
Los depósitos en dólares en los bancos han aumentado significativamente al mismo tiempo que el tipo blue/libre se ubica en torno de $1.000. El total de depósitos en el sistema financiero no incremento por lo que simplemente hubo una mayor demanda de dólares que fueron satisfechos por pesos en circulación.
¿Dónde se satisface la demanda de dólares si no hubo un incremento en los depósitos totales del sistema? Si pesos hubieran comprado esos dólares el tipo de cambio se vería afectado negativamente, pero eso no sucedió. No es un incremento “estacional” debido a cosechas u otros factores exógenos que afectaron positivamente la oferta de dólares. Esto sólo puede significar una cosa: los dólares están regresando a los bancos desde el colchón.
Para explicar por qué el precio del dólar no ha subido a pesar de que existan más moneda extranjera en el sistema se debe comprender que la oferta ya existía, pero no estaba en circulación -estaba guardada en el colchón y en los chanchitos de cada argentino-.
Los nuevos depósitos representan ahorros en dólares de algunos afortunados argentinos que tienen excedentes y le apuestan a que el tipo de cambio seguirá devaluándose. Mientras tanto, esta nueva demanda de dólares para especular fue saciada por nueva oferta de los chanchitos de los pequeños ahorristas. Esta nueva oferta es la razón por la cual el tipo de cambio libre no subió de precio a pesar de que la demanda de si creció.

Esto es un ejemplo de la “k de Cambridge” en la Teoría Cuantitativa del Dinero, que considera la cantidad total del dinero disponible en una economía y no solo el que está circulando. Los depósitos en dólares apenas están remunerados (menos del 1%) por lo que estos nuevos depósitos no se ven atraídos por los tipos de interés.
Esta baja rentabilidad de los depósitos en dólares se debe en gran parte a los exorbitantes requisitos de reservas exigidas a los depósitos en dólares. A pesar de todas estas trabas los dólares siguen entrando al sistema financiero porque confían más en el banco que en el colchón. El ahorro en Argentina está en dólares, y en el colchón, lo esencial para reactivar la economía Argentina es atraerlos al sistema financiero.
De hecho, la revaluación del peso es una pérdida neta a los tenedores de dólares por lo que podría desatar una cadena de venta de la divisa para evitar la caída de poder adquisitivo de los ahorros que están mayoritariamente en esa moneda. Esto acabaría revalorando aún más el peso, el cual no podría bajar más allá del tipo de cambio oficial.
Mientras tanto, los tenedores de bonos en pesos habrán acumulado ganancias exorbitantes debido a la tasa nominal de interés -ahora real- más la revalorización del peso. Su efecto es una transferencia de riqueza del ahorrista al especulador, algo moralmente cuestionable.

¿Quizás esto sea parte del Plan Caputo para atraer la demanda de pesos y aumentar la oferta de dólares castigando aún más el ahorro, esta vez en dólares?
Al jugar con muchas variables de la economía y en especial el tipo de cambio el resultado es el mismo siempre: habrá grandes ganadores y perdedores, pero al final solo se habrá empobrecido la estabilidad de los precios y en consecuencia el cálculo económico.
Por qué vuelven las divisas a los bancos
Por muy buenas que parezcan estas cifras (el FMI y todos los macroeconomistas deben estar celebrado), la realidad es que dólares están saliendo de debajo de los colchones y de cajas de seguridad y probablemente serán destinado al consumo, o más bien, la subsistencia.
La contracción económica ha sido significativa (una reducción del 30% en las pequeñas y medianas empresas, según algunos informes) y la gente no tiene más opción que “romper el chanchito”. Los dólares que regresan al sistema provienen de personas que consumen sus ahorros para llegar a fin de mes, algo que no constituye un éxito económico.
Cabe resaltar que esta coyuntura debería poner fin a la noción de que los dólares saldrían de la economía dolarizada. Aun bajo las condiciones actuales de bajísimas tasas de interés existe una creciente demanda para cuentas de depósito en moneda extranjera.
La seguridad es un gran aliciente en una economía deprimida, pero sea cual fuere la razón el resultado es claro: los depósitos en dólares regresan al sistema financiero y no se esfuman cuando hay confianza. Si no huyen ahora con la inflación todavía más alta del mundo y tasas reales de interés negativas, ¿por qué habrían de huir cuando mejoren las condiciones con una dolarización?
Hay otra manera de atraer todos esos ahorros en dólares que hoy están atesorados sin castigar al pequeño ahorrista: dolarizar la economía ahora. Detener el arbitraje entre los tenedores de pesos y dólares y nivelar el campo de juego para todos. Los que más se benefician del régimen actual son los especuladores y los bancos, mientras que la mayoría de la clase media sufre.
La dolarización es la única manera de terminar con varios males a la vez. Baja la inflación y sincera de una vez por todas el precio más importante de la economía: el tipo de cambio. Al hacer esto se reactiva el sector privado y se recupera la creación de empleo.
Este escenario es justo y moral, ya que trata igualitariamente a todos. Crea un nuevo punto de partida y estabilidad de precios para que el emprendedor deje de depender del político para saber cuánto vale su esfuerzo y sus ahorros.
El autor es Economista ecuatoriano, Profesor Universidad de las Hespéridas (Gran Canaria) y académico del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP) en Guayaquil
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