Cada cuándo es recomendable tomar la presión para descartar riesgos

El Congreso Europeo de Cardiología introduce categorías más específicas para la presión arterial, destacando diagnósticos personalizados y tratamientos según niveles de riesgo para prevenir enfermedades graves

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En algunos casos la regularidad
En algunos casos la regularidad para tomar la presión está prescrita por profesionales de la salud. Foto: (Jesús Tovar Sosa/Infobae)

La hipertensión arterial, considerada el principal factor de riesgo modificable para la mortalidad y morbilidad cardiovascular a nivel global, afecta a aproximadamente mil 280 millones de personas en el mundo, según estimaciones recientes.

En este sentido, dos tercios de los afectados residen en países de ingresos bajos y medios. En 2015, se calculó que 8,5 millones de muertes estuvieron relacionadas con una presión arterial sistólica superior a 115 mmHg, de las cuales el 88% ocurrieron en estas regiones.

Este panorama subraya la importancia de un monitoreo regular de la presión arterial para prevenir complicaciones graves como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y enfermedades renales.

Según las recomendaciones de la Sociedad Europea de Cardiología, presentadas en el Congreso Europeo de Cardiología y en la Guía de Hipertensión Arterial 2024, la medición de la presión arterial debe adaptarse a las características individuales de cada persona.

Controlar la presión arterial es
Controlar la presión arterial es fundamental para reducir riesgos cardiovasculares. Foto: (Archivo)

Para adultos sanos menores de 40 años sin factores de riesgo, se sugiere realizar controles cada dos años, siempre que las lecturas previas hayan sido normales, es decir, inferiores o igual a 120/80 mmHg. En cambio, para personas mayores de 40 años o aquellas con factores de riesgo como obesidad, antecedentes familiares, tabaquismo, sedentarismo, diabetes o estrés, se recomienda un control anual, incluso si no existe un diagnóstico de hipertensión.

En el caso de quienes ya padecen hipertensión o tienen lecturas elevadas, la frecuencia de las mediciones debe ser mayor y ajustada según indicaciones médicas.

Generalmente, se aconseja realizar controles diarios o varias veces por semana en el hogar, especialmente al inicio o durante ajustes en el tratamiento. En entornos clínicos, las revisiones suelen programarse en cada cita de seguimiento.

La Clínica Universidad de Navarra y la Mayo Clinic coinciden en que, para un monitoreo más preciso, es útil medir la presión arterial al menos dos veces al día, preferiblemente en la mañana y en la noche, realizando dos o tres lecturas en cada ocasión.

Además, se recomienda tomar la presión antes de ingerir medicamentos antihipertensivos, antes y después de realizar actividad física, y en diferentes momentos del día para obtener un panorama más completo de los niveles de presión arterial.

La nueva guía de la Sociedad Europea de Cardiología introduce una clasificación actualizada de la presión arterial, dividiendo a los pacientes en tres categorías: presión arterial no elevada, presión arterial elevada e hipertensión.

La hipertensión, en este sentido, se define como una presión arterial sistólica igual o superior a 140 mmHg o una presión arterial diastólica igual o superior a 90 mmHg. Esta definición se basa en metaanálisis de ensayos clínicos que demuestran los beneficios de la terapia antihipertensiva para reducir el riesgo cardiovascular en pacientes con niveles de presión arterial por encima de este umbral.

La toma de presión arterial
La toma de presión arterial debe realizarse bajo ciertas condiciones par reducir errores en la medición. Foto: (AdobeStock)

Para garantizar mediciones precisas, se aconseja seguir ciertas pautas al tomar la presión arterial. Es importante:

  • Descansar durante cinco minutos antes de la medición
  • Evitar el consumo de café o tabaco al menos 30 minutos antes Realizar la medición siempre a la misma hora del día si se hace en casa
  • Utilizar un brazalete adecuado y seguir las instrucciones del dispositivo.

La hipertensión no controlada puede derivar en síntomas como mareos, dolores de cabeza, visión borrosa, palpitaciones o zumbidos en los oídos. En casos de lecturas consistentemente superiores a 140/90 mmHg o inferiores a 90/60 mmHg acompañadas de síntomas como desmayos o debilidad, se recomienda buscar atención médica inmediata.

La actualización de las guías y las recomendaciones sobre la frecuencia de las mediciones reflejan un esfuerzo por abordar de manera más efectiva esta condición, que sigue siendo una de las principales causas de mortalidad en el mundo.