Las ‘horas extra’ del cerebro: así trabaja constantemente para quemar grasa y evitar bajones de azúcar

Un estudio de la Universidad de Michigan descubre un grupo de neuronas que trabaja para mantener el azúcar estable en situaciones cotidianas: “Son indispensables”

Guardar
(Imagen Ilustrativa Infobae)
(Imagen Ilustrativa Infobae)

El papel del cerebro en la regulación de la glucosa en sangre va mucho más allá de situaciones de emergencia como el ayuno o las caídas repentinas de azúcar. Hasta ahora, los estudios ponían el foco sobre todo en estos casos extremos, sin prestar tanta atención a lo que ocurre cuando el cuerpo está en equilibrio.

Sin embargo, un equipo de la Universidad de Michigan ha publicado recientemente en Molecular Metabolism que ciertas neuronas del hipotálamo son decisivas para mantener estable la glucosa en el torrente sanguíneo en el día a día. Estas conclusiones refuerzan la idea, muy presente en los últimos cincuenta años de investigación, de que una alteración en el sistema nervioso puede llevar a cambios bruscos en los niveles de azúcar, fenómeno bien identificado entre quienes conviven con la diabetes. El núcleo ventromedial del hipotálamo - una zona del cerebro vinculada tanto al control del apetito o la regulación térmica como a las respuestas de miedo o las conductas sexuales - concentra algunas de estas neuronas.

Garantizan tener suficiente la glucosa como para evitar una caída de azúcar

De acuerdo con lo publicado en Science Daily, la investigadora Alison Affinati, del Caswell Diabetes Institute, recuerda: “La mayoría de los estudios han mostrado que esta región está implicada en el aumento de glucosa en sangre durante emergencias”. En palabras de Affinati, el equipo quería descubrir si el papel de estas neuronas es igualmente clave en la gestión de la glucosa en condiciones normales, ya que “es entonces cuando se desarrolla la diabetes”.

Para despejar la incógnita, los científicos se centraron en las neuronas VMHCckbr, caracterizadas por la presencia de una proteína especial: el receptor b de colecistoquinina. Utilizaron ratones con estas neuronas desafectadas y comprobaron qué sucedía con sus niveles de glucosa. Descubrieron, de este modo, que estas neuronas son indispensables para mantener el azúcar estable durante el día, especialmente durante el ayuno nocturno, entre la cena y el desayuno. Affinati explica: “En las primeras cuatro horas después de irte a dormir, estas neuronas garantizan que dispongas de suficiente glucosa para evitar una hipoglucemia durante la noche”.

Noticias del día 28 de agosto del 2025

Este proceso funciona porque las neuronas activan un mecanismo conocido como lipólisis, mediante el cual el cuerpo descompone las grasas y obtiene glicerol, clave para fabricar glucosa. Cuando activaron estas neuronas en los ratones, los científicos observaron que aumentaban los niveles de glicerol en el organismo. La investigación apunta a que este mecanismo podría estar especialmente activo en personas con prediabetes, quienes muestran picos de lipólisis durante la noche. El equipo plantea la posibilidad de que la sobreestimulación de estas neuronas VMHCckbr favorezca el aumento de azúcar en sangre en estos pacientes.

Por otra parte, se ha comprobado que las células analizadas solo regulan la lipólisis, lo que deja la puerta abierta a que existan otros tipos neuronales encargados de manejar la glucosa por otras vías. Al respecto, Affinati aclara: “Nuestros estudios muestran que el control de la glucosa no es un interruptor que se enciende o se apaga, como se pensaba antes. Diferentes poblaciones de neuronas colaboran y todo se activa en una emergencia. Sin embargo, en condiciones rutinarias, permite cambios sutiles”.

El desafío de los investigadores de Michigan es ahora entender cómo se coordinan todas las neuronas del núcleo ventromedial en distintas circunstancias, ya sea en ayuno, en momentos de alimentación o en situaciones de presión y estrés. El objetivo es llegar a comprender a fondo la influencia del cerebro y del sistema nervioso en la regulación de la glucosa, poniendo el foco en órganos esenciales como el hígado y el páncreas.