
La prevención del síndrome del túnel carpiano es un tema de interés para quienes realizan tareas repetitivas con las manos, ya sea en la oficina o en trabajos manuales. Esta afección, que limita la movilidad y sensibilidad de la mano, se manifiesta con síntomas como entumecimiento, debilidad y molestias en los dedos. Según la Dra. Kristin Karim, especialista en Cirugía Ortopédica de Mayo Clinic en los centros de Albert Lea y Austin, Minnesota, reconocer las señales tempranas y adoptar medidas que reduzcan la presión sobre la muñeca puede ser clave para evitar su aparición o agravamiento.
Qué es el síndrome del túnel carpiano

Según informó Mayo Clinic, el síndrome del túnel carpiano es una condición que surge cuando el nervio medio, localizado en la muñeca, se ve comprimido. Este nervio es responsable de aportar sensibilidad al pulgar y a los dedos índice, medio y parte del anular, además de enviar señales a los músculos cercanos a la base del pulgar. La presión sobre el nervio medio puede provocar dolor, entumecimiento, debilidad y limitación en los movimientos y la sensibilidad de la mano afectada.
Entre las principales causas de esta afección se encuentran enfermedades sistémicas como la artritis, la gota, la diabetes y la amiloidosis. También pueden provocar el síndrome, infecciones, tumores y lesiones graves en la muñeca. Además, desempeñan un papel significativo ciertos factores ambientales o laborales, como la manipulación forzada y repetitiva, el uso continuado de herramientas manuales vibrantes y el empleo de maquinaria pesada. La interacción de estos factores puede desencadenar el pinzamiento del nervio, generando molestia y afectando la funcionalidad de la mano.
¿Por qué aparece el túnel carpiano?
El síndrome del túnel carpiano aparece debido a la compresión del nervio medio en la muñeca. Diversas condiciones y factores pueden aumentar la presión sobre este nervio y desencadenar la afección. Entre las causas identificadas se incluyen enfermedades como la artritis, que inflama las articulaciones; la gota, que provoca acumulación de cristales en la zona; y la diabetes, que puede afectar los nervios de manera progresiva. Otras causas menos frecuentes, como la amiloidosis, ciertas infecciones, la presencia de tumores o lesiones graves en la muñeca, también pueden contribuir al desarrollo del síndrome.
El ambiente laboral suele tener un papel fundamental en la aparición de la patología. Actividades que implican movimientos repetitivos, fuerza excesiva al manipular objetos o herramientas de vibración intensa pueden inducir, con el tiempo, la compresión del nervio medio. Otro factor de riesgo reside en el uso continuado de maquinaria pesada, especialmente en tareas que requieren movimientos repetidos de flexión y extensión de la muñeca. Estas circunstancias aumentan la probabilidad de desarrollar inflamación o engrosamiento en los tejidos circundantes al nervio.
El túnel carpiano se desarrolla por una combinación de factores individuales –como la existencia de enfermedades crónicas– y externos, relacionados con determinadas ocupaciones o hábitos de uso de la mano y la muñeca. La interacción de estos elementos genera presión sobre el nervio, lo que deriva en los síntomas característicos del trastorno.
Cómo se trata el túnel carpiano

El manejo del síndrome del túnel carpiano comprende opciones tanto no quirúrgicas como quirúrgicas, seleccionadas según la gravedad de los síntomas y la respuesta del paciente a las medidas iniciales.
En primer lugar, los tratamientos no quirúrgicos incluyen el uso de una muñequera ortopédica, especialmente durante la noche, con el objetivo de mantener la muñeca en una posición neutra y reducir la presión sobre el nervio medio. La administración de inyecciones de cortisona es otra alternativa utilizada para aliviar la inflamación y el dolor en los casos en que los síntomas no ceden con medidas conservadoras. Estas estrategias se recomiendan, sobre todo, en etapas tempranas o cuando el entumecimiento y hormigueo aparecen solo de forma intermitente.
Si el tratamiento conservador no logra resultados satisfactorios o si los síntomas se agravan, se considera la intervención quirúrgica, conocida como liberación del túnel carpiano. El procedimiento consiste en dividir el ligamento que recubre el túnel carpiano, con lo que se reduce la presión en el nervio medio. Según los expertos, existen dos métodos principales para este tipo de cirugía: la cirugía abierta y la endoscópica. Ambos procedimientos no requieren internación y se realizan de modo ambulatorio.
La cirugía endoscópica implica una incisión pequeña cerca de la muñeca tras la administración de anestesia local. Mediante una cámara, el cirujano inspecciona el túnel carpiano y utiliza un bisturí especial para cortar el ligamento. Esta técnica representa una alternativa de mínima invasión. La elección de la técnica y el momento de intervención deben ser evaluados por un cirujano de mano ortopédico, quien recomendará la mejor opción según la evolución de los síntomas.
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