Los baños de hielo y sus beneficios: ¿pueden mejorar la recuperación muscular?

Utilizados por atletas y celebridades, tienen múltiples ventajas, pero los expertos alertan sobre los riesgos, especialmente si no se realizan adecuadamente

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El uso adecuado de la
El uso adecuado de la crioterapia puede fortalecer el sistema inmunológico y mejorar la calidad del sueño - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los baños de hielo, una práctica utilizada en la recuperación muscular tras esfuerzos físicos intensos, se han popularizado entre atletas y celebridades, quienes defienden sus múltiples beneficios. Desde la mejora del rendimiento deportivo hasta la reducción del dolor muscular, los baños de hielo se han vuelto tendencia. Sin embargo, los expertos advierten sobre los riesgos asociados con esta práctica, especialmente si no se la realiza adecuadamente.

¿Qué son los baños de hielo?

Los baños de hielo, o crioterapia, consisten en sumergir el cuerpo en agua a temperaturas frías, generalmente entre los 8 y los 16 grados Celsius (46-60 ºF), con el fin de reducir la inflamación, aliviar el dolor y acelerar la recuperación tras el ejercicio. Esta técnica es popular entre atletas de alto rendimiento, ya que se cree que ayuda a reducir los efectos del DOMS (dolor muscular de aparición tardía), que suele surgir entre 24 y 72 horas después de un entrenamiento intenso.

Beneficios de los baños de hielo

Los baños de hielo ofrecen una serie de beneficios para la salud, algo respaldado por diversos estudios e informes de expertos en fisiología del ejercicio.

1. Recuperación muscular y reducción de la inflamación

La principal ventaja de los baños de hielo es su capacidad para acelerar la recuperación muscular. Según un artículo de Verywell Fit, esta técnica ayuda a reducir la inflamación de los músculos tras un esfuerzo intenso mediante la vasoconstricción (estrechamiento de los vasos sanguíneos), lo que facilita la eliminación de productos de desecho como el ácido láctico. Una vez que la persona sale del agua fría, los vasos sanguíneos se dilatan, promoviendo la llegada de sangre fresca y rica en oxígeno a los músculos, lo que favorece la recuperación y reduce el dolor.

Además, un informe en el Journal of Sports Science & Medicine refuerza que los baños de hielo son eficaces para reducir el daño muscular y mejorar la circulación, facilitando una recuperación más rápida entre sesiones de entrenamiento intensas.

Es fundamental mantener una temperatura
Es fundamental mantener una temperatura adecuada y no exceder los 15 minutos para evitar efectos adversos - (Imagen Ilustrativa Infobae)

2. Alivio del dolor y mejora del estado de ánimo

La crioterapia también es útil como un analgésico natural. El frío intenso disminuye temporalmente la actividad de las terminaciones nerviosas, lo que alivia el dolor muscular agudo. Según explicó a Verywell Fit Alan Watterson, cardiólogo y experto en terapia de agua fría, los baños de hielo no solo proporcionan alivio inmediato al dolor muscular, sino que también pueden tener un efecto positivo en el estado de ánimo, gracias a la liberación de endorfinas, neurotransmisores que generan sensaciones de bienestar.

3. Mejora del rendimiento en condiciones extremas

Los baños de hielo también se utilizan antes de las actividades físicas. Steve Morrow, fisioterapeuta experto en crioterapia, detalló al mimso medio que sumergirse en agua fría antes de un entrenamiento o competición puede ser útil para bajar la temperatura corporal, especialmente en ambientes calurosos o húmedos. Esto ayuda a mejorar el rendimiento, al regular la temperatura interna del cuerpo y prevenir golpes de calor.

4. Beneficios para el sueño y el sistema inmunológico

El frío también tiene efectos positivos sobre el sueño. Al reducir la temperatura corporal, los baños de hielo facilitan la liberación de melatonina, hormona que regula el ciclo del sueño. Esta práctica puede contribuir a un descanso más reparador, especialmente durante los meses más calurosos.

Además, algunos estudios sugieren que los baños de hielo pueden estimular el sistema inmunológico al aumentar la producción de glóbulos blancos, mejorando la capacidad del cuerpo para combatir infecciones​.

Riesgos y efectos secundarios

A pesar de sus múltiples beneficios, los baños de hielo también conllevan ciertos riesgos. Los expertos advierten que su práctica debe ser controlada para evitar efectos adversos en la salud.

1. Hipotermia y congelación

La exposición prolongada al frío puede provocar hipotermia, una condición en la que la temperatura corporal desciende a niveles peligrosos. El doctor Watterson señala que es crucial no exceder los 15 minutos en el agua helada, ya que más tiempo podría afectar el funcionamiento normal del cuerpo y generar complicaciones graves como la pérdida de coordinación o incluso el paro cardíaco en casos extremos.

El frío intenso puede reducir
El frío intenso puede reducir el dolor muscular agudo y mejorar el estado de ánimo a través de la liberación de endorfinas - (Imagen Ilustrativa Infobae)

2. No apto para personas con problemas circulatorios

El frío extremo también puede ser problemático para personas con condiciones de salud como la hipertensión o problemas circulatorios. Según el doctor Morrow, las personas con presión arterial alta deben consultar a su médico antes de practicar los baños de hielo, ya que la vasoconstricción provocada por el frío puede elevar temporalmente la presión arterial, lo que podría ser riesgoso para quienes tienen antecedentes cardíacos.

3. Posibles efectos para los diabéticos

Las personas con diabetes pueden experimentar dificultades debido a la mala circulación de la sangre, lo que puede empeorar con la exposición al frío. Como advierte Watterson, los baños de hielo no son recomendables para personas con esta condición, ya que pueden limitar el flujo sanguíneo a las extremidades y aumentar el riesgo de lesiones o complicaciones.

Recomendaciones para realizar baños de hielo de forma segura

Para obtener los beneficios de los baños de hielo sin poner en riesgo la salud, es fundamental seguir ciertas recomendaciones:

  • Duración y frecuencia: el baño debe durar entre 10 y 15 minutos, y realizarse aproximadamente 20 minutos después de haber terminado el ejercicio físico. Muy importante: no exceder los 15 minutos en el agua.
  • Temperatura: la temperatura óptima del agua es de aproximadamente 10 grados Celsius, aunque algunos expertos sugieren un rango de entre 2 y 16 grados Celsius para obtener resultados eficaces​.
  • Progresividad: si nunca has practicado esta técnica, comienza de manera gradual, por ejemplo, con una ducha de agua fría o con baños de agua menos fría antes de sumergirte completamente en agua helada.