Qué efectos tiene el ponche si lo tomas por la noche

Esta bebida en su preparación tradicional, incorpora ingredientes como manzana, caña de azúcar, guayaba, tejocote y canela

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El ponche de vino tinto
El ponche de vino tinto con rodaja de naranja y canela es una bebida cálida y especiada, perfecta para las celebraciones navideñas. - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El consumo de ponche durante la noche genera debate entre quienes asocian esta bebida tradicional con celebraciones y quienes consideran sus efectos en el organismo antes del descanso. Ofrecido especialmente en encuentros familiares de temporada y fiestas de fin de año, el ponche suele incluir frutas, especias y, en algunos casos, alcohol, factores que influyen en la forma en la que afecta el sueño y la digestión.

El ponche, en su preparación tradicional, incorpora ingredientes como manzana, caña de azúcar, guayaba, tejocote y canela, además de agua y panela o piloncillo. Este aporte de azúcares y fruta proporciona energía rápida al cuerpo, aunque su ingesta nocturna representa ciertos desafíos para quienes presentan sensibilidad digestiva. Las personas con tendencia a la acidez o el reflujo pueden experimentar molestias al consumir bebidas ricas en frutas y especias antes de acostarse.

Además del aporte calórico, el ponche a menudo contiene alcohol, usualmente en forma de ron o aguardiente. El alcohol actúa como depresor del sistema nervioso central, por lo que a corto plazo puede facilitar la sensación de relajación o somnolencia. Sin embargo, varias investigaciones subrayan que las bebidas alcohólicas afectan la calidad del sueño y el proceso de descanso profundo. Por este motivo, los especialistas desaconsejan el consumo de ponche con alcohol antes de dormir para evitar interrupciones en los ciclos de sueño.

Puede alterar el sueño y
Puede alterar el sueño y la digestión debido a su contenido de frutas, azúcar y alcohol, según advierten expertos en salud y nutrición. Foto: (iStock)

En cuanto a los efectos metabólicos, el consumo de ponche por la noche incide en los niveles de glucosa en sangre debido a su alto contenido de azúcar. Esta fluctuación puede resultar problemática para quienes padecen diabetes o buscan mantener estables sus niveles energéticos durante la noche. Los nutricionistas recomiendan ajustar la cantidad y los ingredientes del ponche para minimizar estos riesgos, optando por versiones bajas en azúcar o eliminando el alcohol si se planea disfrutar la bebida después de la cena.

Durante la temporada decembrina, médicos y nutriólogos advierten que beber ponche caliente con frecuencia por la noche podría dificultar el descanso, sobre todo si se acompaña con otros postres o cenas copiosas. El té de canela y los azúcares presentes estimulan el sistema digestivo justo antes de un período de reposo, lo que puede producir insomnio leve o malestar gástrico.

En contraste, el carácter social del ponche y su valor tradicional convierten su consumo en una parte central de diversas celebraciones. Algunas personas experimentan rituales nocturnos donde el ponche simboliza unidad y calidez familiar, aunque esta costumbre requiere una mirada atenta a los efectos físicos que pueden presentarse tras la ingesta tardía.

Especialistas sugieren moderar las porciones
Especialistas sugieren moderar las porciones y elegir versiones sin alcohol.

Especialistas insisten en que el consumo de ponche por la noche conviene ser moderado, priorizando opciones sin alcohol y evitando agregar azúcares adicionales. Quienes padecen enfermedades metabólicas deben consultar previamente a un médico o especialista en nutrición para determinar la mejor opción de acuerdo con sus necesidades particulares.

Entre las recomendaciones habituales figura esperar un intervalo de dos o tres horas entre la última bebida o alimento y el momento de irse a la cama, a fin de favorecer una mejor digestión y evitar episodios de reflujo, acidez o despertares nocturnos. El ponche, además de su sabor característico y su función festiva, impacta en el organismo de diferentes maneras según la composición, la cantidad ingerida y la propia sensibilidad de cada persona.