
Ver televisión antes de dormir podría tener consecuencias más profundas que la simple alteración del descanso nocturno.
Un estudio de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan, de la universidad de Harvard, advierte que dedicar demasiado tiempo a la pantalla en las horas previas al sueño disminuye la probabilidad de envejecimiento saludable.
Los investigadores señalan que reemplazar ese tiempo sedentario por horas de sueño o por actividad física ligera o moderada no solo mejora la calidad de vida, sino que también puede prolongarla.
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El análisis, publicado en la revista Jama Network Open, se basó en el seguimiento de más de 45.000 personas mayores de 50 años durante un periodo de veinte años.
Los resultados revelan que quienes aumentan en dos horas diarias el tiempo frente al televisor ven reducida en un 12% la probabilidad de mantener un envejecimiento saludable.
Este dato cobra especial relevancia en contextos donde la falta de sueño es común y el uso de dispositivos electrónicos se ha vuelto parte de la rutina nocturna.

Los autores del estudio destacan que los beneficios de sustituir el tiempo frente a la televisión no se limitan solo al sueño.
También destacan la importancia de la actividad física ligera o moderada, que puede asociarse con una vida más larga y una mejor salud general.
“Estos hallazgos amplían la literatura que informa que reemplazar el comportamiento sedentario con actividad física ligera o moderada a vigorosa se asocia con una menor mortalidad al sugerir que esta mayor esperanza de vida podría ir acompañada de una mejor salud general”, afirman los investigadores.

Consejos para dormir mejor y reducir riesgos
La relevancia del sueño adecuado cuenta con el respaldo de organismos internacionales.
El Office of Disease Prevention and Health Promotion recomienda dormir al menos siete horas de calidad cada noche para preservar la salud mental y física. Entre los beneficios de un buen descanso se encuentran el mantenimiento de un peso saludable, la reducción del riesgo de enfermedades graves como la diabetes y las cardiopatías, la mejora del estado de ánimo y una mayor capacidad para pensar, tomar decisiones y desempeñarse en las actividades cotidianas.
En la era digital, los hábitos nocturnos han cambiado y el uso de pantallas y celulares antes de dormir se ha vuelto frecuente. El Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado advierte que estas prácticas pueden incrementar el riesgo de trastornos del sueño. La exposición a la luz de los dispositivos electrónicos durante la noche dificulta la conciliación del sueño y puede afectar la calidad del descanso.

Para quienes buscan mejorar sus hábitos de sueño, la Mayo Clinic ofrece seis recomendaciones prácticas. En primer lugar, sugiere mantener un horario regular para acostarse y levantarse, incluso los fines de semana, y limitar el tiempo total de sueño a un máximo de ocho horas.
En segundo lugar, aconseja prestar atención a la alimentación y evitar comidas pesadas, nicotina, cafeína y alcohol antes de dormir, ya que estos pueden interferir con el sueño. El tercer paso consiste en crear un ambiente propicio para el descanso: mantener la habitación fresca, oscura y silenciosa, y evitar el uso de pantallas justo antes de acostarse.
Además, recomienda limitar las siestas diurnas a menos de una hora y no dormir la siesta tarde en el día. La actividad física regular, preferiblemente lejos de la hora de dormir, también contribuye a un mejor descanso. Por último, la gestión de las preocupaciones y el estrés antes de acostarse, mediante técnicas como la organización, la delegación de tareas o la meditación, puede facilitar el sueño reparador.

Mayo Clinic recuerda que, aunque es habitual experimentar noches de insomnio ocasionales, quienes enfrentan dificultades frecuentes para dormir deberían consultar a un profesional de la salud. Detectar y tratar cualquier causa subyacente puede ser clave para recuperar el descanso y el bienestar.
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