
El hígado graso, conocido médicamente como esteatosis hepática, se presenta cuando más del 5 por ciento del peso del hígado está formado por grasa. Esta acumulación interfiere con funciones esenciales como la metabolización de grasas y azúcares, la desintoxicación del organismo y el equilibrio hormonal.
Existen dos tipos principales: el hígado graso alcohólico, asociado al consumo excesivo de alcohol, y el hígado graso no alcohólico, el más frecuente y vinculado al sobrepeso, la obesidad, la diabetes tipo 2 y el síndrome metabólico. Esta última variante afecta a cerca del 25 por ciento de la población mundial.
¿En cuánto tiempo puede revertirse el hígado graso?
La respuesta corta es: sí se puede curar, pero el tiempo de recuperación varía de una persona a otra. De acuerdo con estudios médicos, las primeras mejoras pueden observarse entre 8 y 12 semanas después de iniciar cambios sostenidos en la alimentación y la actividad física.
En casos leves, una reducción modesta del peso corporal —entre el 3 y 5 por ciento— puede disminuir de forma significativa la grasa hepática en pocos meses. Sin embargo, para lograr una reversión más completa, los especialistas coinciden en que una pérdida del 7 al 10 por ciento del peso corporal suele ser clave, lo cual puede tomar entre 6 meses y un año, dependiendo del punto de partida del paciente.

Factores que influyen en el tiempo de recuperación
No todas las personas avanzan al mismo ritmo. El tiempo para curar el hígado graso depende de factores como:
- Grado de acumulación de grasa en el hígado
- Presencia de inflamación o fibrosis
- Control de enfermedades asociadas, como diabetes o colesterol alto
- Adherencia a cambios en la dieta y el ejercicio
Cuando no existe daño hepático avanzado, hasta el 90 por ciento de los pacientes muestra una mejoría clara con un tratamiento basado en hábitos saludables.
Alimentación y ejercicio: el tratamiento más efectivo
La base del tratamiento no es farmacológica, sino conductual. Diversas investigaciones demuestran que seguir una dieta tipo mediterránea, rica en vegetales, pescado, aceite de oliva y frutos secos, puede reducir la grasa hepática hasta en un 40 por ciento.
A esto se suma la actividad física regular. La recomendación médica es realizar al menos 150 minutos de ejercicio moderado a la semana, como caminar, nadar o andar en bicicleta. El entrenamiento de fuerza también ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina y acelera la recuperación.

Cambios de estilo de vida que aceleran la curación
Además de la dieta y el ejercicio, los especialistas recomiendan:
- Eliminar completamente el consumo de alcohol
- Evitar cenas abundantes y comer al menos 3 horas antes de dormir
- Mantener un control médico periódico
Curar el hígado graso no es inmediato, pero sí posible. Con constancia, seguimiento médico y cambios sostenidos, la recuperación puede lograrse en meses y consolidarse en el plazo de un año. La clave está en actuar a tiempo y entender que el hígado tiene una extraordinaria capacidad de regeneración cuando se le dan las condiciones adecuadas.
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