
El reciente entendimiento comercial entre el Mercosur y la Unión Europea -cuya implementación está frenada por el Parlamento Europeo, dado que lo remitió al Tribunal de Justicia de la UE para revisar su compatibilidad ambiental- empieza a delinear un nuevo escenario para la foresto-industria argentina, que observa con expectativa la posibilidad de ampliar su inserción internacional. Desde el Consejo Foresto‑Industrial Argentino (CONFIAR) sostienen que se trata de una oportunidad estratégica, aunque advierten que su impacto dependerá de la capacidad del país para acompañar el proceso con inversión y políticas productivas activas.
La entidad recordó que el acuerdo todavía debe atravesar instancias clave de aprobación, entre ellas el tratamiento en el Parlamento Europeo y el análisis previsto en el Congreso de la Nación Argentina. Ese debate será determinante para definir el alcance real de los beneficios y las condiciones bajo las cuales el sector podrá aprovecharlos.
De concretarse su implementación, el tratado dará forma a una de las mayores áreas de libre comercio del mundo, con acceso a un mercado de más de 700 millones de habitantes. Para la cadena foresto-industrial, esto implicaría mejores condiciones de ingreso al mercado europeo para productos como madera aserrada, tableros, celulosa, papel y cartón, gracias a la eliminación gradual de aranceles que hoy limitan la competitividad argentina.

Al mismo tiempo, el Mercosur consiguió plazos de desgravación más extensos para productos considerados sensibles, entre ellos muebles y ciertos papeles. Ese período de transición es visto como un margen clave para que la industria local invierta en modernización tecnológica, gane escala y fortalezca el empleo, evitando un impacto abrupto frente a la competencia europea.
Desde CONFIAR subrayan que el verdadero desafío estará en cumplir con estándares ambientales cada vez más exigentes. Europa avanza con regulaciones de trazabilidad y sostenibilidad que exigirán mayor control sobre el origen de la madera y los procesos productivos. “El acuerdo plantea una oportunidad concreta, pero también una agenda de trabajo. Para competir en mercados exigentes se necesitan inversiones en tecnología, procesos y financiamiento accesible. Asimismo, urgen políticas que mejoren la competitividad —como la optimización de costos logísticos y la reducción de la carga fiscal, burocrática y laboral— para acompañar a las empresas, especialmente a las PyMEs del interior, a capitalizar esta oportunidad”, señalaron desde la entidad.
El Consejo también destacó la necesidad de instrumentos financieros que impulsen la eficiencia energética, la bioenergía y los sistemas de certificación y trazabilidad, áreas donde la Argentina parte de una base sólida gracias a su marco normativo forestal y la expansión de prácticas de manejo sostenible. Con más de 13.000 productores, unas 6.000 empresas y cerca de 100.000 empleos directos, la foresto-industria podría ganar protagonismo global si logra convertir las nuevas exigencias internacionales en una palanca de crecimiento, valor agregado y sostenibilidad.
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