Robotaxis de Tesla se estrellan cuatro veces más que un conductor humano, según este informe

El análisis de accidentes se ve obstaculizado porque la empresa mantiene en reserva detalles clave, alegando confidencialidad comercial

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La primera unidad del Cybercab,
La primera unidad del Cybercab, el robotaxi autónomo de Tesla sin volante ni pedales, ya salió de la Gigafactory Texas. (REUTERS/Joel Angel Juarez/File Photo)

El reciente anuncio de Tesla acerca de la salida de la primera unidad del Cybercab —un vehículo completamente autónomo, sin volante ni pedales, dependiente exclusivamente de software— coincide con la publicación de datos que muestran una realidad inquietante: los robotaxis de la compañía están involucrados en accidentes a una tasa cuatro veces mayor que los conductores humanos.

Qué muestran los datos sobre accidentes de los robotaxis de Tesla

La operación de los robotaxis de Tesla en Austin y San Francisco viene acumulando datos preocupantes. Desde su lanzamiento en junio de 2025, la flota ha registrado 14 incidentes en aproximadamente 1,3 millones de kilómetros recorridos (800.000 millas). Esto equivale a un accidente cada 92.000 kilómetros (57.000 millas).

Para poner la cifra en contexto, el propio estándar de Tesla para conductores humanos es de un accidente cada 369.000 kilómetros (229.000 millas), mientras que en Norteamérica las estadísticas arrojan una colisión grave solo cada 1,1 millones de kilómetros (699.000 millas). Así, los robotaxis están chocando casi cuatro veces más seguido que los humanos, a pesar de que en todos los casos analizados los vehículos llevaban un operador de seguridad a bordo.

Los reportes enviados a la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en Carreteras (NHTSA) reflejan que los incidentes han ocurrido mayoritariamente bajo condiciones normales: durante el día y con buen clima.

La flota piloto de robotaxis
La flota piloto de robotaxis Tesla ha reportado 14 accidentes en 1,3 millones de kilómetros recorridos desde junio de 2025. (REUTERS/Joel Angel Juarez/File Photo)

Entre los accidentes reportados se incluyen choques contra objetos fijos a velocidades bajas, colisiones cuando el vehículo estaba detenido y golpes al retroceder contra postes u otros obstáculos. Uno de los incidentes, inicialmente clasificado como daño material, terminó con hospitalización por lesiones menores.

Actualmente, Tesla cuenta con cerca de 42 robotaxis circulando en Austin, aunque la cifra real varía. La flota opera en modo de pruebas y, según registros, la mayoría de los viajes se realizan con la presencia de un vehículo de seguimiento adicional, donde viajan supervisores encargados de monitorear la seguridad de cada trayecto. Los viajes genuinamente “no supervisados” son excepcionales y, tras una breve aparición, desaparecieron de la oferta habitual.

Un aspecto que complica el análisis público es que Tesla mantiene bajo reserva la mayoría de los detalles de sus accidentes, alegando “información confidencial de negocio”, lo que impide saber con precisión si las fallas corresponden al software o a errores humanos de los conductores de seguridad. Otras empresas del sector, como Waymo, publican reportes más detallados y transparentes.

El análisis de accidentes se
El análisis de accidentes se ve obstaculizado porque Tesla mantiene en reserva detalles clave, alegando confidencialidad comercial. (REUTERS/Dado Ruvic/Illustration/File Photo)

Cómo es el Cybercab y cuál es la apuesta de Tesla

El primer Cybercab salió de la línea de producción en la Gigafactory Texas. Este vehículo, dorado, compacto y sin controles tradicionales, marca una ruptura total con el diseño automotriz convencional. No posee volante ni pedales, y su funcionamiento depende por completo del sistema de conducción autónoma desarrollado por Tesla.

El plan de la empresa es que el Cybercab opere exclusivamente como taxi autónomo, con una batería de 35 kWh, una autonomía de 320 kilómetros y carga inductiva. El precio objetivo es inferior a USD 30.000. Según lo anunciado, el proceso de fabricación se asemeja más al de productos electrónicos de consumo que a la producción de automóviles, con ciclos de ensamblaje de una unidad cada 10 segundos.

Pero el lanzamiento no está exento de incertidumbre. A día de hoy, la denominación “Cybercab” ni siquiera está asegurada, ya que existen disputas de marca ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos. A la par, las dudas técnicas y de seguridad son cada vez más visibles.

A pesar de la reciente
A pesar de la reciente aparición pública, la mayoría de viajes de robotaxis Tesla continúan con supervisores de seguridad y rara vez sin supervisión. (REUTERS/Annegret Hilse/File Photo)

El mayor riesgo del Cybercab radica en que no existe alternativa: si el software de conducción autónoma no alcanza la madurez necesaria, el vehículo queda inutilizable, ya que no puede conducirse de modo manual. El propio Elon Musk reconoció que se necesitan unos 16.000 millones de kilómetros de datos para lograr una conducción autónoma segura y sin supervisión.

De acuerdo con la proyección actual de flota y uso de la tecnología, Tesla podría alcanzar ese volumen de datos recién en julio de 2026. Sin embargo, llegar a esa meta es solo el primer paso, ya que aún restarían extensas pruebas, validaciones y ajustes para cubrir millones de situaciones imprevistas.