
Amanda Seyfried, una de las actrices más reconocidas de su generación, se ha destacado por su versatilidad y capacidad para abordar roles dramáticos complejos. En su último proyecto, la serie Long Bright River de Peacock, la actriz interpreta a Mickey, una policía de Filadelfia que investiga una serie de asesinatos mientras lidia con su propia vida personal.
A través de este personaje, Seyfried nos lleva a explorar no solo las dificultades que enfrenta su personaje, sino también sus propios desafíos como actriz. En una entrevista reciente con The New York Times, la actriz compartió detalles sobre su proceso actoral, sus miedos y cómo ha cambiado su enfoque hacia la actuación a lo largo de los años.
Un primer día en el set
El inicio del rodaje de Long Bright River fue todo un reto para Seyfried. “El primer día de trabajo, nunca sé qué estoy haciendo”, confesó. La actriz recuerda cómo se sintió completamente perdida en el set, en especial mientras interpretaba una escena en una morgue policial.
“Me senté bajo las luces y con el uniforme de policía, y no tenía ni idea de cómo moverme ni qué decir”, recordó. Esta sensación de inseguridad es algo común para ella, incluso después de más de dos décadas de carrera en la industria.
Aunque la actriz es conocida por su meticuloso proceso de preparación, siempre experimenta una especie de terror que, curiosamente, se convierte en el motor de su actuación.
“Si tengo un proceso actoral, todo está basado en el miedo de no ser lo suficientemente buena”, reveló. Este temor, lejos de paralizarla, parece ser la fuerza que la impulsa a dar lo mejor de sí misma, a pesar de las inseguridades.
El proceso actoral de Amanda: “Es todo sobre el miedo”
Seyfried es conocida por su riguroso proceso de preparación. Se asegura de investigar a fondo a cada uno de sus personajes, estudiando tanto su contexto como su psicología. Sin embargo, a pesar de su dedicación, el miedo siempre está presente.
“Me preparo para los papeles. Investigo, hago preguntas, memorizo, y luego, de repente, las cámaras están apuntándome y el pánico se apodera de mí”, explicó. Además, añadió: “Creo que si no tuviera miedo, no lo haría bien. Me asusta no ser lo suficientemente buena, y esa sensación es lo que me empuja”.

Este miedo, lejos de ser un obstáculo, ha sido parte integral de su crecimiento como actriz. “Es la ansiedad la que me hace trabajar más duro. Si no tuviera esa presión, probablemente no me preocuparía por hacer lo mejor que puedo”, explicó. La actriz ha reconocido que este temor es algo constante en su carrera, pero también lo ve como una oportunidad para seguir mejorando.
La dificultad de la vida profesional y personal
A pesar de ser una actriz aclamada, Seyfried enfrenta un ritmo profesional que, a veces, parece ser insostenible. En medio de su trabajo en The Housemaid y la promoción de Long Bright River, Seyfried experimentó una lesión en la espalda que la dejó en reposo por un tiempo.
A pesar de su agotamiento, ella misma se muestra resiliente. “Creo que me estoy desmoronando”, bromeó, haciendo referencia a la carga emocional y física que llevaba encima. Sin embargo, a pesar de las dificultades, su vida personal también se mantiene en equilibrio.
Junto a su esposo, el actor Thomas Sadoski, y sus dos hijos, vive en una granja en el norte de Nueva York, donde se refugia de la ajetreada vida en la ciudad. “Estoy bien ahora”, aseguró, “aunque no lo esté, por lo menos puedo caminar”.
Un camino desde la comedia hacia el drama

Aunque Seyfried comenzó su carrera en papeles ligeros y cómicos, su deseo de interpretar roles más complejos la ha llevado a hacer una transición exitosa hacia el drama.
En su interpretación de Marion Davies en Mank (2020), una película de David Fincher, Seyfried logró una nominación al Oscar, mientras que su papel como Elizabeth Holmes en The Dropout (2022) le valió un Emmy.
A lo largo de los años, Seyfried ha demostrado su habilidad para pasar de la comedia a roles mucho más serios, lo que le ha valido el reconocimiento como una actriz dramática de primer nivel.
“Me siento afortunada de haber podido trabajar en una película como Mank y una serie como The Dropout después de todo este tiempo", comentó Seyfried.
“Durante años, la industria no me veía como una actriz dramática. Pero finalmente me he ganado su respeto”. La actriz ha comentado que, al principio de su carrera, sus papeles eran limitados por su apariencia juvenil y su imagen de “chica dulce”. Sin embargo, con el tiempo, ella misma ha logrado demostrar que su talento va mucho más allá de su apariencia.
Mickey: un personaje complejo

En Long Bright River, Seyfried interpreta a Mickey, una policía que trabaja en el vecindario de Kensington, una de las áreas más afectadas por la crisis de los opiáceos en Filadelfia.
Mickey, además de investigar los asesinatos de mujeres sin hogar, lucha con su vida personal, sobre todo con la desaparición de su hermana. “Cuando leí el guion, supe que tenía que interpretar a Mickey. La historia de esta mujer me tocó de inmediato”, comentó la actriz.
Aunque el papel de una policía podría parecer una elección sorprendente para Seyfried, ella siempre había querido interpretar a un oficial de policía. “Siempre quise ser una policía. No una detective, sino una oficial de patrullaje”, reveló.
La elección de este papel la llevó a investigar la vida de las mujeres policías, especialmente las que enfrentan dificultades similares a las de su personaje, como el hecho de ser madres solteras. “No todos entienden lo difícil que es equilibrar la vida personal con un trabajo tan exigente”, afirmó.
Preparación para el papel: inmersión en la realidad de Kensington
Para preparar su papel, Seyfried se sumergió en la vida de los residentes de Kensington y de los oficiales de policía que trabajan en ese barrio. “Me reuní con activistas y voluntarios de la comunidad. También hice un recorrido con dos policías de Filadelfia, ambos madres solteras como mi personaje. Fue una experiencia que realmente me ayudó a entender mejor a Mickey”, relató.
La actriz destacó lo importante que fue para ella estar cerca de personas que viven la misma realidad que su personaje, algo que le permitió dar una interpretación más auténtica.
El reconocimiento tardío
Durante años, Seyfried luchó por ser vista como una actriz dramática. Aunque comenzó su carrera con roles ligeros en comedias y musicales, fue recién en los últimos años cuando la industria empezó a reconocerla como una intérprete de alto calibre.
“No fue hasta hace poco que la gente realmente empezó a verme como una actriz dramática”, explicó. Sin embargo, ahora se siente segura en su lugar dentro de la industria. “Ya no me siento presionada por probarme a los demás. Ahora sé que soy buena en lo que hago”, dijo con confianza.
Nuevos proyectos en el horizonte
A pesar de la reciente nominación al Emmy y de los éxitos en su carrera, Seyfried no tiene intenciones de frenar. Con proyectos como un thriller erótico y una biografía sobre Erica Jong en el horizonte, la actriz está decidida a seguir ampliando su rango actoral. “No voy a ningún lado. Estoy justo donde quiero estar”, afirmó.

Hoy en día, Seyfried es una de las actrices más talentosas de Hollywood, y su carrera continúa avanzando, siempre dispuesta a enfrentarse a nuevos retos, tanto en la pantalla como en su vida personal.
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