El Tribunal Superior de Galicia absuelve a uno de los condenados por el crimen de Samuel por falta de pruebas de que participase en la agresión

La Sala ha confirmado las penas de entre 20 y 24 años de prisión impuestas a los otros tres condenados

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Los acusados del asesinato de
Los acusados del asesinato de Samuel Luiz durante el juicio (M. Dylan - Europa Press)

El Tribunal Superior de Xustiza de Galicia ha absuelto a uno de los cuatro condenados en primera instancia por el asesinato de Samuel Luiz, cometido en la madrugada del 3 de julio de 2021 en el paseo marítimo de A Coruña. La Sala de lo Civil y Penal ha estimado el recurso interpuesto por Alejandro Míguez, por lo que ha revocado la sentencia de la Audiencia Provincial de A Coruña que lo condenó a diez años de cárcel como cómplice del crimen.

Sin embargo, los magistrados si han rechazado los recursos presentados por los otros tres condenados como autores del asesinato. Por tanto, han confirmado la pena de 24 años de cárcel impuesta a Diego Montaña, pues en su caso concurre la agravante de discriminación por motivos de orientación sexual; de 20 años y medio de cárcel a Kaio Amaral Silva, también autor de un delito de robo con violencia por sustraerle el móvil a la víctima; y de 20 años de prisión a Alejandro Freire ‘Yumba’.

“No consta acreditado que participase en la agresión”

Los miembros del alto tribunal gallego aseguran que la condena como cómplice de Alejandro Míguez carece de base probatoria, pues “no consta acreditado que participase en la agresión”. La Sala explica en la sentencia que comparte la tesis del recurrente, pues “ningún testigo presencial señala que lo viese golpear, encararse con la víctima, impedir que se le ayudase, ni dificultar su huida”. El TSXG señala que, ante la ausencia de prueba directa, el jurado se apoyó en pruebas indiciarias, pero recalca que “en ningún momento se ve (en las grabaciones) ninguna actuación de las reseñadas en el veredicto y hechos probados”.

“Los jurados infieren que no intentaba separar porque ningún testigo lo dice, pues señalan que nadie separaba, pero la presunción de inocencia no puede destruirse a través de esta manifestación, pues ello comportaría una inversión de la carga de la prueba”, resaltan los magistrados en la resolución, en la que especifican que “otros jóvenes también llegan al lugar y no separan, y ello no se tradujo en su imputación o condena”.

Además, destacan que hay un testigo que señala que el recurrente “se desvincula” del grupo agresor y “cruza la calzada”, un “testimonio favorable que no se tiene en cuenta por los jurados”. Todo ello ha llevado a la Sala a apreciar vulnerada la constitucional presunción de inocencia, “al carecer la condena de base razonable” y, por lo tanto, a estimar el recurso.

“Animadversión a su condición sexual homosexual”

Este tribunal considera probado, en lo sustancial, el relato de hechos de la sentencia apelada. Así, entiende acreditado que, cuando la víctima, de 24 años, se encontraba en la parte superior de la bancada que da acceso al paseo marítimo, en las inmediaciones de un pub, fue objeto “de una agresión grupal, como consecuencia de la cual falleció”. En el fallo, indica que Diego Montaña, quien había salido unos minutos antes del local con su entonces pareja sentimental, fue quien inició la agresión, pues, al ver a la víctima con un teléfono móvil, creyó que les estaba grabando.

“Por las palabras, gestos, forma de vestir, tono de voz y apariencia física de la víctima, interpretó que era homosexual”, destaca el TSXG en la resolución, en la que subraya que este hecho “desencadenó la reacción totalmente agresiva de Diego Montaña contra él, por su animadversión hacia la condición sexual homosexual que le atribuyó”. A ello, añade que, “de forma sorpresiva y repentina, se abalanzó sobre la víctima, golpeándole con puñetazos y patadas, principalmente en las zonas de cabeza y cara”.

En ese momento, según consta en el fallo, Alejandro Freire, amigo de Diego Montaña, se sumó a la agresión “de forma inmediata, atacando a la víctima por la espalda, rodeando con fuerza su cuello con su brazo”. La Sala afirma que, en cuestión de segundos, “se adhirieron de forma progresiva al ataque un numeroso grupo de amigos y conocidos de los acusados que se hallaban en las inmediaciones, entre ellos dos menores de edad ya juzgados y condenados”.

Los magistrados afirman que Kaio Amaral Silva “salió corriendo y se integró en el grupo agresor, propinando a la víctima al menos una patada” y, además, mientras la rodeaban integrantes del grupo, actuando en unidad de acción, este “impedía su huida y dificultaba cualquier tipo de ayuda o defensa eficaz que pudieran prestarle terceras personas”.

El cambio en los hechos probados

Donde difiere este tribunal con la Audiencia Provincial es en que que Alejandro Míguez, “al ver que amigos y conocidos suyos estaban agrediendo a la víctima, se situó en el punto inicial de la agresión, sin agredirla”. El joven, según consta en la sentencia, “se encontraba totalmente indefenso y desvalido debido al elevado número de personas que lo agredían y rodeaban, entre las que se encontraban los tres condenados, y debido a la continuidad de los golpes recibidos, sin ser capaz de hacer ningún acto hostil contra ellos, ni contra el resto del grupo agresor”.

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Los jueces relatan que, “en un momento dado, y a duras penas, logró incorporarse e intentó abandonar el lugar, pues dos ciudadanos senegaleses trataron de ayudarle y de alejarlo de sus agresores, siendo perseguidos unos 150 metros por el grupo agresor”.

El TSXG entiende probado que Diego Montaña, Alejandro Freire y Kaio Amaral Silva, como miembros del grupo agresor, intervinieron “activamente en la persecución, propinando golpes e impidiendo la defensa y huida de la víctima”. Por su parte, Alejandro Míguez “resultó empujado por uno de los ciudadanos senegaleses, sin que conste si su intención era separar o participar en la agresión”.

Finalmente, a la altura de una rotonda, el joven “cayó al suelo desplomado e inconsciente, momento en que los condenados y los demás miembros del grupo se dispersaron por diversas calles”.