
En la Argentina, las últimas recomendaciones sanitarias para casos positivos de COVID-19 indican cinco días de aislamiento desde la fecha de inicio de síntomas (o de diagnóstico en casos asintomáticos).
Sin embargo, una serie de estudios confirman que muchas personas infectadas siguen transmitiendo el virus hasta la segunda semana después de haber experimentado los primeros síntomas. Es decir, muchas personas con la infección pueden contagiar el virus hasta diez días después del inicio de síntomas.
De allí que tras los días de aislamiento, las recomendaciones instan a extremar las medidas de cuidado durante 10 días. Esto es, usar de manera permanente el barbijo ajustado a la cara y cubriendo nariz, boca y mentón, ventilar adecuadamente los ambientes, lavarse frecuentemente las manos y -más que nunca- toser o estornudar sobre el pliegue del codo.
Es que el coronavirus tiene la peculiaridad de ser transmisible incluso antes de que la persona infectada presente síntomas, y en general, el período pico de propagación del virus comienza aproximadamente uno o dos días antes de que aparezcan los síntomas y continúa dos o tres días después.

Aunque es menos probable que una persona transmita el virus más adelante en el curso de la enfermedad, aún es posible. Según un estudio publicado en el New England Journal of Medicine, las personas continúan eliminando virus que se pueden cultivar en un laboratorio, una buena prueba del potencial de transmisión del virus, durante aproximadamente ocho días en promedio después de dar positivo.
Otro trabajo, realizado por investigadores de la Facultad de Medicina Chan de la Universidad de Massachusetts, halló que el 30% de los pacientes seguían dando positivo en una prueba rápida de antígenos diez días después de que se confirmara la infección mediante una prueba molecular de PCR sensible.
En este punto, un dato no menor es que los testeos con la PCR para el COVID-19 pueden dar un resultado positivo incluso cuando alguien ya no contagia. Eso probablemente ocurre cuando las pruebas detectan el ARN viral y recogen los restos no infecciosos que quedan después de que se haya eliminado la mayor parte del virus vivo. En cambio, las pruebas de flujo lateral (o “antígeno rápido”) ofrecen una mejor orientación sobre la infecciosidad, porque detectan las proteínas producidas por el virus en replicación activa.
De allí que los expertos aseguran que dar positivo no significa que una persona indefectiblemente transmita el virus a otra. Es más, la mayoría coincide en que la transmisión más allá de los diez días es muy poco probable, incluso si una persona sigue dando positivo.

En ese sentido, las pautas de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos apuntan a que los pacientes se aíslen durante al menos cinco días. El día seis puede finalizar el aislamiento siempre que sus síntomas hayan mejorado y no haya tenido fiebre durante al menos 24 horas sin tomar medicamentos para reducir la fiebre.
Un punto potencialmente confuso para algunos es que el organismo de EEUU plantea que el día uno de aislamiento es el día después de que comienza a sentir síntomas u obtiene el resultado positivo. Así, por ejemplo, si una persona comienza con dolor de garganta el lunes por la tarde, ese es el día 0 y el martes es el día 1.
Así las cosas, la científica Amy Barczak, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital General de Massachusetts, en Boston, Estados Unidos, sugirió que una cuarta parte de las personas que han contraído la variante Ómicron del coronavirus -que hoy predomina en todo el mundo- podrían seguir siendo infecciosas después de ocho días.
Según Barczak, “los datos sobre la duración de la infección no han cambiado realmente”. De acuerdo con la investigadora, que publicó su trabajó en el servidor MedRxiv, no hay datos que respalden cinco días o algo menos de diez días de aislamiento de los pacientes con el COVID-19. Y concluyó que “es muy inusual que las personas sigan siendo infecciosas después de diez días”.
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