Masticar correctamente: la clave poco conocida que ayuda a bajar de peso

La inclusión de pequeñas modificaciones durante la alimentación diaria permite mejorar la regulación del apetito y alcanzar un metabolismo equilibrado

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El hábito de masticar despacio
El hábito de masticar despacio contribuye al control del peso corporal. Foto: (iStock)

Transformar la manera en que se mastican los alimentos es una de las estrategias menos valoradas y más efectivas para quienes desean gestionar el peso corporal. El ritmo y la técnica al comer desempeñan un papel esencial en la sensación de saciedad y en el metabolismo, facilitando la reducción en la ingesta calórica y optimizando la digestión.

Se ha demostrado que dedicar más tiempo a masticar cada bocado tiene un impacto directo en el control del apetito, la asimilación de nutrientes y el bienestar digestivo, convirtiendo este hábito cotidiano en una herramienta poderosa para mejorar la salud.

En este sentido, masticar entre 20 y 30 veces cada bocado contribuye a consumir menos cantidad de comida y se vincula a un índice de masa corporal (IMC) más bajo. Además, comer lentamente está asociado con una mejor regulación de la glucosa en sangre, aspecto clave para evitar la acumulación de grasa y para mantener estable el apetito a lo largo del día.

Masticar correctamente antes de deglutir
Masticar correctamente antes de deglutir los alimentos es una medida fundamental para ayudar al sistema digestivo en su proceso. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Universidad de Iowa ha publicado resultados que señalan otro aspecto relevante: incrementar el número de masticaciones por bocado eleva levemente el gasto calórico durante la digestión y mejora la absorción de nutrientes. Este proceso permite que la sensación de estar bien nutrido se prolongue y que disminuya la necesidad de comer entre horas.

El proceso fisiológico detrás de este efecto reside en la comunicación entre el aparato digestivo y el cerebro. El hipotálamo, encargado de regular el hambre, suele requerir entre 15 y 20 minutos para registrar la llegada de alimento y liberar hormonas indicadoras de saciedad. Comer demasiado rápido puede llevar a ingerir el doble de calorías antes de que el cuerpo perciba plenitud, mientras que masticar lentamente facilita que esta señal coincida con una cantidad adecuada de alimentos.

La digestión se inicia en la boca por la acción de la saliva, que contiene enzimas como la amilasa responsables de comenzar la descomposición de carbohidratos y grasas. Masticar bien convierte los alimentos en una papilla fácil de procesar para el estómago, aliviando así molestias como la hinchazón o los gases y favoreciendo un metabolismo más eficiente. Al conseguir una digestión completa, también se experimenta una sensación de ligereza y mayor energía luego de las comidas.

Masticar correctamente los alimentos ayuda
Masticar correctamente los alimentos ayuda a mejorar la sensación de saciedad. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Algunas prácticas específicas para entrenar este hábito incluyen: contar las masticaciones hasta alcanzar el rango óptimo por bocado; dejar el utensilio en la mesa entre bocados para reducir la velocidad; eliminar las distracciones y evitar el uso de pantallas durante la comida; tomar agua solo al finalizar la ingestión para asegurar que cada alimento haya sido masticado y salivado completamente.

Adoptar estos hábitos no exige planes alimentarios restrictivos ni rutinas complejas, pero puede marcar la diferencia en el control del apetito y en el mantenimiento de un peso saludable. Comer de forma consciente fortalece la relación emocional con la comida y contribuye a prevenir episodios de sobreingesta impulsiva.

Si bien masticar correctamente no reemplaza una dieta equilibrada ni la realización regular de actividad física, constituye un complemento simple y costo cero para quienes buscan perder peso de manera gradual y sostenible. Dedicar atención plena al acto de masticar transforma la forma de alimentarse y favorece resultados positivos en cualquier plan de bienestar físico.