
Esta semana, el Gobierno Nacional derogó - a través de una resolución publicada en el Boletín Oficial- las diferentes normativas que se fueron sancionando a partir de 2007 y que establecen pesos mínimos de faena obligatorios para la hacienda vacuna.
De este modo, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, avanzó con la desregulación de una política que llevaba casi dos décadas en Argentina y que constituía una restricción a la actividad.
Inicialmente la medida dispuso sanciones para la Comercialización con destino a faena comercial de bovinos de las categorías mamones y terneros (machos y hembras) cuyo peso de res con hueso lograda fuera inferior a 165 kilogramos.
Regulación innecesaria

Posteriormente, durante la gestión de Mauricio Macri, se redujo el mínimo obligatorio para hembras en 140 kilogramos, mientras que para machos se mantuvo el límite en los 165 kilos.
En ese contexto, el gobierno de Javier Mieli consideró que los límites impuestos constituyen una regulación “innecesaria”, dado que los “productores cuentan con los conocimientos técnicos, la experiencia y las herramientas de gestión adecuadas para determinar el momento óptimo de faena en función de sus propios objetivos productivos, comerciales y sanitarios”.
Las modificaciones dispuestas entrarán en vigencia el 1° de enero de 2026, estableciéndose que “no afectarán los procedimientos administrativos iniciados ni las infracciones constatadas con anterioridad a esa fecha, los cuales deberán continuar su tramitación conforme a la normativa vigente al momento de los hechos”, precisa la resolución.
La prohibición “no sirve”

Al respecto, el titular de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales (Fifra), Daniel Urcía, consideró que “la medida, propia de las características de un sistema en el que abundaban las prohibiciones y escaseaban los controles efectivos, tenía un objetivo que no logró cumplir: elevar el peso de los animales que se envían a faena”.
Urcía aseguró que, como gran parte de la cadena de valor de la carne bovina, se trata de “un fin loable por el cual debemos bregar”, aunque “no sirve hacerlo desde la prohibición” y la “hipocrecía”. Y muestra de ello, son las estadísticas, en las que se observa que, en las últimas dos décadas, el peso de faena subió sólo cuando la rentabilidad resultó suficiente como para enviar a faena animales con más kilaje.
“La falta de controles efectivos permitió que muchos operadores marginales en los distintos eslabones, hiciera negocios mientras que los pocos ´pavos´ que querían cumplir la norma quedaban excluidos de algunos circuitos comerciales” y posteriormente, “les llegaban expedientes de infracción y les aplicaron multas desde el organismo de control”, explicó el titular de Fifra.
Sinceramiento necesario

“Estamos absolutamente de acuerdo con que se haya eliminado la prohibición”, subrayó el presidente de la Federación de Industrias Frigoríficas Regionales. Y añade: “debería haber sido con efecto inmediato porque no genera ningún inconveniente”. “Aún así, celebramos que se haya hecho porque es consecuente con la política de eliminación de normas obsoletas y que no cumplen con la finalidad para la que fueron creados”, remarcó.
“Con el sinceramiento de los pesos de faena en el año 2026 sabremos verdaderamente donde estamos parados”, anticipó Urcía, e indicó que “con el ordenamiento de la macro economía y el control de la inflación, la ganadería vuelve a ser negocio” y “así como los países productores de carne, sin normas de prohibición, engordan y envían animales a faena más pesados, en Argentina ocurrirá lo mismo”.
El directivo de Fifra consideró que para incrementar el rodeo y la producción de carne (que en Argentina está estancada desde 1980, 20 años antes del inicio de la prohibición de peso mínimo de faena) es necesario “trabajar con incentivos” que aceleren el proceso: créditos para instalaciones, pasturas, genética, y retención de hacienda para agregar más kilos, o retención de vientres para cría.
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