Cuál es el efecto que tiene en el corazón dormir pocas horas

Varios estudios apuntan que el insomnio aumenta el riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca, entre otras patología

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Una adolescente utilizando el teléfono móvil por la noche en la cama (Shutterstock)
Una adolescente utilizando el teléfono móvil por la noche en la cama (Shutterstock)

La importancia de dormir bien va mucho más allá de sentirse descansado al despertar y tener energía para afrontar el día. Cada vez son más las investigaciones que demuestran que el sueño desempeña un papel fundamental en la salud general del organismo y, especialmente, en el correcto funcionamiento del sistema cardiovascular. Por ello, dormir las horas necesarias y hacerlo con una buena calidad de sueño puede convertirse en una de las herramientas más eficaces para prevenir enfermedades del corazón.

El sueño es una necesidad biológica básica. Durante las horas de descanso, el organismo pone en marcha diversos mecanismos de reparación y recuperación que afectan a múltiples sistemas corporales. Mientras dormimos, el cerebro consolida la memoria, se regulan procesos hormonales y metabólicos y el sistema cardiovascular aprovecha ese periodo para reducir su carga de trabajo.

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La relación entre sueño y salud cardíaca ha sido objeto de numerosas investigaciones en los últimos años. Uno de los estudios más relevantes, publicado en la revista científica European Journal of Preventive Cardiology, concluyó que las personas que duermen al menos siete horas al día y, además, mantienen hábitos saludables como practicar ejercicio regularmente, seguir una alimentación equilibrada, moderar el consumo de alcohol y evitar el tabaco, protegen su corazón. Otra investigación publicada en 2019 en el mismo medio puso cifra a este beneficio: reducen hasta un 65% el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Los resultados fueron aún más llamativos al analizar la mortalidad. Según la investigación, quienes combinan un descanso adecuado con un estilo de vida saludable presentan un riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular hasta un 83% menor en comparación con aquellas personas que no siguen estas recomendaciones.

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Los especialistas de la Fundación Española del Corazón (FEC) explican que una de las razones de este efecto protector es que el sueño favorece una mejor función endotelial, es decir, el correcto funcionamiento de la capa interna de los vasos sanguíneos. Además, durante el descanso nocturno se produce una relajación muscular generalizada que también afecta a las arterias. Como consecuencia, la presión arterial disminuye de forma natural entre un 10% y un 15%, permitiendo que el corazón trabaje con menor esfuerzo durante varias horas.

Aprende sobre las fases REM y no REM y su función en la consolidación de la memoria y la limpieza de proteínas del cerebro. Entiende el concepto de 'deuda de sueño' y por qué dormir bien es mucho más que solo descansar.

Menos horas de sueño, más riesgo de infarto

Sin embargo, los beneficios desaparecen cuando el sueño es insuficiente o de mala calidad, ya que la falta de descanso se asocia con un mayor riesgo de desarrollar factores que favorecen la enfermedad cardiovascular, como el sobrepeso, la obesidad, la hipertensión arterial, los infartos y las alteraciones de los niveles de colesterol y triglicéridos.

A ello se suma el impacto del insomnio, expone la FEC. Una investigación publicada en European Heart Journal reveló que las personas con problemas persistentes para dormir presentan una mayor probabilidad de sufrir insuficiencia cardíaca. Los datos mostraron que quienes experimentaban tres o más síntomas de insomnio tenían un riesgo superior al triple de desarrollar esta enfermedad en comparación con quienes descansaban adecuadamente.

Ante esta evidencia, los profesionales sanitarios insisten en que los trastornos del sueño no deben considerarse un problema menor. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos duerman entre siete y ocho horas cada noche, aunque la cantidad de horas no es el único factor importante. La calidad del sueño resulta igualmente determinante. Así, un descanso reparador implica dormir de manera continua, profunda y con pocas interrupciones.

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