
Cuando se habla de vinos internacionales hay que hacer una primera división entre el Viejo y el Nuevo Mundo, siendo el primero integrado principalmente por Francia, Italia y España, y el segundo por Estados Unidos, Australia, Chile y Argentina, entre otros. Y esta descripción no es simplemente una referencia geográfica, sino que implica una tradición y una cultura muy diferentes en cada lugar. Eso fue, más allá de los suelos y los climas, lo que ha forjado todos los vinos a lo largo de 8000 años.
Salvando las distancias, y con mucha menos historia, algo similar pasa en Argentina y sus distintas regiones vitivinícolas. Si bien la primera vid fue plantada en 1556 en Santiago del Estero, y la bodega más antigua del país, inscripta en 1831, está en Salta, no fue allí donde se desarrolló la vitivinicultura.
El desarrollo vino en la Región de Cuyo, principalmente en Mendoza, con la llegada del ferrocarril en 1884 que potenció la comercialización hacia Buenos Aires. Esto significa que existen terruños muy aptos más allá de Mendoza, aunque la industria se nucleó alrededor de esa ciudad.

La Zona Este es la más productiva y la Primera Zona (Luján de Cuyo y Maipú) es la cuna de los primeros grandes vinos argentinos. Pero Mendoza no fue el único origen de los buenos vinos argentinos: San Juan siempre elaboró los suyos, Salta se desarrolló en Cafayate y los Altos Valles Calchaquíes, y en la Patagonia, el Alto Valle de Río Negro fue epicentro de vinos desde hace casi 100 años.
La Rioja y Catamarca también avanzaron como provincias tradicionales. Según la historia, incluso Entre Ríos fue la cuarta provincia productora hasta mediados de 1930, cuando una ley ordenó erradicar los viñedos.
Dejando de lado la historia y solamente analizando las últimas dos décadas, el mapa vitícola argentino se amplió. La principal motivación fue el éxito internacional del vino argentino desde comienzos del milenio, con el Malbec como estandarte. No es un negocio sencillo, pero sí un sector muy gratificante. Es una actividad para trascender generaciones, que conecta con la tierra y las personas. Finalmente, se trata de placer embotellado.

La diversidad surge primero en Mendoza, luego se potencia por la evolución del mercado, que comenzó a valorar vinos con carácter de lugar en vez de varietales comerciales.
Así surgió el Valle de Uco, gracias al riego por goteo, lo que permitió plantar viñedos en altura. Eso atrajo a numerosas empresas y familias extranjeras que vieron el potencial del vino argentino, especialmente del Malbec.
Cada zona se desarrolló: en San Juan surgió el Valle de Pedernal, revivió el Valle de Calingasta y nació La Ciénaga. En Salta, crecieron los valles de altura. En Catamarca apareció Chañar Punco y en La Rioja, Chañarmuyo. Patagonia diversificó la industria incluyendo el Valle Medio.

Este auge llevó a la búsqueda de nuevos viñedos por bodegas y a la llegada de nuevos jugadores motivados por vinos que desafiaban los límites. Tras estudios de suelos y clima, se aventuraron con éxito.
Aparecieron regiones como San Patricio del Chañar en Neuquén, la Quebrada de Humahuaca y el Valle Templado en Jujuy, Trevelin en Chubut y el Valle de Traslasierra en Córdoba. También emergieron zonas como la Costa Atlántica y Campana en Buenos Aires, Sarmiento en Chubut y Gualeguaychú en Entre Ríos.
No todos los lugares cuentan con condiciones especiales para vinos de alta gama, pero muchos buscan producir los mejores vinos posibles en su terruño. El enoturismo es clave, ya que el vino se disfruta más donde se produce y con quienes lo elaboran. Con los avances tecnológicos y en el manejo de los viñedos, ahora se logran excelentes resultados en zonas donde antes era impensado plantar vides y hacer vinos.
10 vinos para apreciar la variedad argentina

1. Nina Orgánico Malbec 2024
Nina, La Rioja, Valle de Aminga ($17.000)
El origen de la uva para este Malbec es un viñedo cultivado orgánicamente bajo normas nacionales y ARGENCERT, con su correspondiente certificación. Aromas más vegetales que frutales. Paladar fresco, con notas de frutas rojas ácidas, fluido y textura casi rústica. Plazo recomendado: 2025 a 2026.
90 puntos
2. Criolla de Maimará Pequeños Parceleros de la Quebrada 2021
El Bayeh, Jujuy, Quebrada de Humahuaca ($22.000)
Botella simple y etiqueta colorida, cargada de información. Sorprende por sus aromas vivaces y equilibrados. Cuerpo fluido con dejo a flores secas. Trago mordiente y muy integrado. Paso del tiempo positivo. Beber entre 2025 y 2028.
92 puntos
3. Vórtice Naranjo de las Sierras Sauvignon Blanc 2023
Estancia Las Cañitas, Córdoba, Valle de Calamuchita ($45.000)
Este Sauvignon Blanc joven, macerado con pieles, suma cuerpo y texturas vibrantes. Perfumes florales, herbales y cítricos. Trago largo y buen potencial. Recomendado entre 2024 y 2028.
92 puntos

4. Otronia 45° Rugientes Pinot Noir 2022
Otronia, Chubut, Sarmiento ($47.000)
Ambiente de viento constante que espesa la piel de la uva y aporta más polifenoles. Vino rico, con delicadeza y expresión austera. Final de taninos finos y frescura. Ideal entre 2025 y 2028.
92,5 puntos
5. Etchart Assamblage Malbec – Malbec 2023
Etchart, Salta, Altos Valles Calchaquíes, Cafayate ($59.900)
Blend de Malbec de diversas parcelas, buscando frescura y vivacidad. Aromas integrados, taninos incipientes y paladar franco con buen volumen. Potencial de guarda. Beber entre 2025 y 2028.
91 puntos
6. Finca La Ciénaga Abismo Malbec 2022
Xumek, San Juan, Valle de Zonda, La Ciénaga ($60.000)
Elaborado con uvas a más de 1400 metros, es un blend de Malbec y Syrah que refleja el carácter extremo del lugar. Frutas negras y hierbas de montaña, taninos finos y final persistente. Potencial entre 2025 y 2028.
93 puntos

7. Sunal Icono 2017
Agustín Lanus Wines, Salta, Altos Valles Calchaquíes ($76.500)
Blend de Malbec de varios micro-terruños del NOA. Cuerpo, madurez y acidez sostenida. Toques maderizados por barrica francesa. Precisa mayor estiba para integración. Ideal hasta 2029.
93 puntos
8. Ribera del Cuarzo Especial Malbec 2023
Ribera del Cuarzo, Río Negro, Valle Azul ($86.000)
Creación de Ernesto “Nesty” Bajda, junto a Felipe Menéndez. Malbec de buena frescura, fluidez y vivacidad. Taninos mordientes, personalidad y potencial. Recomendado entre 2025 y 2028.
92 puntos

9. Cara Sur Parcela La Totora Criolla Chica 2022
Cara Sur, San Juan, Valle de Calingasta ($115.500)
Proviene de solo 100 plantas de más de 80 años. Búsqueda de sus hacedores es clave. Aromas austeros, fruta roja delicada. Paladar limpio, texturas finas y final suave y persistente. Beber entre 2025 y 2028.
93 puntos
10. Fin Single Vineyard Finca La Surpina Syrah 2021
Del Fin del Mundo, Neuquén, San Patricio del Chañar ($130.500)
Proyecto de Juliana del Águila Eurnekian, revela la Syrah como insignia. Aromas delicados y equilibrados, frutas maduras y especias. Paladar franco, taninos firmes y buena frescura final. Para consumir entre 2025 y 2029.
92,5 puntos
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