Por qué cerrar las apps en segundo plano de Android no siempre es lo más recomendable

Las versiones recientes de Android priorizan mantener las aplicaciones listas para un acceso rápido y eficiente

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Una mano sostiene un teléfono inteligente con la pantalla encendida, que muestra las aplicaciones Instagram, Chrome, Spotify y Gmail en segundo plano; una taza de café está desenfocada.
Android administra automáticamente las apps en segundo plano para optimizar el uso de la memoria RAM. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la actualidad, los teléfonos Android funcionan como auténticos ordenadores de bolsillo, capaces de gestionar decenas de aplicaciones abiertas en segundo plano gracias a la multitarea. Aunque cerrar de manera manual estas apps puede parecer una buena idea para liberar recursos, las versiones más recientes del sistema operativo han optimizado su gestión, lo que modifica la conveniencia de esta práctica.

La gestión automática de Android

El sistema operativo Android ha evolucionado para realizar una administración inteligente de los procesos y recursos en segundo plano. Cada nueva versión deja en manos del propio sistema el cierre y la pausa de aplicaciones, así como el consumo de memoria y energía. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el usuario no necesita intervenir de manera constante para optimizar el rendimiento del dispositivo.

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El elemento clave en este proceso es la memoria RAM. Permite mantener varias apps abiertas sin afectar el desempeño general. Cerrar de forma recurrente las aplicaciones en segundo plano obliga al teléfono a cargarlas desde cero cuando se vuelven a utilizar, lo que implica un mayor trabajo para el procesador y un incremento en el consumo de energía, explica Lenovo.

Forzar el cierre manual de aplicaciones puede aumentar el consumo de energía y reducir la fluidez del sistema. (Europa Press)
Forzar el cierre manual de aplicaciones puede aumentar el consumo de energía y reducir la fluidez del sistema. (Europa Press)

Cuándo sí conviene cerrar aplicaciones

Existen situaciones en las que cerrar una app resulta útil. Por ejemplo, si una aplicación se congela, presenta fallos o entra en bucles anómalos, cerrarla a través del menú de ajustes puede solucionar el problema.

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Para ello, es posible acceder a Ajustes, buscar la aplicación conflictiva y seleccionar la opción “Forzar detención”. Esta acción detiene completamente el proceso, evitando que la app se ejecute hasta que el usuario la abra manualmente.

Además, cerrar una aplicación puede ser recomendable cuando no se planea utilizarla durante un periodo prolongado o si se sabe que está consumiendo recursos innecesariamente. Android ofrece herramientas para limitar la actividad de las apps en segundo plano, especialmente desde la sección de batería, lo que ayuda a controlar el consumo sin necesidad de forzar cierres constantes.

Dos manos sostienen un teléfono inteligente Android que muestra varias aplicaciones abiertas en segundo plano, incluyendo Spotify, Google Chrome e Instagram. Una taza de café está a la derecha.
Solo se recomienda cerrar apps si presentan fallos, se congelan o consumen recursos de forma excesiva. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El efecto contrario al esperado

A pesar de que la opción de cerrar apps está disponible, cerrarlas de manera compulsiva desde la multitarea no mejora el rendimiento del dispositivo. Al contrario, esta práctica provoca que el sistema deba recargar las aplicaciones desde cero con cada uso, generando más picos de actividad en la CPU, mayor generación de calor y, en muchos casos, una experiencia menos fluida.

Android está diseñado para decidir cuándo liberar memoria y cuándo mantener una aplicación lista para un acceso más rápido. Por tanto, la gestión manual pierde sentido salvo en casos puntuales de mal funcionamiento o consumo excesivo de recursos.

Recomendaciones para una mejor experiencia

Para obtener el mejor rendimiento, conviene confiar en la gestión automática que ofrece Android y reservar el cierre manual de apps para situaciones específicas. Limitar la actividad en segundo plano desde los ajustes de batería puede ser una alternativa efectiva para controlar el consumo energético sin afectar la experiencia de usuario.

Vista cercana de las manos de una persona sosteniendo un teléfono inteligente negro, con la pantalla encendida y borrosa.
El cierre constante de aplicaciones obliga al sistema a recargarlas desde cero, impactando en el rendimiento. (Imagen Ilustrativa Infobae)

En definitiva, la obsesión por cerrar todas las aplicaciones de forma continua no solo es innecesaria, sino que puede perjudicar el funcionamiento general del móvil. Android, en sus versiones más recientes, está preparado para gestionar de manera eficiente el uso de recursos, permitiendo que el usuario disfrute de una multitarea real y eficiente.

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