
Durante muchos años, las conversaciones sobre nutrición se han centrado en alimentos como la avena, el aguacate o las legumbres cuando se habla de saciedad.
Sin embargo, según han explicado en Tiene Sentido Podcast, el alimento más saciante del mundo es, aunque no lo creamos, la patata.
La patata, que es básica en la dieta de millones de personas, destaca por su capacidad para generar una sensación de plenitud muy superior a la de otros alimentos populares. Pero hay una clave esencial: la forma en la que lo cocinamos cambia por completo su efecto en el organismo.
Hervida sacia el doble que frita

Los expertos del podcast han señalado que la patata tiene un índice de saciedad de 100 cuando se consume hervida, lo que la sitúa en lo más alto de la tabla. Esto significa que, en relación con su aporte calórico, es uno de los alimentos que más ayuda a controlar el apetito con menos cantidad.
Sin embargo, la cosa cambia drásticamente cuando entra el aceite en juego. “Si la comemos frita, el índice de saciedad baja a 40”, explican. Es decir, su capacidad para llenar se reduce más de la mitad. La razón es sencilla: al freírla, su densidad calórica aumenta muchísimo, ya que la patata absorbe aceite, eleva sus grasas y por tanto aporta más energía en menos volumen.
La saciedad no depende solo del alimento, sino también de cómo lo cocinamos
Los especialistas insisten en que no solo importan las características propias del alimento, sino también de su forma de preparación. La cocción modifica su textura, su contenido en agua y su densidad calórica, tres variables que influyen directamente en la saciedad.
“Uno de los factores que hace que los alimentos sacien más es el contenido en proteína”, explican en el podcast. Aunque la patata no es especialmente proteica, sí presenta una composición muy interesante: tiene agua, fibra y una estructura que, cuando se cocina hervida y se enfría, incluso puede generar almidón resistente, un tipo de fibra que se digiere más despacio y contribuye aún más a la saciedad.
Menor densidad calórica, mayor densidad nutricional: la fórmula que sacia
El programa también ha hablado de los dos factores clave que incrementan la sensación de saciedad: A menor densidad calórica, más saciedad. Esto significa que los alimentos que aportan pocas calorías por bocado ,como las verduras o la patata hervida, ayudan a llenar el estómago sin un gran consumo energético.
A mayor densidad nutricional, más saciedad. Los alimentos ricos en micronutrientes como vitaminas, minerales y polifenoles generan señales hormonales de saciedad más potentes.
La patata ,sobre todo cuando está hervida, cumple estos requisitos: es baja en calorías, rica en agua, contiene fibra, micronutrientes y ofrece un volumen considerable en cada porción.
En definitiva, la patata demuestra que lo más saciante no siempre es lo más inusual ni lo más promocionado, sino lo que combina volumen, agua, nutrientes y baja densidad calórica. A veces lo más simple también es también lo más efectivo, cuando hablamos de nutrición.
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