Una psicóloga explica cuál es el mejor sistema para estar ‘enamorado de la vida’

La apertura a lo desconocido, las ganas de aprender y la curiosidad permanente permiten descubrir matices y posibilidades insospechadas

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Una mujer angustiada que mira
Una mujer angustiada que mira un móvil en una imagen de recurso(Freepik)

¿Como hacer que te guste tu vida? Esta pregunta aparece en algún momento para muchas personas, sobre todo en etapas marcadas por la rutina y la sensación de monotonía. Las jornadas pueden tornarse previsibles, compuestas por horarios fijos, trayectos repetidos y conversaciones sin novedades. El ciclo de días sin cambios ni emoción genera en muchos individuos la percepción de que la vida se experimenta de manera mecánica, sin verdadero entusiasmo ni expectación.

Por lo general, esta percepción no surge porque la vida sea, en esencia, aburrida. Más bien, suele responder a la manera en que se enfrenta la cotidianidad y las expectativas puestas en ella. Revisar la perspectiva y recuperar la curiosidad aparece entonces como una opción para transformar la experiencia diaria. Cambios paulatinos en los hábitos pueden modificar la percepción general. Variar itinerarios, entablar nuevas conversaciones o explorar pequeñas actividades distintas pueden alterar la sensación de monotonía.

Al despertar, el cerebro actúa guiado por mecanismos cuyo objetivo es alcanzar la mayor comodidad posible. Lo explica Marcia Reynolds, una psicóloga que desgrana el sistema de interpretación de la mente en un artículo del portal Psychology Today. Reynolds explica que la mente elige formas conocidas de interpretar la realidad, establecidas a partir de creencias y experiencias previas. Durante el transcurso del día, raramente se cuestiona si las acciones cotidianas responden a deseos personales auténticos o simplemente a mandatos asumidos e internalizados. Predomina el impulso de validar lo que se piensa, lo que se hace y lo que se cree correcto, lo cual limita el espacio para reconsiderar elecciones y modificar esquemas.

El papel de las historias personales

La psicóloga indica que en la estructura cerebral responsable del almacenamiento de la memoria a largo plazo, residen relatos internos que cada persona utiliza para interpretar el presente. Estas narrativas configuran la visión del mundo y la autoimagen. Los eventos que provocaron emociones intensas, junto con los mandatos familiares, religiosos, educativos y sociales, dan forma al mosaico de relatos por el cual cada uno navega sus experiencias. Este sistema de narrativas funciona como un mecanismo operativo que regula las decisiones y juicios cotidianos. A menudo, filtra la información nueva, prestando atención solo a aquella que confirma lo conocido. De este modo, la interpretación de la realidad se mantiene dentro de márgenes familiares orientados a preservar la sensación de seguridad.

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Los relatos personales influyen en la manera de juzgar los hechos, las circunstancias y los comportamientos propios y ajenos. En los intercambios diarios, las personas tienden a defender sus puntos de vista, justificando posturas y criterios basados en historias previas. Cuando aparecen perspectivas distintas, puede existir cierta tolerancia, pero las creencias nucleares rara vez se modifican de inmediato. Estos filtros moldean todas las acciones y reacciones.

Ampliar la visión personal requiere acceder a nuevas experiencias, cuestionar historias heredadas y permitirse explorar alternativas. Este proceso puede beneficiarse del acompañamiento profesional de un coach o terapeuta, que facilita la observación y el análisis consciente de pensamientos y creencias. Así, se abren posibilidades para redefinir la propia vida y nutrir la esperanza de cambio.

Cuidar el vínculo con la vida

Sostener el interés y el aprecio por la existencia implica aceptar que la incertidumbre forma parte central de la experiencia humana. La apertura a lo desconocido, la disposición a aprender y la curiosidad permanente permiten descubrir matices y posibilidades insospechadas. Cada encuentro puede convertirse en una oportunidad de descubrir aspectos valiosos, tanto de uno mismo como de los demás.

Así, el desafío consiste en mantener la disposición a cuestionar certezas y abrazar la curiosidad como motor vital, favoreciendo el desarrollo de una vida más plena y satisfactoria, capaz de renovarse y ofrecer sentidos diferentes en cada etapa. “Para amar la vida, debes abrirte a la tierna incertidumbre de la vida. Solo entonces podrás experimentar toda la gama de la belleza de la vida, incluida la increíble obra de arte que es cada persona que conoces”, concluye.