Hábitos saludables para dormir mejor y reducir el estrés, según la ciencia

Un correcto descanso tiene implicaciones directas a la salud y el bienestar en general

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Esta es la mejor rutina
Esta es la mejor rutina para dormir y tener un descanso más placentero. Foto: (iStock)

La dificultad para lograr un descanso reparador se ha convertido en una preocupación creciente, impulsada por la presencia constante de dispositivos electrónicos y la acumulación de obligaciones diarias.

Frente a este escenario, establecer una rutina nocturna orientada a la relajación emerge como una estrategia eficaz para contrarrestar el estrés y mejorar la calidad del sueño.

Uno de los pilares fundamentales para favorecer el descanso consiste en mantener horarios regulares tanto para acostarse como para levantarse, incluso durante los fines de semana.

Esta regularidad contribuye a sincronizar el reloj biológico, lo que facilita la conciliación del sueño y promueve un descanso más profundo a largo plazo. La constancia en los horarios actúa como una señal para el organismo, indicando el momento adecuado para iniciar el proceso de relajación.

Estas hábitos pueden ser incluidos
Estas hábitos pueden ser incluidos en una rutina para dormir mejor. Foto: (iStock)

La desconexión digital representa otro aspecto clave. Alejarse de pantallas al menos una hora antes de dormir ayuda a evitar la interferencia de la luz azul en la producción de melatonina, la hormona que regula el sueño. En lugar de utilizar dispositivos electrónicos, se recomienda optar por actividades tranquilas como la lectura en formato físico, la escucha de música suave o la escritura en un diario personal.

El cuidado del cuerpo también desempeña un papel relevante. Tomar un baño tibio antes de acostarse contribuye a reducir la tensión muscular y genera una sensación de calma. El descenso de la temperatura corporal posterior al baño favorece la transición hacia un estado propicio para el descanso.

Las técnicas de respiración profunda y meditación ofrecen herramientas eficaces para calmar la mente. Un ejercicio sencillo consiste en inhalar durante cuatro segundos, mantener el aire otros cuatro y exhalar lentamente en el mismo lapso.

Repetir este ciclo durante algunos minutos puede disminuir de manera notable la ansiedad y preparar el cuerpo para el sueño.

El consumo de infusiones relajantes como manzanilla, lavanda o valeriana aporta un efecto tranquilizante natural. Estas bebidas facilitan la relajación y constituyen una alternativa saludable frente a los medicamentos para dormir.

Esta rutina es ideal para
Esta rutina es ideal para tener un mejor ciclo de sueño. Foto: (iStock)

El entorno físico también influye en la calidad del descanso. Mantener la habitación limpia, ordenada y con una temperatura adecuada resulta esencial. Reducir al mínimo la luz y el ruido, así como emplear difusores con aceites esenciales como la lavanda, puede crear un ambiente aún más propicio para el sueño.

Por último, dedicar unos minutos antes de dormir a escribir tres motivos de agradecimiento o registrar los pensamientos del día ayuda a liberar preocupaciones y fomenta una actitud positiva. Esta práctica permite dejar atrás las tensiones acumuladas y facilita la transición hacia el descanso.

La incorporación de estos hábitos no exige aplicarlos todos cada noche, sino identificar aquellos que mejor se adapten a las necesidades personales y mantenerlos con regularidad.

Un descanso de calidad repercute directamente en la salud general y en la capacidad para afrontar las exigencias diarias con mayor energía y equilibrio emocional.