
Unas veinte obras de chocolate, algunas firmadas por Pierre Hermé o Patrick Roger, fueron adjudicadas el lunes en París por un total de 108.100 euros -más de 125.000 dólares- durante la primera subasta benéfica dedicada a la “alta pastelería”, anunció a la AFP la casa Artcurial.
Organizada por iniciativa del pastelero Pierre Hermé, esta venta de esculturas de chocolate “es realmente una primicia”, aseguró a la AFP el subastador Arnaud Oliveux, director asociado de la casa parisina de subastas.
Veinticinco pasteleros de renombre, entre ellos Cyril Lignac, Cédric Grolet, Christophe Michalak, Yann Couvreur, Nina Métayer y Patrick Roger, participaron en esta subasta donde se les invitó a imaginar obras y experiencias exclusivas, con un precio global de partida estimado en 110.000 euros.
Al final de la subasta, se vendieron 24 conjuntos de obras de los 28 que se ofrecieron. La totalidad de los beneficios se destinará a BAB Charity, una asociación que apoya a los niños con leucemia en el hospital Trousseau, en París.

“Espero que podamos recaudar muchos fondos y hacer de esta primera edición un éxito que nos anime a realizar una segunda”, confiaba Pierre Hermé a la AFP unos días antes del evento.
Entre las obras “bien vendidas” destacó una composición monumental de 495 huevos de chocolate y un huevo de cristal Daum, complementada con un taller con el chef para elaborar macarrones. También un tronco de Navidad inspirado en el universo oceanográfico de la artista estadounidense Courtney Mattison, acompañado de una cena en la Maison Pierre Hermé, precisó Artcurial, sin revelar los montos.
Entre los otros lotes destacados se encontraban una escultura de dos metros confeccionada por Patrick Roger, asociada a un encuentro y una degustación con el pastelero, un imponente reloj de bolsillo firmado por Anne Coruble acompañado de un té en el Peninsula Paris, donde trabaja, o una pirámide de ositos de malvavisco de Cyril Lignac, complementada con una visita al rodaje de un programa en el canal M6 llamado Le Meilleur Pâtissier.
Aunque estas piezas son comestibles, están principalmente destinadas a ser exhibidas, destacó Pierre Hermé.

“Cuando las tienes frente a ti, no quieres tocarlas porque son realmente magníficas visualmente”, aseguró Arnaud Oliveux, al considerar que la alta creación pastelera es “también una especie de arte culinario”.
Fuente: AFP.
Fotos: Dimitar Dilkoff/ AFP.
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