
Muchas personas que viven cerca de zonas industriales están expuestas de manera rutinaria a decenas de contaminantes diferentes, lo que puede derivar en múltiples problemas de salud.
Tradicionalmente, las autoridades ambientales han evaluado los riesgos de exposición química de forma individual. Sin embargo, este enfoque ha llevado a subestimar los riesgos sanitarios totales que enfrentan las poblaciones vulnerables, según un nuevo estudio.
Investigadores de la Universidad Johns Hopkins han desarrollado ahora un nuevo método para medir los efectos acumulativos de múltiples contaminantes tóxicos del aire en la salud humana. Sus hallazgos fueron publicados la semana pasada en Environmental Health Perspectives.
Según Keeve Nachman, autor principal del estudio, los reguladores suelen medir el riesgo comunitario observando los efectos primarios de cada sustancia química por separado, un enfoque que a menudo no contempla los riesgos combinados.
Peter DeCarlo, otro de los autores del estudio, señaló que los residentes de comunidades en situación de desventaja están expuestos diariamente a una mezcla tóxica de sustancias químicas, y que “no respiran una por una, [sino que] respiran todos los químicos presentes en el aire al mismo tiempo”.

“Se ha hecho muy poco para proteger a estas personas. Y una de las principales razones de ello es que los enfoques actuales no han demostrado eficazmente que están en peligro”, dijo Nachman.
“Cuando regulamos los químicos, actuamos como si solo estuviéramos expuestos a uno a la vez”, añadió. “Si consideramos cada sustancia por separado y nos enfocamos solo en su efecto más sensible, pero ignoramos que podría causar múltiples efectos en diferentes partes del cuerpo, no estamos protegiendo adecuadamente a las personas del conjunto de químicos que actúan en combinación”.
Nachman, DeCarlo y sus colegas se propusieron contabilizar con mayor precisión la carga total que representa respirar múltiples contaminantes tóxicos del aire.
El estudio evaluó los riesgos que enfrentan comunidades del sureste de Pensilvania que viven cerca de instalaciones petroquímicas, utilizando un laboratorio móvil para medir 32 contaminantes atmosféricos peligrosos, entre ellos cloruro de vinilo, formaldehído y benceno. Los investigadores desarrollaron perfiles en tiempo real de las concentraciones de contaminación en el aire y los tradujeron en estimaciones de lo que realmente respiran las personas.
A partir de esas estimaciones y de una base de datos sobre los efectos tóxicos de los químicos en distintos órganos, los investigadores generaron proyecciones sobre los impactos acumulativos a largo plazo en la salud.
Según Nachman, al ir más allá de los efectos inmediatos de los químicos y medir lo que ocurre a medida que aumentan las concentraciones, pueden detectarse resultados negativos en otras partes del cuerpo.

Por ejemplo, mientras que las evaluaciones de riesgo de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) consideran solo los efectos respiratorios del formaldehído, el estudio identificó posibles impactos en 10 sistemas orgánicos adicionales, incluyendo daños neurológicos, del desarrollo y reproductivos.
Este estudio sobre riesgos acumulativos se publica en un momento complejo para la regulación ambiental. Aunque la administración Biden publicó en noviembre un borrador de marco para monitorear los impactos acumulativos de la exposición química, el gobierno de Donald Trump ha anunciado planes para revertir decenas de normativas ambientales de la administración Biden y está considerando el cierre de la Oficina de Investigación y Desarrollo de la EPA.
Un portavoz del American Chemistry Council, un grupo de presión de la industria química, afirmó por correo electrónico que la investigación de Johns Hopkins “podría proporcionar información útil”, aunque “será necesario realizar más evaluaciones, replicación y validación” de los métodos y sustancias examinados en el estudio.
“El ACC continúa apoyando el desarrollo de datos, métodos y enfoques científicamente sólidos que respalden las evaluaciones de riesgo acumulativo”, agregó el vocero.
La EPA no emitió comentarios de inmediato mientras revisa el estudio.

Jen Duggan, directora ejecutiva del Environmental Integrity Project, indicó que las comunidades suelen enfrentar impactos sanitarios más graves de lo que estima la EPA, debido a su exposición a sustancias químicas peligrosas provenientes de múltiples fuentes.
“Los autores de este estudio demuestran de forma contundente cómo la EPA ha subestimado repetidamente los verdaderos riesgos para la salud de las personas que viven bajo la sombra de contaminantes industriales”, dijo Duggan.
Sobre la autora: Amudalat Ajasa cubre temas de salud ambiental para The Washington Post y escribe sobre cómo la contaminación del aire, el agua y los productos químicos afecta la salud humana. También informa sobre fenómenos meteorológicos extremos y su impacto en las comunidades.
(c) 2025, The Washington Post
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