David Céspedes, doctor: “Deberías congelar el pan antes de comerlo”

Transformar el almidón del pan mejora la saciedad y favorece la salud intestinal, según el especialista

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Congela el pan dentro de
Congela el pan dentro de una bolsa. (Istock)

Congelar el pan antes de consumirlo es una práctica que ha ganado popularidad entre quienes buscan mejorar su alimentación y cuidar su salud metabólica. Este procedimiento, que a simple vista puede parecer insignificante, ha sido objeto de análisis por parte de profesionales de la salud interesados en comprender cómo los pequeños cambios en la preparación de los alimentos pueden impactar en el bienestar general.

Además, muchas personas optan por esta técnica para prolongar la vida útil del pan y evitar el desperdicio, aunque sus efectos sobre la salud suelen ser menos conocidos por el público en general. El médico David Céspedes se ha pronunciado sobre los efectos de congelar y descongelar el pan, señalando que este proceso modifica de manera notable la composición del alimento.

“Cambia su estructura totalmente”, afirma Céspedes, al referirse a la transformación que experimenta el almidón del pan tras pasar por el congelador. Según el especialista, parte de ese almidón se convierte en almidón resistente, una forma que ya no se digiere en el intestino delgado.

Efectos en el organismo

Esto resulta relevante, ya que el almidón resistente actúa de manera diferente dentro del organismo en comparación con el almidón convencional. Céspedes aclara que este tipo de almidón transita el sistema digestivo de forma distinta y su presencia puede tener repercusiones positivas para quienes buscan alternativas saludables.

Céspedes hace hincapié en que este cambio tiene repercusiones directas sobre la cantidad de calorías que el cuerpo absorbe. Al no digerirse en el intestino delgado, el almidón resistente llega al colon, donde cumple una función adicional: “alimenta a las bacterias buenas actuando como un prebiótico”, describe el médico.

Pan congelado. (Adone Stock)
Pan congelado. (Adone Stock)

Este efecto sobre la microbiota intestinal es uno de los puntos que más destaca Céspedes, al subrayar la importancia de favorecer la flora intestinal para mantener un sistema digestivo saludable. El hecho de que el pan congelado pueda influir en la microbiota intestinal es un aspecto que amplía el interés en este procedimiento, ya que la salud digestiva se vincula a múltiples procesos en el organismo.

Desde la perspectiva del especialista, la transformación del almidón en almidón resistente contribuye a limitar la absorción calórica. Además, Céspedes señala que este mecanismo ayuda a evitar los picos de azúcar en sangre, un aspecto central para quienes buscan mantener estables sus niveles de glucosa. “Hace que absorbas menos calorías”, precisa, reforzando la idea de que este hábito puede resultar útil para personas interesadas en el control del peso y la prevención de alteraciones metabólicas.

Ayuda a regular la saciedad y el apetito

El médico también relaciona el consumo de pan descongelado con una mayor sensación de saciedad. Según sus palabras, los beneficios comprenden “más saciedad, mejor control de glucosa y una digestión más saludable”.

Céspedes sostiene que la presencia de almidón resistente en la dieta puede contribuir a regular el apetito y favorecer un equilibrio en el metabolismo de los hidratos de carbono. Además, el hecho de que este proceso sea sencillo y accesible aumenta su atractivo para quienes desean implementar mejoras sin complicaciones.

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En suma, congelar y descongelar el pan se presenta como una estrategia sencilla que, de acuerdo con la experiencia y observaciones de David Céspedes, puede aportar mejoras concretas en la salud digestiva y metabólica. Tomar en cuenta este consejo puede representar un paso accesible para quienes buscan optimizar su dieta sin introducir cambios complejos o restrictivos.