
En 1975, mientras la mayoría de las oficinas aún dependía de máquinas de escribir y los hogares estaban lejos de imaginar una computadora personal, dos jóvenes llamados Bill Gates y Paul Allen fundaban Microsoft, empresa con una ambición monumental: cambiar la forma de trabajar, estudiar y vivir a través del software.
Medio siglo más tarde, la compañía no solo ha cumplido ese objetivo, sino que ha modelado de forma decisiva la evolución del mundo digital, liderando aspectos como el desarrollo de sistemas operativos, aplicaciones de ofimática, videojuegos y, recientemente, modelos de inteligencia artificial.
Cómo fueron los orígenes de Microsoft
El primer gran paso llegó incluso antes del nacimiento formal de la empresa. En enero de 1975, Gates se contactó con MITS, creadora del microordenador Altair 8800, para ofrecer un lenguaje de programación adaptado: Altair BASIC. Este primer éxito selló un contrato con MITS y permitió fundar Microsoft oficialmente el 4 de abril de ese mismo año.
En 1981, Microsoft ya tenía un contrato con IBM, para quien desarrolló el sistema MS-DOS a partir del QDOS adquirido por menos de 50.000 dólares. Lo innovador fue que la empresa conservó los derechos del sistema operativo, lo que le permitió licenciarlo a otros fabricantes y consolidarse como líder del software para PC. Ese dominio se amplificó con la llegada de Windows, que en la década de 1990 alcanzó el 90% de cuota de mercado en computadoras personales.

Cuáles fueron los pilares de Microsoft para su crecimiento
Con la aparición de Windows, Microsoft amplió su ecosistema con herramientas que marcaron generaciones de usuarios. En 1989, introdujo Microsoft Office con Word y Excel; en 1992 sumó Access, y en 1995, con Windows 95, incorporó el famoso botón de inicio y compatibilidad con Internet.
Ese mismo año debutó Internet Explorer, y en 1997, la versión 4.0 logró desbancar a Netscape como navegador líder. Las soluciones ofimáticas y de navegación afianzaron a la compañía como una plataforma integral para hogares, empresas y entornos educativos.
Los intentos de Microsoft por expandir sus productos
Durante los primeros años del nuevo milenio, Microsoft diversificó sus esfuerzos. En 2001, la consola Xbox marcó el ingreso de la firma en el competitivo mercado de los videojuegos. Aunque no superó a la PlayStation 2, fue un salvavidas económico en plena crisis de las puntocom.
Sin embargo, no todos los experimentos fueron exitosos. Las primeras tabletas lanzadas en 2001 fracasaron por falta de preparación del mercado, y el reproductor Zune nunca logró competir contra el iPod. La adquisición de Nokia y el intento de posicionar Windows Phone también terminaron en un revés: el modelo de negocio no atrajo a fabricantes, y la plataforma no pudo rivalizar con Android ni iOS.

Nube e inteligencia artificial, la visión a futuro de Microsoft
Desde 2010, Microsoft apostó por la computación en la nube. El lanzamiento de Azure —que en 2014 adoptó su nombre actual— cambió radicalmente la estrategia corporativa. Ofreció infraestructura, plataformas y servicios SaaS que transformaron la forma en que las empresas desarrollan y gestionan aplicaciones. Hoy, Azure es la segunda plataforma en la nube a nivel global, detrás de Amazon Web Services.
Ese mismo año, la compañía también lanzó Office 365, una versión en la nube de su suite ofimática, que instauró el modelo de suscripción y acceso desde cualquier lugar. A partir de 2012, con la línea Surface, Microsoft se posicionó también como fabricante de hardware con una gama de dispositivos portátiles, pizarras interactivas y laptops de alto rendimiento.
Desde su creación, Microsoft ha estado vinculada al desarrollo de tecnologías avanzadas, pero en la última década la Inteligencia Artificial se ha convertido en su eje estratégico. En 2015, con el Proyecto Oxford y Azure AI Foundry, sentó las bases para herramientas de detección facial, reconocimiento de voz y procesamiento de lenguaje natural. Ese mismo año, Microsoft Research desarrolló ResNet, un modelo de redes neuronales profundas usado hoy en medicina y vehículos autónomos.

La alianza con OpenAI, iniciada en 2019 y reforzada en 2023 con una inversión de 10.000 millones de dólares, permitió la creación de supercomputadoras en Azure, acelerando los desarrollos en IA generativa. Así nació Bing Chat y, posteriormente, Windows Copilot y Microsoft Copilot, asistentes virtuales que integran IA en los navegadores, aplicaciones empresariales y sistemas operativos.
El ecosistema Copilot también se expandió a la programación con GitHub Copilot (2021), adoptado por más de 77.000 organizaciones. En el sector salud, DAX Copilot, integrado con GPT-4, documenta consultas médicas en tiempo real y ya se encuentra implementado en más de 600 sistemas sanitarios.
Finalmente, en los últimos años ha anunciado diferentes desarrollos, como Copilot+ PC, una nueva línea de hardware con chips optimizados para IA, y Muse un sistema de IA generativa diseñado para videojuegos, capaz de comprender entornos virtuales y ofrecer experiencias más inmersivas.
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