La falta de diagnóstico preciso en el reflujo ácido puede influir en el desarrollo de enfermedades graves

Millones enfrentan molestias persistentes sin respuestas claras. Descubrir el impacto de evaluaciones insuficientes podría cambiar la percepción sobre este trastorno y sus consecuencias en la salud general

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El reflujo ácido afecta a
El reflujo ácido afecta a millones de adultos y suele ser subestimado como un simple malestar digestivo (Crédito Freepik)

Un síntoma frecuente y minimizado condiciona la vida de millones de personas: el reflujo ácido. Esta molestia, caracterizada por irritación persistente y crisis nocturnas, afecta cotidianamente a un número considerable de adultos.

Un informe realizado por The Telegraph reveló que, aunque se asocia este cuadro a malos hábitos o comidas copiosas, en realidad se trata de una afección que requiere atención clínica estricta.

Anthony Hobson, profesor especialista en salud intestinal y director de la Clínica Funcional del Intestino, advirtió que una cantidad elevada de pacientes vive durante años con dolor, ardor, dificultad para dormir y deterioro del bienestar, sin llegar a recibir un diagnóstico preciso.

Expertos advierten que el reflujo
Expertos advierten que el reflujo ácido requiere diagnóstico clínico preciso y no solo tratamientos estándar (Imagen Ilustrativa Infobae)

El especialista alertó sobre el exceso de tratamientos estándar sin evaluaciones clínicas adecuadas. Según Hobson, el ácido estomacal es “unas cien veces más fuerte que el vinagre”, por lo que, ante el menor ascenso hacia el esófago, surgen síntomas que pueden ir desde “un calor incómodo o una sensación de ardor” hasta “un dolor en el pecho similar a un infarto”.

También destacó que observa con regularidad a personas que no pudieron comer ni dormir bien durante años debido al reflujo ácido.

Un diagnóstico insuficiente que alcanza a millones

Datos del Servicio Nacional de Salud (NHS) muestran que hasta el 20% de los adultos del Reino Unido sufre episodios recurrentes de reflujo, también conocido como enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

El reportaje del medio británico indica que alrededor de 10 millones de personas reciben inhibidores de la bomba de protones (IBP), fármacos que reducen la acidez gástrica en un 80%.

El uso prolongado de inhibidores
El uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones puede provocar problemas de absorción de nutrientes y aumentar el riesgo de enfermedades (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, Hobson advirtió a The Telegraph que las investigaciones en su clínica revelaron una tendencia preocupante: “se prioriza la prescripción, nunca el diagnóstico”. Más de la mitad de los pacientes releva dos años tomando IBP y uno de cada cinco continúa con ellos por una década, sin exámenes que identifiquen la causa real.

El uso continuado de estos medicamentos provoca dificultades adicionales por el papel esencial del ácido gástrico. Hobson señaló que su reducción facilita que “todos los patógenos empiecen a proliferar y colonizar el intestino”, favoreciendo molestias como hinchazón, diarrea y gastroenteritis.

También destacó que el ácido estomacal es clave en la absorción de nutrientes, como la vitamina B12, y que el uso prolongado de IBP ya se vinculó con enfermedad renal y Alzheimer según diversas publicaciones.

Criterios médicos y señales de alerta

Hobson insistió en que identificar la causa es el primer paso central. Subrayó que el reflujo ácido puede ser síntoma o consecuencia de cáncer de esófago, y describió cómo la inflamación repetida puede favorecer cambios celulares.

El reflujo ácido puede ser
El reflujo ácido puede ser síntoma de cáncer de esófago, por lo que se recomienda atención médica ante señales de alerta (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendó consultar en urgencias ante dificultad para tragar, pérdida de peso, o antecedentes familiares relacionados con cáncer de esófago. Entre los estudios sugeridos figuran la endoscopia y una prueba menos invasiva que emplea una esponja dentro de una cápsula, semejante a una citología esofágica.

Impacto de la alimentación y el peso corporal

El especialista destacó que muchos casos mejoran significativamente con modificaciones precisas en el estilo de vida. También comparó el estómago con una “bomba” que requiere válvulas superior e inferior en buen funcionamiento.

Un nivel importante de grasa abdominal o porciones de comida muy grandes aumentan la presión sobre estas estructuras. Las ingestas voluminosas y ricas en grasas, hamburguesas, frituras, comida rápida, facturas, suelen provocar reflujo poco después de comer, mientras que ingredientes como ajo y cebolla tienden a desencadenar síntomas varias horas más tarde.

Las frituras y otros alimentos
Las frituras y otros alimentos grasos ralentizan la digestión y elevan la presión sobre el estómago, lo que favorece que el ácido ascienda hacia el esófago y desencadene molestias casi de inmediato (Crédito: Freepik)

Como consejos, el especialista recomendó reducir el tamaño de las porciones, disminuir la grasa abdominal y adoptar una “dieta de rescate” basada en arroz basmati blanco, pescado blanco y verduras ligeramente hervidas. Para un alivio inmediato, sugiere antiácidos de venta libre que neutralizan el ácido sin reducirlo.

Estudios fisiológicos y bacterias

En casos donde los cambios de hábitos no bastan, existen pruebas para medir la función interna. Según informó The Telegraph, estudios como la manometría esofágica, la pHmetría y el electrogastrograma permiten evaluar válvulas, músculos y actividad nerviosa. Hobson explica que estos métodos “muestran cómo funcionan los órganos internos”.

Hobson también agregó que cerca del 60% de quienes consideran una cirugía presentan sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, identificable a través de pruebas de aliento.

El especialista señaló que un
El especialista señaló que un porcentaje considerable de los pacientes evaluados para cirugía presenta un exceso de bacterias en el intestino delgado (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, la presencia de Helicobacter pylori requiere tratamiento antibiótico si hay síntomas, ya que esto puede implicar riesgo de cambios celulares precancerosos.

La experiencia de una paciente

Por último, The Telegraph recogió el testimonio de Lauren Jackson, una enfermera de 35 años que relató meses de dolor, hinchazón y reflujo, sin lograr un diagnóstico claro. Tras insistir en hacerse una prueba de H. pylori, obtuvo el diagnóstico: “Mi médico de cabecera no parecía convencido, pero accedió a la prueba, que dio positivo”. Tras el tratamiento, los síntomas desaparecieron.

El reflujo ácido, lejos de ser un problema menor, exige diagnóstico y tratamiento adecuado, evitando la sobremedicación y animando a cambios de hábitos que pueden resolver la afección en numerosos casos.