
La P. D. es una abreviatura comúnmente utilizada en cartas y correos electrónicos para incluir información adicional que no se mencionó en el cuerpo principal del mensaje. Deriva de la palabra latina postscriptum, que se traduce como “escrito después”. Esta práctica se ha mantenido vigente a lo largo de los años, tanto en comunicaciones personales como profesionales.
Para qué sirve la P.D.
El propósito principal de la P. D. es añadir comentarios, pensamientos o información adicional que no se incluyeron en el texto principal, ya sea por olvidos o por no estar directamente relacionados con el tema central. Es importante utilizar esta herramienta de manera correcta para no confundir al lector y garantizar una comunicación eficaz.
En el ámbito profesional, la P. D. se utiliza en situaciones específicas, como para resaltar un punto importante en un correo electrónico largo, especialmente cuando se teme que el lector pueda pasarlo por alto. Por ejemplo: “P. D.: Realmente pienso que si redujéramos nuestros costes generales, podríamos centrarnos en lo que es más importante para nuestra estrategia de marketing”.

La P. D. también puede ser empleada para añadir un toque personal a una comunicación, lo que puede ayudar a fortalecer las relaciones laborales. Por ejemplo: “P. D.: Ahora que empieza a hacer calor afuera, espero que puedas aprovechar el sol este fin de semana”. Este tipo de mensajes muestra preocupación por el destinatario y puede hacer que la comunicación sea más amigable y efectiva.
Otra aplicación común es utilizar la P. D. para felicitar a alguien por un logro reciente. Un ejemplo sería: “P. D.: Hace poco me enteré que te ascendieron en el trabajo, ¡felicitaciones! ¡Sin duda lo merecés!”. Este tipo de mensajes pueden ayudar a establecer una relación más sólida con el destinatario, mostrando que se presta atención a lo que ocurre en su vida.
Cómo escribir correctamente una P.D.
En cuanto a la puntuación correcta, existen dos formas habituales: PD sin puntos, que es más común en el Europa, y P.D. con puntos, que prevalece en América. No se debe añadir una coma después de la P. D. y es importante mantener la consistencia en su uso. “Coloca la postdata después de tu firma. Debes firmar con tu nombre antes de pasar a tu P. D.”, sugieren en MailChimp.
En el caso de cartas manuscritas, una P. D. suele aparecer al final, a menudo después de la firma, para incluir una observación que se dejó fuera del contenido principal. Este formato mantiene la tradición de la escritura en papel y sigue siendo útil en la era digital.

Según USA Today, la P. D. se puede utilizar tanto en cartas tradicionales como en correos electrónicos, y aclaran que no se debe abusar de su uso en cada comunicación, ya que puede resultar confuso o repetitivo para el lector. Además, resaltan que si el contenido de la P. D. es extenso, probablemente sea mejor redactar un nuevo mensaje o carta para esa información.
Un uso correcto de la P. D. puede ser una herramienta poderosa para asegurar que el mensaje sea claro y efectivo. En algunos casos, la P.D. puede ser utilizada de manera coloquial para compartir un pensamiento posterior en una conversación, aunque su uso principal sigue siendo en el contexto escrito.
Finalmente, cabe señalar que puede ser utilizada para transiciones entre temas en correos electrónicos comerciales, lo que permite al remitente indicar que habrá un seguimiento sobre un nuevo tema en futuras comunicaciones. El uso incorrecto o excesivo de la P. D. puede restar profesionalismo a un mensaje, por lo que es importante seguir las recomendaciones para su implementación adecuada.
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