La última presentación de resultados de Microsoft provocó una caída bursátil sin precedentes en la compañía, evidenciando la tensión del mercado respecto a su enfoque en inteligencia artificial y desatando una venta masiva de acciones.
Aunque la tecnológica reportó un trimestre sólido con indicadores positivos de crecimiento, los inversores recibieron estos resultados con escepticismo. Según el medio estadounidense Inc., esto se tradujo en la mayor pérdida en valor monetario de la historia de Microsoft en una sola jornada. El origen de este rechazo apunta al vínculo de la firma con la inteligencia artificial, en particular a su participación en OpenAI.
Si bien la preocupación inmediata gira en torno a este acuerdo, el trasfondo revela una fisura más profunda en el sector de la IA. Como advierte Inc., no se trata de la primera señal de alerta, aunque sí de la más visible.
Otras compañías como Google, Anthropic y la propia OpenAI observan con inquietud la posibilidad de que la burbuja de la IA comience a desinflarse. Las dudas respecto a la inteligencia artificial han golpeado al conjunto del sector del software, pero el caso de Microsoft resulta especialmente relevante por la magnitud de sus apuestas y la tradición de su enfoque ante la innovación.
Inc. recuerda que la multinacional fundada por Bill Gates ha mantenido una estrategia basada en esperar a que otros desarrollen nuevas tecnologías para luego mejorar soluciones existentes mediante asociaciones, adquisiciones o emulación, con el objetivo de dominar el mercado.
El artículo destaca errores históricos como Internet Explorer 6 o el fracaso del Zune, pero subraya que la fortaleza de Microsoft reside en su capacidad para transformar innovaciones ajenas en productos de gran alcance comercial.
El reciente informe de resultados revela la magnitud del compromiso económico de la empresa con la inteligencia artificial: más de la mitad de sus obligaciones pendientes de ejecución —USD 281.000 millones del global de 625.000 millones— están ligados a OpenAI y dependen de la capacidad de esta última para revertir sus pérdidas y lograr un negocio sostenible. Inc., citando al sitio de noticias tecnológicas GeekWire, señala que ese volumen representa contratos firmados cuyos ingresos aún deben ser reconocidos y que, en este caso, el grueso está condicionado a un único cliente que todavía no ha demostrado rentabilidad.
El diagnóstico lo comparte la firma de análisis Melius Research, que el lunes rebajó su recomendación sobre Microsoft de comprar a mantener, citando riesgos vinculados al elevado gasto en inversiones de capital y a la estrategia de productos bajo la marca Copilot, la principal vía de venta de herramientas de IA para empresas.
El analista Ben Reitzes advirtió en Bloomberg que, frente a competidores como Anthropic y su producto Cowork, Microsoft 365 podría ver amenazada su posición y verse obligada a ofrecer Copilot de forma gratuita para seguir siendo relevante, lo que impactaría negativamente en el crecimiento y los márgenes del segmento más rentable de productividad.
Las advertencias de los analistas coinciden con un entorno de desconfianza hacia el futuro del software, donde las nuevas herramientas de inteligencia artificial se perciben como una amenaza disruptiva persistente y un posible obstáculo al crecimiento. El índice de software elaborado por Goldman Sachs ha caído más de un 14 % desde finales de enero, reflejando estos temores. Además, parte de la debilidad reciente de las acciones de Microsoft se explica por las dudas sobre la evolución de su división de computación en la nube (Azure) y la fuerte inversión en inteligencia artificial, según explicó Bloomberg.
Para analistas como Reitzes, Microsoft se enfrenta a un “callejón sin salida”, ya que debe incrementar de forma significativa su gasto en inversiones de capital para mantener el ritmo frente a Alphabet y Amazon; de no hacerlo, evidenciaría problemas de ejecución o intentos de maquillar sus cuentas, opciones poco atractivas para el mercado. Reitzes duda de que la inteligencia artificial, en su modelo actual, justifique los sobrecostes y advierte que “cada vez pensamos más que ‘cobrar extra por la IA’ no va a funcionar, y Copilot tendrá que incluirse de forma gratuita, aumentando los costes a largo plazo”, declaró en Bloomberg.
El consenso entre los analistas de Bloomberg se mantiene mayoritariamente favorable a la compra de acciones de Microsoft: un 96 % mantiene una opinión positiva y solo un porcentaje residual recomienda mantener, sin posiciones claramente bajistas. Los precios objetivo de las valoraciones, aunque a la baja en algunos casos, rondan los USD 600, lo que implica un potencial de revalorización cercano al 50 % sobre la cotización actual, según datos de Bloomberg.

Pese a la caída y la tensión en los mercados, existen voces optimistas como la del analista Brent Thill de Jefferies, quien reiteró su recomendación de compra tanto para Microsoft como para tecnológicas de software como Snowflake e Intuit. Según su valoración en Barron’s, “los temores sobre la IA están siendo exagerados” y, aunque la transición tecnológica impulsada por la inteligencia artificial es más disruptiva que la revolución de la nube, “los actores consolidados que abracen la transición deberían consolidarse como los principales vencedores a largo plazo, ya que el verdadero valor intelectual reside en el software”.
Thill apuesta por un repunte apoyado en el crecimiento de los ingresos derivados de las nuevas herramientas de IA y una mayor claridad sobre las colaboraciones entre empresas tecnológicas y proveedores de modelos de inteligencia artificial. Además, sostiene que “parte de los temores sobre la IA están sobredimensionados, ya que el valor terminará acumulándose en el software, siempre que los líderes del sector sean capaces de reinventarse con la inteligencia artificial más avanzada”, aseveró en Barron’s.
Durante la sesión del lunes, las acciones de Microsoft repuntaron un 2,6 % hasta alcanzar los USD 411,55, mientras que el valor de Snowflake aumentó 3,8 % e Intuit retrocedió 1,2 %, según datos de Barron’s.
Inc. concluye que la verdadera grieta en la estrategia de Microsoft reside en su falta de sintonía con las demandas de los usuarios de inteligencia artificial en el sector empresarial. Según el medio, mientras el gigante tecnológico mantiene intacto su dominio sobre el mercado corporativo —dividido entre clientes empresariales, particulares y desarrolladores—, la dependencia del desempeño de OpenAI y la ausencia de una respuesta decidida ante la burbuja de la IA siembran dudas sobre su capacidad para conocer y anticipar la demanda real. Según Inc.: “Si Microsoft no tiene el pulso de sus clientes de IA (y no lo tiene), entonces nadie lo tiene, y en este momento, todos volamos a ciegas en la demanda de IA empresarial”.
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