Los agricultores chinos que buscaban agua y se encontraron con un ejército de 8000 guerreros de terracota que custodiaba el más allá
Las esculturas de terracota continúan siendo uno de los hallazgos arqueológicos más relevantes del siglo XX. La historia comenzó en 1974, cuando un grupo de campesinos desenterró por accidente, cerca de Xi’an, en China, las primeras piezas del ejército funerario encargado por el emperador Qin Shi Huang, obsesionado con la muerte. El verdadero impulsor de la excavación fue Zhao Kangmin, arqueólogo autodidacta y curador de un museo local, cuya contribución fue eclipsada
El descubrimiento de los guerreros de terracota en China y la sorda disputa del hallazgo entre un arqueólogo y un campesino
El 11 de julio de 1975, el arqueólogo Zhao Kangmin avisó a las autoridades chinas uno de los mayores descubrimientos del siglo XX, un ejército de más de 8.000 guerreros de terracota que custodiaban la tumba del emperador Qin Shi Huang, enterrado durante más de dos mil años. Todo empezó con un hallazgo casual de un campesino, que dio aviso al arqueólogo, lo que dio lugar a una pelea que duró décadas