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Qué bebidas tomar cada mañana para cuidar los riñones, según expertos

Desde el agua hasta el jugo de arándanos, especialistas en nutrición identificaron las infusiones y líquidos que, tomados a primera hora, favorecen el filtrado renal y reducen el riesgo de cálculos e infecciones

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Los nutricionistas recomiendan bebidas matutinas que favorecen la salud renal y ayudan a mantener los riñones sanos (Imagen Ilustrativa Infobae)
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La función renal es uno de los pilares del equilibrio corporal: los riñones filtran los productos de desecho de la sangre, regulan la presión arterial y mantienen el balance de fluidos, electrolitos y niveles de pH en el organismo. Cuando estos órganos no funcionan bien, los residuos y el exceso de líquido se acumulan y pueden derivar en complicaciones de salud graves. De acuerdo con EatingWell, los hábitos de vida —en especial la alimentación— tienen un peso determinante en la salud renal.

“La dieta tiene un rol fundamental en la salud de los riñones, porque estos órganos ayudan a procesar y regular muchos de los nutrientes que consumimos", explicó Lydia Bunszel, nutricionista con máster en ciencias, en declaraciones recogidas por EatingWell.

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La buena noticia es que algo tan cotidiano como la primera bebida del día puede marcar la diferencia. Estas son las cinco opciones recomendadas por los expertos.

1. Agua

Mano de persona sosteniendo un vaso transparente con agua clara y gotas de condensación en su exterior.
El agua es la bebida más recomendada para los riñones porque rehidrata el cuerpo, diluye minerales en la orina y reduce el riesgo de cálculos renales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El agua es, por lejos, la bebida más recomendada para la salud renal. Comenzar el día con un vaso de agua ayuda a rehidratar el cuerpo tras horas sin ingesta de líquidos y favorece el funcionamiento óptimo de los riñones.

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La dietista registrada Sheila Patterson señaló, en declaraciones recogidas por EatingWell, que el agua es la mejor elección para que estos órganos cumplan sus funciones esenciales: filtrar desechos, mantener el equilibrio de fluidos y reducir el riesgo de cálculos renales.

“El agua ayuda a diluir los minerales en la orina que pueden formar cristales”, explicó la experta Amanda Roll. Una ingesta insuficiente, en cambio, concentra la orina y vuelve más probable la formación de piedras. Para quienes no disfrutan del sabor neutro del agua, Bunszel sugirió agregar unas gotas de cítrico —limón, lima o naranja— para mejorar el sabor.

2. Café

Una persona con suéter oscuro sostiene una taza de café humeante junto a una ventana. Sobre la mesa de madera hay un croissant, gafas y un teléfono móvil.
El café, consumido con moderación y sin siropes azucarados ni cremas saborizadas, podría reducir el riesgo de enfermedad renal crónica (Imagen Ilustrativa Infobae)

El café puede parecer una opción inesperada, pero la evidencia científica lo respalda. “El consumo moderado de café —alrededor de una a dos tazas por día— podría reducir el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica y frenar su progresión“, afirmó la dietista Hannah Coven. Algunos estudios sugieren que hasta tres o cuatro tazas diarias podrían tener efecto protector, aunque la tolerancia individual varía.

El café negro, rico en antioxidantes, puede ayudar a proteger las células renales del daño inflamatorio y el estrés oxidativo, proceso al que los riñones están permanentemente expuestos por su trabajo de filtrado.

Sin embargo, Coven advirtió sobre un error frecuente: cargar las bebidas con siropes azucarados y cremas saborizadas puede anular esos beneficios potenciales al elevar el consumo de azúcares añadidos y disparar los niveles de glucosa en sangre. Los expertos recomiendan no superar las cuatro tazas diarias.

3. Té verde

Té herbal, jengibre, canela, diente de león, naranja, infusión natural. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
El té verde aporta menos cafeína que el café y sus antioxidantes se asocian con mejoras en la presión arterial y en la filtración de los riñones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para quienes prefieren evitar el café, el té verde es una alternativa con menor contenido de cafeína. Según Patterson, una taza aporta apenas 29 miligramos de cafeína, frente a los aproximadamente 100 mg de una taza estándar de café.

Su riqueza en polifenoles, especialmente catequinas, lo convierte en una fuente de antioxidantes con capacidad para combatir el estrés oxidativo y la inflamación.

Varios estudios vinculan su consumo a mejoras moderadas en la presión arterial —factor de riesgo central para la enfermedad renal crónica (ERC)— y a una menor probabilidad de formación de cálculos renales. EatingWell también destacó que beber té verde se asocia con una tasa de filtración glomerular estimada (eGFR) más elevada, indicador directo de la eficiencia con la que los riñones filtran la sangre.

4. Kéfir

Un frasco de cristal con kéfir y una cuchara de madera sobre él, un bol de cristal con kéfir, frambuesas y arándanos, y dos botellas de leche.
El kéfir, por su contenido de probióticos, se vincula con un menor riesgo de enfermedad renal crónica y con una menor incidencia de cálculos renales (Imagen Ilustrativa Infobae)

El kéfir es una bebida láctea fermentada, similar al yogur líquido, que concentra una alta carga de probióticos. Aunque la investigación es todavía incipiente, algunos estudios observacionales sugieren que el consumo de lácteos fermentados ricos en probióticos se asocia con un menor riesgo de ERC, posiblemente al restaurar el equilibrio de bacterias beneficiosas en el intestino y reducir la inflamación a través del eje intestino-riñón.

Los probióticos también se relacionaron con una menor incidencia de cálculos renales, al favorecer la degradación del oxalato en el intestino, compuesto que, al combinarse con calcio, puede formar piedras.

Las expertas citadas por EatingWell advirtieron, no obstante, que la evidencia específica sobre el kéfir en humanos es todavía limitada y que no debe considerarse una solución definitiva.

5. Jugo de arándanos

Perfil de persona joven con cabello rizado bebiendo jugo de arándanos con pajita en una terraza. Sobre la mesa hay un cuaderno, un bolígrafo y arándanos.
El jugo de arándanos ayuda a prevenir infecciones urinarias recurrentes, que pueden derivar en infecciones renales si no se tratan a tiempo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El jugo de arándanos tiene un rol específico bien documentado: la prevención de infecciones urinarias recurrentes (ITU). Según Coven, en declaraciones recogidas por EatingWell, estas infecciones pueden derivar en infecciones renales si no reciben tratamiento oportuno.

Los arándanos contienen proantocianidinas (PAC), compuestos que impiden que las bacterias se adhieran a las paredes del tracto urinario y las fuerzan a ser eliminadas antes de provocar una infección.

La elección del producto importa: los especialistas recomiendan optar por jugo 100% arándano, sin azúcares añadidos, ya que las versiones con edulcorantes o mezclas de jugos pueden restar efectividad y sumar calorías vacías. Para quienes tienen predisposición a las ITU, incorporar este jugo a la rutina matutina puede ser una medida preventiva de bajo riesgo.

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