
El control de la diabetes requiere prestar atención tanto a la cantidad como a la calidad de los carbohidratos consumidos. Según las publicaciones de salud de Harvard, el índice glucémico (IG) se ha convertido en una herramienta esencial para quienes buscan mantener estables sus niveles de azúcar en sangre.
Esta métrica permite identificar qué alimentos provocan aumentos rápidos de glucosa y cuáles favorecen una absorción más gradual, lo que resulta fundamental para las personas con diabetes y para quienes desean prevenir enfermedades crónicas.
¿Qué es el índice glucémico?
El índice glucémico, de acuerdo con la Facultad de Medicina de Harvard, mide el impacto de una cantidad específica de alimento sobre el azúcar en sangre en comparación con la glucosa pura. Por ejemplo, un alimento con un IG de 28 eleva el azúcar en sangre solo un 28% respecto a la glucosa pura, mientras que uno con un IG de 95 actúa prácticamente igual que el azúcar puro. Esta diferencia explica por qué dos alimentos con la misma cantidad de carbohidratos pueden tener efectos muy distintos en el organismo.
La relación entre los carbohidratos, el índice glucémico y el control de la diabetes es directa. Harvard señala que los alimentos con un IG alto, como el arroz blanco o el pan blanco, provocan picos rápidos de insulina y glucosa en sangre.

En contraste, los alimentos con IG bajo, como las lentejas o la mayoría de las frutas y verduras, generan aumentos más lentos y suaves, lo que ayuda a mantener el azúcar en sangre dentro de rangos saludables.
Elegir fuentes de carbohidratos saludables no solo contribuye al control de la diabetes, sino que también se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardíacas y ciertos tipos de cáncer.
Para facilitar la selección de alimentos, Harvard clasifica los productos según su índice glucémico. Los alimentos con IG bajo (55 o menos) incluyen la mayoría de las frutas y verduras, porotos, granos mínimamente procesados, pastas, productos lácteos bajos en grasa y nueces.

En la categoría de IG moderado (56 a 69) se encuentran las batatas, el maíz, el arroz blanco, y algunos cereales de desayuno. Por último, los alimentos con IG alto (70 o más) abarcan el pan blanco, las tortas de arroz, la mayoría de las galletas, donas, medialunas y la mayoría de los cereales de desayuno envasados.
Consejos prácticos para reducir el índice glucémico de la dieta
Harvard sugiere distintos intercambios sencillos para reducir el índice glucémico (IG) en la alimentación diaria. Entre las estrategias principales destacan:
- Reemplazar el arroz blanco por arroz integral.
- Cambiar la avena instantánea por avena cortada en acero.
- Sustituir cereales de maíz por salvado.
- Utilizar pasta en lugar de patata al horno.
- Elegir pan integral en vez de pan blanco.
- Sustituir el maíz por verduras de hoja verde.

Estos cambios ayudan a que la absorción de los carbohidratos sea más gradual, favoreciendo así una mayor estabilidad en los niveles de azúcar en sangre.
La Facultad de Medicina de Harvard también enfatiza la importancia de prestar atención a la preparación de los alimentos. Cocer la pasta al dente, preferir frutas y verduras enteras en vez de batidos o purés, y evitar cocer en exceso las papas y vegetales contribuyen a que el IG de los platos sea más bajo.
La colaboración con profesionales de la nutrición se considera esencial para personalizar la dieta según el estilo de vida, las preferencias, las necesidades energéticas y las patologías asociadas de cada persona.
Harvard señala que contar con información clara sobre la organización de las comidas y las alternativas de alimentos según el índice glucémico puede ser de utilidad para personas con diabetes. Orientarse con pautas sencillas y ejemplos concretos contribuye a tomar decisiones más informadas en la selección diaria de alimentos.
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