
La campaña de maíz 2025/26 transita su tramo final con un panorama sanitario alentador frente a la chicharrita del maíz, el insecto vector del complejo del achaparramiento. Según el 38º informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, la mayor parte de los cultivos ya se encuentra en estadios reproductivos, por lo que quedó fuera del período de susceptibilidad al Spiroplasma, la bacteria responsable del Corn Stunt Spiroplasma (CSS). Si bien se registró un aumento de poblaciones en distintas regiones, el momento del ciclo en que ocurre reduce de manera significativa el riesgo productivo.
El informe también confirmó niveles muy bajos de infectividad en las muestras analizadas. A los resultados previos obtenidos en el NEA, el Litoral y el Centro-Norte, se sumaron ahora los del NOA, donde también se detectó una incidencia mínima del patógeno. Pese al escenario favorable, los especialistas remarcaron que el monitoreo permanente sigue siendo indispensable, tanto con trampas como con observaciones en campo, para generar información que permita anticipar riesgos en las próximas campañas.
En el NOA, donde todas las trampas se ubicaron en lotes de maíz, se observó un aumento sostenido de la plaga. Solo el 10% de las localidades no registró capturas, mientras que el 41% superó los 100 adultos por trampa, el nivel más alto de la escala. Un comportamiento similar se detectó en el NEA, otra zona endémica, donde el insecto estuvo presente en el 98% de los sitios relevados y en más de la mitad de los casos se registraron poblaciones superiores a 100 individuos.

En la región del Litoral, el 79% de las trampas detectó presencia de chicharrita. Aunque en la mayoría de los casos las capturas fueron bajas, se observaron incrementos importantes en localidades de Entre Ríos, especialmente en Villa Mantero y Paraná. En el Centro-Norte, donde casi todas las trampas estuvieron instaladas sobre maíces en etapas reproductivas, el 86% de las localidades registró presencia del insecto y en el 44% se superaron los 100 adultos por trampa, con mayores niveles en zonas de Santa Fe como San Jerónimo Norte y Esperanza.
El escenario fue más moderado en la región Centro-Sur, donde el vector estuvo ausente en el 70% de las localidades monitoreadas, aunque se detectaron leves incrementos en la dinámica poblacional. Allí también predominan los maíces en fases avanzadas, lo que contribuye a reducir el riesgo sanitario.
La Red Nacional de Monitoreo fue creada tras el fuerte impacto que tuvo el complejo del achaparramiento en campañas anteriores y hoy se consolidó como una herramienta clave para el manejo del cultivo. Los especialistas coinciden en que los datos actuales llevan tranquilidad para el ciclo 2025/26, pero advierten que el seguimiento continuo y la prevención seguirán siendo fundamentales para sostener la estabilidad sanitaria del maíz en los próximos años.
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