Cómo debes configurar la temperatura del refrigerador dependiendo de la temporada

La correcta configuración de la temperatura en la nevera y el congelador es clave para conservar los alimentos de manera segura y optimizar el consumo de energía en el hogar

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Supervisar el ajuste del termostato
Supervisar el ajuste del termostato en la nevera y el congelador permite conservar alimentos de forma segura y reducir el consumo eléctrico en el hogar. (Imagen ilustrativa Infobae)

Lograr una conservación segura de los alimentos y, al mismo tiempo, optimizar el consumo energético en el hogar, depende en gran medida de una correcta configuración de la temperatura en el refrigerador.

Estos electrodomésticos figuran entre los que más electricidad consumen a nivel doméstico, por lo que ajustar sus parámetros operativos se presenta como una de las vías más efectivas para controlar el gasto en la factura de la luz.

Un aspecto crucial es elegir una tarifa eléctrica adecuada, pero los beneficios de ahorro pueden potenciarse aún más si se presta atención a la temperatura interna del refrigerador y del congelador.

Según el Departamento de Energía de EE. UU., mantener la nevera y el congelador a la temperatura óptima no solo ayuda a conservar los alimentos en buen estado el mayor tiempo posible, sino que puede evitar consumos innecesarios de energía.

Configurar la temperatura del refrigerador
Configurar la temperatura del refrigerador en función de la estación ayuda a prolongar la vida útil de los productos almacenados (Imagen Ilustrativa Infobae)

Una temperatura demasiado baja puede provocar que algunos productos se congelen y, a su vez, incrementar significativamente el consumo eléctrico. Por el contrario, una temperatura excesivamente alta puede comprometer la seguridad alimentaria al crear condiciones propicias para la proliferación de microorganismos.

En la práctica, una gestión eficaz de estos electrodomésticos, ajustando correctamente sus niveles de frío, representa un equilibrio entre proteger la salud de quienes consumen los productos almacenados y contribuir a un uso más racional y eficiente de la energía en el hogar.

Ajusta la temperatura del refrigerador según la época del año

El ajuste de la temperatura en la nevera y el congelador no debe mantenerse constante durante todo el año. Adaptarla en función de la temporada resulta esencial tanto para garantizar una adecuada conservación de los alimentos como para evitar un consumo excesivo de energía.

Durante los meses cálidos, aumentar
Durante los meses cálidos, aumentar la refrigeración asegura la correcta conservación de los alimentos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los termostatos, sean digitales o manuales, dan la posibilidad de modificar el frío generado por estos aparatos, y aprovechar esta característica permite optimizar su funcionamiento ante los cambios ambientales derivados de cada estación.

Durante los meses más calurosos, especialmente en verano o en periodos de olas de calor, es habitual que la temperatura ambiente influya directamente en el trabajo que debe realizar la nevera. En estas condiciones, el refrigerador necesita generar más frío para mantener los alimentos en buen estado.

Para lograrlo, se recomienda configurar el termostato en niveles más altos, situándolo alrededor del nivel 3 o 4 en modelos manuales, lo que equivale a unos 3 °C en un termostato digital. Esta graduación favorece que la temperatura interna siga siendo baja pese al aumento térmico exterior, minimizando el riesgo de deterioro de los productos almacenados.

Ajustar la temperatura del frigorífico
Ajustar la temperatura del frigorífico y el congelador según el clima local contribuye a un equilibrio entre seguridad alimentaria y eficiencia energética. (Imagen ilustrativa Infobae)

En contraste, durante el invierno, cuando las temperaturas del entorno son significativamente menores, la necesidad de refrigeración se reduce. En estos casos, ajustar el termostato a un nivel 2 basta para conservar de manera efectiva los alimentos, lo que corresponde a una temperatura digital de entre 5 y 6 °C.

Este ajuste evita un sobreesfuerzo innecesario del sistema y ayuda a bajar el gasto de energía durante los meses fríos.

Es importante considerar que estos valores pueden variar dependiendo de la región y del clima predominante.

Por ejemplo, las recomendaciones para el verano pueden diferir entre zonas con veranos muy calurosos y otras con temperaturas más moderadas. Adaptar el ajuste del termostato a las condiciones específicas del lugar de residencia permitirá lograr la mejor relación entre conservación de alimentos y eficiencia energética.