Los fármacos recetados tradicionalmente tras sufrir un infarto podrían aumentar el riesgo de muerte en las mujeres, según un estudio

Los investigadores creen que, “en muchos casos, recetar betabloqueantes a mujeres tras un infarto puede ser más perjudicial que beneficioso”

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Medicamentos en una farmacia (Shutterstock)
Medicamentos en una farmacia (Shutterstock)

Los medicamentos que se han recetado en los últimos cuarenta años tras sufrir un infarto pueden perjudicar a ciertos pacientes, especialmente a las mujeres. Así lo demuestra un innovador ensayo clínica internacional tras observar que estos fármacos betabloqueantes aumentan el riesgo de muerte o de reinfarto en las mujeres.

Reboot, como se ha bautizado este ensayo, es fruto de una investigación del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) en colaboración con el Instituto Mario Negri de Milán (Italia) que se inició hace cinco años. El objetivo inicial del estudio era averiguar si estos medicamentos prescritos después de un ataque al corazón deben mantenerse de por vida en aquellos casos considerados “no complicados”.

Según explican desde la Fundación Española del Corazón (FEC), el efecto de los betabloqueantes es el de reducir “la frecuencia cardiaca, la presión arterial y la contractilidad (fuerza del corazón) favoreciendo la diástole (llenado) cardiaca y con esto mejorando la función del corazón y el flujo de sangre a las arterias coronarias”. Sin embargo, como ocurre con todos los medicamentos, los betabloqueantes también provocan una serie de efectos secundarios, como fatiga, astenia (sensación de falta de energía) o disfunción sexual.

Enfermedades con perspectiva de género

Los participantes del estudio fueron divididos en dos grupos tras recibir el alta hospitalaria. Uno de ellos recibieron betabloqueantes y otros no. Cuatro años después, los científicos descubrieron que, mientras que los hombres no experimentaron ningún beneficio ni riesgo al ser tratados con betabloqueantes, las mujeres que tomaron estos fármacos tuvieron un aumento significativo del riesgo de muerte, reinfarto u hospitalización por insuficiencia cardíaca en comparación con las mujeres que no los tomaban.

Además, las mujeres tratadas con betabloqueantes tenían un riesgo absoluto de mortalidad un 2,7 % mayor que las que no fueron tratadas con betabloqueantes durante los 3,7 años de seguimiento del estudio. Solo en 2023,4.848 mujeres fallecieron tras sufrir un infarto agudo de miocardio, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Los retrasos en el diagnóstico y en el tratamiento hacen que esta condición médica sea especialmente peligrosa para ella, en parte porque todavía no existe una conciencia plena sobre su manifestación.

Otro hallazgo importante del ensayo Reboot es que las mujeres que presentaban infarto tenían un perfil cardiovascular peor. Eran mayores, tenían más comorbilidades (incluida una mayor prevalencia de hipertensión, diabetes y dislipidemia) y sufrían con mayor frecuencia infartos sin obstrucción de las arterias coronarias (6 % frente al 2 % en los hombres).

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Un cambio de paradigma en cuestión de infartos

“Reboot va a cambiar el tratamiento en estos casos en todo el mundo, ya que hasta ahora más de un 80 % de los pacientes con este tipo de infarto no complicado son dados de alta con tratamiento con betabloqueantes”, asegura en declaraciones a EFE Borja Ibáñez, investigador principal del estudio, director científico del CNIC y jefe de grupo en el CIBER de enfermedades cardiovasculares (CIBERCV).

Además, en un metaanálisis con otros ensayos más pequeños, confirmaron que los betabloqueantes solo reducen significativamente el riesgo de muerte, infarto recurrente o insuficiencia cardíaca en los pacientes que tras un infarto presentan una función contráctil cardíaca moderadamente reducida.

Para Xavier Rosselló, científico del CNIC, cardiólogo del Hospital Universitario Son Espases de Mallorca y uno de los responsables del ensayo, estos hallazgos ponen de manifiesto que “en muchos casos, recetar betabloqueantes a mujeres tras un infarto sin complicaciones puede ser más perjudicial que beneficioso. Los médicos deben sopesar cuidadosamente los riesgos y los beneficios, y considerar ajustes de dosis o terapias alternativas al tratar a pacientes mujeres”, añade a EFE.

“Llevamos mucho tiempo investigando las diferencias entre sexos en las enfermedades cardiovasculares. Ya sabíamos que la presentación de las enfermedades cardiovasculares es diferente en mujeres y hombres, y este estudio contribuye significativamente a este conocimiento al demostrar que la respuesta a los medicamentos no es necesariamente igual en mujeres y hombres. Este estudio debería impulsar el tan necesario enfoque específico por sexo para las enfermedades cardiovasculares”, ha concluido Valentín Fuster, director general del CNIC, presidente del Mount Sinai Fuster Heart Hospital y otro investigador del ensayo Reboot en declaraciones a Europa Press.

Los resultados de la investigación, en la que han participado más de 8.500 pacientes de 109 hospitales de España e Italia, han sido publicados en las revistas The New England Journal of Medicine y The Lancet, y se presentan hoy en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología que se celebra en Madrid.

*Con información de EFE y Europa Press