
Bruce Springsteen, conocido como The Boss, dejó una marca indeleble en la música rock con su estilo único y su enfoque en las letras profundas y emotivas.
Sus composiciones resonaron con generaciones de fanáticos, tocando aspectos personales y universales que perduraron a lo largo del tiempo.
Sin embargo, a pesar de su éxito global y su devoción por la música, el propio Springsteen confesó que hay algunas canciones dentro de su extenso catálogo que, incluso él, no llegó a gustarle, informa Far Out.
Influencias musicales y la esencia de su música
Las canciones de Springsteen se caracterizaron por una mezcla única de melodías dinámicas y letras introspectivas.
El cantante mencionó en diversas entrevistas que sus dos mayores influencias fueron The Beatles y Bob Dylan, dos íconos del rock cuya huella es palpable en su música.
La instrumentación de sus canciones refleja la accesibilidad y la energía de The Beatles, mientras que las letras de Springsteen, cargadas de experiencias personales y comentarios políticos, siguen la tradición de la narrativa lírica de Dylan.
Su capacidad para crear música variada, adaptándose a las diferentes etapas de su vida, fue clave en su longevidad como artista.
A lo largo de su carrera, Springsteen produjo una vasta cantidad de temas que exploran su propia vida y sus reflexiones sobre el mundo.
Sin embargo, a pesar de su dedicación a la música, el propio artista reveló que no todas sus composiciones fueron de su agrado una vez terminadas.
De hecho, algunas de ellas le provocan incomodidad, ya sea por el resultado final de la canción o por detalles específicos que no fueron de su total satisfacción.
“Blinded by the Light”, un éxito condicionado por una confusión lingüística
Uno de los ejemplos más sorprendentes de la disonancia entre Springsteen y su propio trabajo es su actitud hacia la canción Blinded by the Light, una de las más famosas de su álbum debut.
Si bien esta canción alcanzó gran popularidad cuando fue versionada por la banda Manfred Mann, Springsteen nunca estuvo completamente conforme con la interpretación de la misma.
En particular, lo que le molestaba era la pronunciación de la palabra deuce en la versión de Manfred Mann, la cual sonaba similar a douche, un error que para Springsteen fue decisivo en el éxito de la canción.
“Mi línea dice, ‘cut loose like a deuce’, y la de ellos dice, ‘cut loose like a douche’. Siento que ese pequeño error lingüístico fue el que llevó a que la canción llegara al número uno”.
Esta reflexión pone en evidencia el carácter perfeccionista de Springsteen y su análisis detallado de su obra, hasta el punto de llegar a la conclusión de que ese detalle, lejos de restarle mérito a la canción, fue clave para su éxito en las listas.
“Born to Run”, la dificultad de aceptar su propia voz

Otra de las canciones más emblemáticas en la carrera de Springsteen es Born to Run, un tema que se convirtió en uno de los himnos más representativos de su repertorio.
Sin embargo, el propio Springsteen admitió que, cuando escuchó por primera vez la grabación, no estaba del todo satisfecho con su propio trabajo.
En aquellos primeros años, le costaba aceptar el sonido de su propia voz, una sensación común entre los artistas noveles.
Este sentimiento de incomodidad con su propia interpretación vocal explica en parte por qué Born to Run no fue una canción que Springsteen pudiera apreciar completamente en sus primeros tiempos.
“The Way”, una canción despreciada y ocultada
Por último, The Way, otra de las canciones que Springsteen nunca terminó de aceptar, fue colocada de manera algo peculiar en su álbum.
A diferencia de otras canciones que forman parte esencial del contenido principal de sus discos, Springsteen optó por ocultar The Way como una pista secreta al final del disco.
El motivo de este gesto, según él, era sencillo: simplemente no le gustaba la canción. En sus propias palabras, “la razón principal por la que está oculta es porque nunca me gustó... Me gustaría verla colocada en una película de David Lynch sobre una escena sexualmente perversa. Ese, para mí, es su lugar correcto”.
Este rechazo de Springsteen hacia ciertas canciones demuestra que, aunque su carrera estuvo marcada por el éxito y la admiración de millones, su relación con su propia música es compleja y no está exenta de dudas y críticas.
La capacidad de un artista para ser crítico consigo mismo es una de las características que lo mantiene relevante, y Springsteen, al igual que otros grandes artistas, no escapa a la necesidad de evaluar su trabajo con un ojo crítico.
En resumen, Bruce Springsteen, uno de los artistas más influyentes de la historia del rock, tuvo una relación ambigua con algunas de las canciones que forman parte de su legado.
Si bien sus composiciones continúan siendo amadas por millones, el propio Springsteen fue sincero acerca de sus inseguridades y desacuerdos con su obra, lo que refleja la continua evolución de un músico que sigue siendo crítico y exigente consigo mismo, incluso décadas después de su inicio en la industria musical.
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