Cuál es el efecto del café en la presión arterial

Su impacto en el organismo depende de factores como la cantidad consumida y el estado de salud previo

Guardar
Una mujer toma un café
Una mujer toma un café (Freepik)

Desde hace décadas, el café ha estado en el centro del debate sobre la salud cardiovascular. No es para menos el interés de la ciencia, pues esta bebida es para millones de personas en todo el mundo un ritual de cada día. Sin embargo, para otras puede ser una amenaza para la hipertensión.

El principal componente activo del café es la cafeína, un estimulante natural que actúa sobre el sistema nervioso central. Esta sustancia puede provocar un aumento temporal de la presión arterial, incluso en personas que no padecen hipertensión. El efecto suele aparecer dentro de los 30 a 120 minutos posteriores al consumo y, en promedio, puede elevar la presión sistólica y diastólica entre 5 y 10 milímetros de mercurio (mm Hg). No obstante, la magnitud del incremento varía significativamente de una persona a otra.

Uno de los aspectos más relevantes es que el aumento no necesariamente se mantiene en el tiempo. La Clínica Mayo señala que quienes consumen cafeína de manera habitual suelen desarrollar tolerancia. Esto significa que el organismo se adapta y la respuesta de la presión arterial tiende a ser menos marcada que en quienes la consumen esporádicamente. En otras palabras, una persona que toma café todos los días podría experimentar un efecto menor que alguien que lo bebe solo ocasionalmente.

Los mecanismos detrás de esta reacción aún no están completamente definidos, pero existen hipótesis sólidas. Una de ellas sugiere que la cafeína bloquea la adenosina, una sustancia química del cuerpo que ayuda a relajar los vasos sanguíneos. Al interferir con esta función, los vasos podrían estrecharse temporalmente, elevando la presión. Otra teoría indica que la cafeína estimula la liberación de adrenalina, hormona que incrementa la frecuencia cardíaca y puede generar un aumento pasajero de la tensión arterial.

Así afecta el café a la hipertensión

La pregunta clave es si este efecto transitorio se traduce en un mayor riesgo de hipertensión crónica. De acuerdo con la Clínica Mayo, la evidencia no demuestra de forma concluyente que el consumo moderado de café cause hipertensión a largo plazo en la mayoría de las personas. Estudios observacionales amplios no han encontrado una relación directa y consistente entre la ingesta habitual de café y un aumento sostenido de la presión arterial.

En términos de cantidad, las autoridades sanitarias consideran que hasta 400 miligramos de cafeína al día (el equivalente a aproximadamente tres o cuatro tazas de café filtrado) es una dosis segura para la mayoría de adultos sanos. No obstante, la sensibilidad individual es un factor determinante. Algunas personas pueden experimentar palpitaciones, nerviosismo o aumentos más notorios de la presión incluso con cantidades menores.

Para quienes ya han sido diagnosticados con hipertensión, la recomendación no suele ser eliminar automáticamente el café, sino evaluar la respuesta personal. Los especialistas sugieren medir la presión arterial antes de consumir cafeína y nuevamente entre 30 y 120 minutos después. Si la cifra aumenta de manera significativa (por ejemplo, más de 5 a 10 mm Hg) podría tratarse de una sensibilidad particular que convenga tener en cuenta al planificar la dieta para reducir su consumo.

Descubre el mecanismo oculto de la cafeína. No es una fuente de energía, sino un bloqueador que interfiere con las señales de cansancio en tu cerebro, manteniéndote alerta mientras la fatiga se acumula.

También influyen otros factores como el tabaquismo, el estrés, el nivel de actividad física y la presencia de enfermedades cardiovasculares previas. El café rara vez actúa de forma aislada: su impacto se suma a un conjunto de variables que determinan la salud arterial. Además, la forma de preparación puede marcar diferencias, ya que algunas bebidas comerciales contienen azúcares añadidos y grandes cantidades de cafeína.

Más allá de la presión arterial, la cafeína puede producir efectos secundarios como insomnio, acidez estomacal, temblores o aumento de la frecuencia cardíaca, especialmente en personas sensibles. Estos síntomas, aunque generalmente leves, pueden afectar la calidad de vida y deben considerarse dentro del panorama general de salud.