
Las ensaladas son uno de los platos que más pueden ayudar en una dieta. Suelen ser un complemento ideal por la gran variedad que hay y, en muchos casos, incluyen alimentos muy equilibrados.
Sin embargo, existen algunos trucos para que estas tengan aún más sabor. Según explica Assistenti News, un medio italiano, hay que seguir una serie de pasos para potenciar los matices.
El papel de los ácidos
El ácido cumple una función esencial en el sabor de las ensaladas. Elementos como el vinagre y el limón potencian los matices de las verduras y generan equilibrio en el plato. Añadir el ácido antes del aceite facilita que las verduras se impregnen bien y ayuda a resaltar sus matices.
Hay varias opciones que puedes barajar a la hora de sumar algún condimento de estas características: vinagre balsámico, de sidra de manzana, de vino o el limón ofrecen perfiles distintos. Añadir estos junto a una pizca de sal y pimienta recién molida complementa la mezcla y ayuda a balancear el resultado.
La recomendación habitual es mantener la proporción de una parte de ácido por tres de aceite para evitar que el sabor sea más fuerte. Esta medida, sin embargo, es flexible y puede ajustarse de acuerdo con el tipo de ensalada o las preferencias personales.
El momento del aceite y la importancia de la emulsión
Una vez que los ácidos se mezclan con las verduras, el aceite toma importancia. El secreto para una ensalada equilibrada está en lograr una emulsión, es decir, una integración homogénea del aceite y el ácido que envuelva con suavidad todos los ingredientes.
El aceite se debe añadir después de echar el ácido, y no al final de la preparación. Debe de hacerse poco a poco, mientras se remueve la ensalada. Este método permite una mejor distribución entre los ingredientes y ayuda a conservar la textura original de los alimentos.
El tipo de aceite utilizado influye de manera directa en el sabor del plato. El aceite de oliva virgen extra es uno de los más recomendados por su intensidad y aroma, aunque existen otras alternativas.
Toques personales y presentación
Para dar personalidad a una ensalada, se pueden sumar hierbas frescas como perejil, menta, albahaca u orégano. Estos dan un toque aromático a la ensalada y la hacen más apetecible. Otros ingredientes como semillas, frutos secos o quesos aportan variedad de texturas y elevan el nivel del plato.
La presentación no debe dejarse de lado. Elegir recipientes adecuados y cuidar cómo se muestran los colores y las capas de la ensalada hace que el plato resulte más apetecible y atractivo.
Antes de preparar una ensalada, es fundamental lavar cuidadosamente todos los ingredientes para eliminar suciedad, pesticidas o bacterias. Además, seleccionar productos frescos y de buena calidad garantiza sabores más intensos y nutritivos. Las verduras y las hierbas aromáticas limpias no solo realzan el gusto del plato, sino que también aseguran que la ensalada sea segura, saludable y visualmente atractiva
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