Siempre hay palomos en el aire. El 19 de mayo por la mañana, Ethan y Saran, dos chicos de Leeds, Inglaterra, despertaron con un poco de estupor al ver el departamento que habían alquilado en Monserrat completamente revuelto. Las tres chicas que habían conocido horas antes en la disco Kika de la calle Honduras, desde ya, ya no estaban. No tendrían más de 25 años, tatuadas, vistosas. Una, incluso, hablaba un inglés muy fluido. Otra tenía pelo rubio, brackets en los dientes. Tampoco estaban sus iPhone 14, sus auriculares Airpod, su dinero en efectivo. A uno de ellos, incluso, le robaron un jean.
Lejos de avergonzarse, como tantos otros varones en su situación lo hacen, denunciaron el hecho en la Policía de la Ciudad.
Tiempo después, la fuerza porteña allanó a Ariane Melany Arredondo Espíritu y Cassandra Melina Benítez Silva en un departamento en la calle Tucumán, cerca del Hospital de Clínicas, una investigación a cargo del juez Darío Bonnano, un experto en la persecución de viudas negras. En sí, Melany y Melina -la primera nacida en Perú, la segunda oriunda de Quilmes, una vendedora de ropa en avenida Avellaneda, la otra, especialista en pestañas y uñas según ella misma- perdieron por bajoneras. Ethan recibió una alerta en su cuenta de Gmail: Melany había usado su teléfono y su información bancaria para pedir delivery, hamburguesas en Burger King y McDonald’s dos días después del ataque. Así, literalmente, llevó a la Policía de la Ciudad directo a su puerta,
Hendy Gutiérrez Gómez, la tercera acusada, fue más escurridiza. Oriunda de República Dominicana, fue detenida el fin de semana último en Comodoro Rivadavia, también por la Policía de la Ciudad. Ethan y Saran recordaron su acento cuando declararon en la comisaría. Fue indagada hoy lunes por la mañana. Se negó a declarar. El 29 de junio pasado, Bonnano ya había procesado a Melany y Melina por el delito de robo en poblado y en banda, con prisión preventiva y embargos millonarios. Ambas eran habitués de su juzgado como de las discotecas de Palermo. Las volvió a procesar el 11 de julio, menos de quince días después.

Camila Soria -mesera de Villa Lugano, nacida en 1991- y Stacy Arredondo -nacida en Lima, Perú, en 1997, que trabajaba haciendo cejas en el mismo salón de San Telmo que Melina- y Estrella Carbajo -sin empleo reconocido, nacida en 1998 en Capital Federal- fueron imputadas junto a ellas por una serie de ataques a turistas en discotecas, una banda de amigas dedicadas al hampa.
A veces atacaban juntas, equipos móviles conformados según la ocasión. El 27 de enero de este año, Camila, Melany y Stacy drogaron a dos hombres para llevarse 1500 dólares, quince mil pesos y dos iPhone. Los habían conocido, precisamente, en Kika.
El 12 de marzo, Camila, Melany y Stacy fueron por el premio mayor: según el procesamiento en su contra, le quitaron 11 mil dólares y las ojotas Havainas color azul a dos hombres que conocieron en la disco La Mala de Libertador y Dorrego. Usaron nombres falsos, como “Jackie” y “Jenny”.
Cinco días después, las mismas tres volvieron a Kika para conocer y desvalijar a otros dos hombres: se llevaron dos mil dólares, cadenitas de oro, calzado importado y una Playstation 4. Se tomaron su tiempo. Las últimas dos dejaron el departamento de sus víctimas a las 8 de la mañana.
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