
Suele ocurrir que esperamos una nueva temporada de una serie con entusiasmo y al comenzar a verla nos damos cuenta de no recordamos casi nada de la anterior. Es verdad que a veces pasan años entre una temporada y otra, pero ¿no estaremos perdiendo vertiginosamente la memoria?
Afortunadamente, no estamos perdiendo nuestra capacidad de recordar. Según los expertos, nuestro cerebro no está preparado para procesar y retener la abundancia de contenido que tenemos a nuestro alcance en la actualidad.
Dos fenómenos, la llamada “memoria de pez” y el “efecto túnel”, están alterando tanto la forma en que recordamos los contenidos como la manera en que elegimos qué ver, con consecuencias cognitivas y culturales de fondo.
La “memoria de pez” describe esa sensación de “nebulosa” al comenzar una nueva temporada de una serie que nos lleva a preguntarnos poe la trama, personajes secundarios y otras intrigas. El otro fenómeno, el efecto túnel alude a consumir siempre los mismo temas, aunque las plataformas de streaming se esfuercen en presentar nuevos estrenos.
El doctor Guido Dorman, subjefe de la Clínica de la Memoria de INECO (MN 144.347), explicó a Infobae que está pasando:

“‘Memoria de pez’ no es un término científico, sino una expresión popular para describir olvidos muy rápidos, especialmente de información reciente. En la práctica clínica, este fenómeno suele asociarse más a falta de atención sostenida, multitarea y distractores constantes que a un problema de memoria real".
¿Por qué ocurre este fenómeno? El experto respondió: “No recordamos menos porque la memoria funcione peor, sino porque estamos menos presentes y nuestro cerebro no llega a codificar los estímulos de manera profunda".
Esto se debe a nuestro estilo de vida actual, con múltiples distractores, notificaciones de celulares y multitasking, entre otros factores, según los especialistas.
“Cuando exponemos al cerebro a grandes volúmenes de información de manera continua, se genera sobrecarga cognitiva. La memoria de trabajo, que sostiene y manipula información por un corto período, se ve desbordada y eso limita la capacidad para codificar y consolidar los contenidos", describió Dorman.

Y agregó: “Para que un recuerdo pase de lo inmediato a lo estable, el hipocampo necesita tiempo, pausas y descanso. Cuando no los obtiene, gran parte de lo que consumimos queda en un nivel superficial: podemos seguir la trama en el momento, pero luego cuesta recordar detalles o distinguir qué vimos en cada episodio de una serie. Es un fenómeno funcional y frecuente en contextos de alta estimulación digital", señaló el experto.
La Clínica Cleveland de Estados Unidos define el hipocampo como una pequeña parte del cerebro con una gran función: ayuda con el aprendizaje y la memoria.
“Convierte la memoria a corto plazo en memoria a largo plazo al organizar, almacenar y recuperar recuerdos en el cerebro. El hipocampo también ayuda a comprender mejor el entorno (memoria espacial), para que seas consciente de lo que te rodea y recuerdes qué decir (memoria verbal)“, dice la clínica.
El neuropsicólogo clínico Juan Luis García Fernández, profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC e investigador del grupo NeuroADaS Lab, explicó en un artículo de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC): “No es que tengamos mala memoria, sino que estamos saturando el cerebro con demasiada información, sin darle tiempo a procesarla bien”.

García Fernández detalló que para consolidar recuerdos a largo plazo es necesario prestar atención, comprender el contenido, relacionarlo con experiencias personales y vincularlo emocionalmente.
Sin embargo, cuando se consumen series en modo maratón o mientras se realizan otras actividades, “ese contenido no se consolida en la memoria, y se olvida rápido”, afirmó el experto.
Incluso si algo de información recordamos, la recuperación será deficiente: “Aunque tengamos algo de información almacenada, tampoco la podremos recuperar de manera correcta”, añadió García Fernández.
Un estudio de la Universidad, citado por el experto, demostró que las personas que veían un episodio al día o uno por semana retenían más información que quienes optaban por la maratón de series.
Qué es el “efecto túnel”

A pesar de la amplitud de los catálogos y la aparente libertad de elección, los usuarios tienden a consumir siempre lo mismo. A este fenómeno se lo llama efecto túnel.
“Ocurre cuando, al usar plataformas, acabamos viendo siempre lo mismo o muy parecido, sin explorar otras opciones del catálogo”. Esta tendencia responde a un mecanismo natural del cerebro a repetir patrones que ya han funcionado: “Buscamos ver cosas que nos gusten, y qué mejor manera que cosas parecidas a las que nos han gustado”, señaló García Fernández en el artículo de la UOC.
Y explicó que este fenómeno se relaciona con el sistema de recompensa: “El poder tener delante títulos o imágenes que nos llamen la atención activa el sistema de recompensa del cerebro, especialmente una sustancia llamada dopamina, que está asociada al placer y la motivación”.

Por todos estos efectos se construye una “visión en túnel, donde solo vemos una parte del catálogo, la que el algoritmo nos sugiere, pero también la que más encaja con nuestros gustos”, afirmó García Fernández.
El experto advirtió que la dependencia de los algoritmos limita la variedad de contenidos y condiciona las decisiones: “Es como si el cerebro se acostumbrara a no tener que decidir, sino a elegir, y cuanto más reducida sea la cantidad de títulos que elijamos, más condicionados podemos estar”.
Finalmente, el experto destacó la necesidad de recuperar el control: espaciar las series, elegir de forma consciente, explorar más allá de lo sugerido y comentar lo visto son estrategias que mejoran la experiencia y la salud cognitiva.
Cuáles son las consecuencias en la memoria

¿Qué sucede con la memoria ante este bombardeo de distractores? El doctor Dorman afirmó que si ocurre de manera ocasional, el cerebro se recupera sin dificultades. “Pero cuando la combinación de consumo acelerado, multitarea, notificaciones permanentes y falta de sueño se vuelve un hábito, sí puede generar efectos persistentes sobre el rendimiento cognitivo, especialmente en la atención.
Los cambios más frecuentes son, según el experto:
- Menor atención sostenida
- Dificultad para retener detalles
- Reducción de la capacidad de concentración profunda
- Mayor dependencia de estímulos inmediatos o breves
“No implica daño neurológico ni procesos degenerativos. Es un patrón de funcionamiento, resultado de entrenar al cerebro en modos de procesamiento cada vez más fragmentados”, aseguró el médico.
Consejos para mejorar la memoria

El doctor Dorman afirmó que pequeños ajustes en los hábitos diarios pueden fortalecer la atención y la memoria:
- Menos “multitarea”: hacer una cosa por vez mejora la atención y la consolidación de la memoria.
- Sueño adecuado: el sueño es clave para fijar recuerdos.
- Pausas reales: cada 20–30 minutos, detener la estimulación y permitir procesar la información.
- Momentos sin pantallas: el “silencio cognitivo” favorece la integración de la información.
- Anotar o repetir lo importante: la escritura y la repetición fortalecen el recuerdo.
- Movimiento físico: incluso breves caminatas mejoran la función ejecutiva y la memoria.
- Equilibrar contenidos: alternar consumos rápidos con actividades más profundas o reflexivas.
“La clave no es evitar tecnología, sino usarla de un modo compatible con cómo aprende y se organiza el cerebro”, concluyó el doctor Dorman.
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