Estudios revelan que la falta de vitamina D podría ocasionar un aumento de los síntomas de depresión y ansiedad

Aunque a estos trastornos emocionales afectan factores sociales y psicológicos, la biología también juega un papel importante

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Los niveles bajos de vitamina
Los niveles bajos de vitamina D se asocian con un aumento de los síntomas de depresión y ansiedad.

La vitamina D es uno de los nutrientes necesarios para la salud. Ayuda en la absorción del calcio, que resulta imprescindible para tener los huesos fuertes, y también reduce el riesgo de padecer osteoporosis. Además, según señala el National Institute of Health de Estados Unidos, el cuerpo requiere esta vitamina para otras funciones: “Los músculos la necesitan para el movimiento y los nervios para transmitir mensajes entre el cerebro y otras partes del cuerpo”. Incluso, resulta “indispensable para que el sistema inmunitario pueda combatir las bacterias y los virus que lo atacan”.

Un estudio, liderado por el científico Serife Akpinar, ha demostrado que los efectos que causa la falta de vitamina D en el cuerpo también provocan síntomas de ansiedad o depresión. Estos son trastornos del estado de ánimo que “afectan a la salud y a la calidad de vida”. Hasta el momento, se conoce que esta vitamina tiene propiedades antioxidantes, así como actividad en el tejido cerebral, según ha reportado la investigación, publicada en la National Library of Medicine.

El papel de esta vitamina en el cuerpo

La depresión, junto a la ansiedad, supone uno de los trastornos más comunes a nivel mundial, según reporta la World Health Organisation (WHO). En total, se estima que un 4% de la población global padece una de ellas. Los síntomas que suelen presentarse son dificultad para conciliar el sueño, cambios de humor, agitación o fatiga. Aunque a estas afectan factores sociales y psicológicos, la biología también juega un papel importante.

Un estudio clínico evaluó la eficacia de la suplementación de vitamina D en pacientes con ansiedad y se demostró que en seis meses mejoraron los síntomas. Esta investigación, unida a otras nueve, determinaron que existe una relación directa entre los trastornos emocionales y la vitamina del sol. “Además, se cree que este nutriente también puede ser un factor en la ansiedad debido al estrés oxidativo y la inflamación en la fisiopatología”, es decir, el origen de las enfermedades. No obstante, otros casos no revelaron ningún efecto significativo.

Suplementos de vitamina D. (Canva)
Suplementos de vitamina D. (Canva)

Pese a las posibles inconsistencias de los resultados generales, los expertos recomiendan que “es importante detectar deficiencias de vitamina D en relación con los trastornos del estado de ánimo, planificar tratamientos apropiados y determinar la dosis óptima”. Esto es de especial relevancia porque “los niveles de esta vitamina por encima del valor umbral es neurotóxico”.

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¿Cuánta vitamina D se necesita y dónde se encuentra?

Según ha señalado el National Institute of Health, la dosis se establece en 15 microgramos diarios para adultos de entre 19 y 70 años. Para conseguir los niveles óptimos recomendados es necesario comer alimentos que la contengan, así como tomar el sol. Generalmente, una quinta parte de esta vitamina liposoluble se adquiere a través de la ingesta digestiva y “el 80% restante se sintetiza en la piel mediante rayos ultravioleta”. No obstante, recibir el sol a través de una ventana no afecta y el color de piel oscuro dificulta su absorción. Por seguridad, no se recomienda exponerse demasiado al sol, ya que podría ocasionar cáncer de piel.

Algunos de los alimentos ricos
Algunos de los alimentos ricos en vitamina D. (Canva)

Algunos de los comestibles para aumentar los niveles de vitamina D son, principalmente, pescados: atún, bacalao o sardinas, han indicado desde la Academia Española de Nutrición y Dietética. Aunque también lo contienen productos lácteos como el queso, leche o nata en menor proporción, así como los huevos o la margarina enriquecida.