Cinco tonalidades de azules, el blanco en el medio y el sol amarillo casi dorado bordado a mano. Así es el poncho de lana de oveja que la familia Baigorria tejió artesanalmente en su taller de Belén, en Catamarca, y que llegó a manos del campeón del mundo y jugador del Manchester United, Lisando Martínez, que lo lució feliz y bailando al compás del Himno Nacional.
El video fue compartido por el diseñador argentino Marcelo Burlón, oriundo de El Bolsón y radicado en España. En minutos, todos quería saber quién lo confeccionaba.
Aunque esta no es la primera vez que el poncho de la bandera argentina es mostrado por una persona conocida, sí tomó mayor dimensión al tratarse del futbolista. “Hace unos 30 años que nos dedicamos a los textiles y este poncho, que ya lo tienen y mostraron actrices y modelos, nació en 2010. Pero, esta vez se viralizó al punto que no podemos tomar dimensión porque nos están llegando mensajes por las redes para hacer encargos”, le cuenta a Infobae Ramón Baigorria, tataranieto de quien comenzó con el negocio familiar.
La historia

Rua Chaky es el emprendimiento familiar que, con ese nombre nació en 2013, y desde entonces así se lo conoce en el mercado textil. Al frente están Ramón Baigorria y Graciela Carrasco, nacidos en Belén y cuyos tatarabuelos también dedicados al rubro se conocían porque en el pueblo todos se dedicaban a la explotación de la lana y, sobre todo, a confeccionar ponchos.
Pese a eso, ellos se conocieron en la ciudad de Buenos Aires cuando, cada uno por su lado, había llegado para buscar una nueva vida, pero no pudieron escapar del que ya parece un destino escrito: se conocieron en una peña cuando Ramón la vio e invitó a bailar. Desde esa noche no se separaron y regresaron a Catamarca para continuar con el comercio familiar.
“Hacemos nuestro trabajo sin fijarnos qué hace el vecino, pero el trabajo es así. En lo artesanal no hay ni mejor ni peor, hay diferentes”, asegura Ramón y cuenta la historia del poncho bandera: “En el 2010, por medio de Emprendedores de Nuestra Tierra nos convocan al festejo del Bicentenario de la Patria, que se realizó en Plaza de Mayo, y se nos ocurrió hacer ese diseño. Dentro de la colección de ponchos que presentamos, se nos ocurrió esta creación del Poncho Bandera para homenajear a dicho acontecimiento, la cual tuvo mucha aceptación”.

En otra ocasión, cuenta Ramón, el diseño fue para homenajear a las Islas Malvinas. “Habíamos hecho al sol de un lado y a las Islas del otro”. Respecto a cómo llegó el poncho al futbolista dice: “Creo que se lo regaló un diseñador argentino radicado en España. Hasta dónde sé, gracias a ese video fuimos tendencia en Twitter”.
La localidad de Belén es conocida como “la cuna del poncho”. “Luego de formar pareja comenzamos con otro emprendimiento, pero, por circunstancias de la vida, desde 1995, debido a la situación económica, no teníamos actividad y nos fundimos, pero como teníamos el conocimiento textil que nos habían transmitido de familia en familia, volvimos a esto, y al pueblo, y empezamos a trabajar con mi esposa y tuvimos la suerte de ir creciendo. Desde la visibilidad que tuvimos en el año 2015, cuando confeccionamos un poncho que le llegó al Santo Padre, nos hicimos más conocidos”.
Hasta el momento, la marca mostró su trabajo en muchas ferias nacionales y se afianza en el objetivo de sobresalir por su creatividad mientras fusiona la prenda tradicional con la moda actual. Fue tal la repercusión del trabajo que además de haber participado en desfiles en la ciudad de Milán, llegaron a las manos del Papa Francisco.

“Es un orgullo que el Papa tenga una prenda nuestra”, dice y cuenta que el trabajo se hace íntegramente en telar y demora entre 15 y 20 días en ser confeccionado. “El telar, que es a pedal, es parecido al que usaba la madre de Domingo Faustino Sarmiento, pero un poco más nuevo. De hecho, el nombre del emprendimiento, Rua Chaku significa hecho a mano. Actualmente, de los cinco integrantes de la familia, tres tejemos y mis hijas ayudan a hacer las terminaciones y bordados”.
Para darle color a la lana, que les llega en vellón, usan productos naturales. “Siempre fuimos una familia bastante grande y desde siempre, casi toda la familia se dedicaba a esto. No sé el número exacto de cuántos miembros nos hemos dedicado desde el inicio de esto, pero somos la mayoría, entre mi familia y la de mi esposa. Hubo épocas en que eran menos personas pero desde hace un tiempo somos más, porque se volvió a revalorizar la actividad”.
Antes que el poncho de la bandera argentina tuviera tan alta demanda, se podía conseguir en 20 días. Hoy se deben esperar unos dos meses hasta la entrega, y su costo es de $85 mil.
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