
Pocos alimentos despiertan tanta pasión como el queso, un producto milenario que combina sencillez y complejidad en cada porción. Elaborado a partir de leche, captura los nutrientes principales de este alimento: proteínas, calcio, vitaminas y sales minerales, en una forma concentrada y de fácil digestión. Su proceso de fabricación, que consiste en extraer el agua de la leche, da como resultado un producto denso en nutrientes esenciales para el organismo.
Entre los beneficios más destacados se encuentra su capacidad para aportar todos los aminoácidos necesarios para el funcionamiento adecuado del cuerpo, lo que lo convierte en una fuente de proteínas de alta calidad. Además, se posiciona como una de las principales fuentes de calcio, mineral fundamental para mantener huesos y dientes saludables, y que también juega un papel en la prevención de enfermedades cardiovasculares, asegura un estudio.
El queso no solo contribuye al fortalecimiento óseo, sino que también ayuda a reducir la placa bacteriana, estimula la producción de saliva y favorece la higiene bucal de manera natural. Su riqueza en ácido fólico lo hace especialmente recomendable durante el embarazo, ya que apoya la formación de leche materna y refuerza el sistema inmunológico. Por otra parte, ensayos han hallado vitaminas del grupo B presentes que mejoran el aspecto de la piel y contribuyen a reducir síntomas del síndrome premenstrual.

Gracias a la presencia de ácido linoleico conjugado (CLA), el queso ha sido vinculado con la prevención de ciertos tipos de cáncer, como el de colon. Por su elevado contenido proteico, resulta ideal para quienes buscan desarrollar masa muscular o ganar peso de manera saludable, convirtiéndose así en un alimento versátil tanto para deportistas como para quienes desean mantener una dieta equilibrada.
Cuál es el queso más saludable y las mejores opciones
Ricota: proteína y sostenibilidad
Entre las opciones más recomendadas, la ricota se destaca por su perfil nutricional y su modo de producción. Según Lourdes Castro Mortillaro, directora del Laboratorio de Alimentos de la Universidad de Nueva York en diálogo con CNN, esta variedad auténtica se obtiene al tratar el suero sobrante tras la producción de otras opciones, como el pecorino. Esta característica la convierte en un lácteo sostenible al aprovechar subproductos de la industria quesera.

Contiene una alta concentración de proteína de suero, que el cuerpo absorbe con facilidad. Emily Martorano, dietista registrada del programa de control de peso de NYU Langone, destaca al medio que esta proteína es muy asimilable y rica en aminoácidos, lo que la hace ideal para quienes buscan desarrollar músculo, ganar fuerza o perder grasa. Además, sus beneficios incluyen un menor contenido de sodio en comparación con otros quesos.
Cuáles ofrecen calcio y saciedad
Opciones como el parmesano, pecorino y gouda figuran entre las variedades duras más saludables cuando se consumen en cantidades moderadas. Estos quesos presentan una mayor concentración de calcio debido a su bajo contenido de agua, lo que favorece la sensación de saciedad con porciones más pequeñas.

Sin embargo, su mayor concentración también implica un incremento en el contenido de sodio. Las personas con hipertensión, problemas renales o necesidad de controlar la ingesta de sal deberían optar por variedades más blandas, tal como sugieren las especialistas consultadas por el medio.
Bajos en grasa y ricos en proteínas
Para quienes desean controlar su peso, estos quesos son una alternativa eficaz. Martorano recomienda fijarse en la proporción de proteínas respecto a las calorías: por cada 100 calorías, el alimento debería aportar al menos 10 gramos de proteína. Entre los recomendados bajo este criterio figuran el suizo ligero, el cheddar ligero y la ricota.

Quesos a evitar
Los procesados, como los productos en lata, los pedazos individuales y los bloques que no requieren refrigeración, son opciones que conviene limitar o evitar. Martorano señala que estos productos suelen tener un contenido mínimo de proteínas y un nivel elevado de grasa y sodio. En muchos casos, ni siquiera cumplen con los estándares para ser considerados “quesos” según la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.

El queso comprimible, el americano y el queso crema encabezan la lista de variedades menos recomendadas debido a su bajo aporte nutricional y alta proporción de aditivos. Para las expertas, lo ideal es priorizar siempre quesos frescos y menos procesados.
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