Américo: de imitar a Luis Miguel al éxito internacional, su lucha contra el alcohol y el hit que lo llevó a la cima

En Desencriptados, el cantante contó el momento exacto en que descubrió su pasión por la música y cómo logró superar experiencias traumáticas de su infancia. Además, reveló cuál es el éxito que más dinero ha generado en su carrera musical. En mayo presentará su show en Buenos Aires

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Desencriptados - Américo

Domingo Johnny Vega Urzúa, conocido artísticamente como Américo, es un reconocido cantante chileno de baladas y cumbia tropical. Su carrera musical comenzó en la niñez cuando se presentó por primera vez en público a sus 7 años y a los 9 años grabó su primer disco.

En su juventud integró la banda tropical Alegría con la que lanzó once álbumes y logró gran popularidad en Chile. En 2002 dejó la agrupación y se radicó en Europa, donde continuó desarrollándose profesionalmente. En 2008, con el auge de la nueva cumbia chilena, alcanzó el éxito como solista con los discos: Así es y A morir, que lo posicionaron como uno de los artistas más vendidos de su país.

A lo largo de su trayectoria, Américo colaboró con destacados artistas como Olga Tañón, Luis Jara, Rodrigo Tapari y Yuri, consolidándose como un referente de la música tropical en América Latina. En 2010 debutó en el Festival de Viña del Mar, donde recibió múltiples premios, incluyendo la doble Gaviota de Plata.

Su presencia en el festival se repitió en 2017, reafirmando su popularidad y trayectoria. Llevó su música a escenarios internacionales, participó como coach en programas de talento como La Voz en Ecuador y fue elegido para interpretar canciones oficiales en eventos de gran relevancia, como la visita del Papa Francisco a Chile en 2018.

En 2025, cerró con gran éxito la última noche del Festival de Las Condes, interpretando clásicos como Te vas y Que levante la mano, junto a versiones de éxitos de Los Ángeles Azules. Recientemente, presentó junto a Abel Pintos una nueva versión del tema El Embrujo y el próximo 23 de mayo presentará su show en el Teatro Ópera, en Buenos Aires.

Américo: “A los 7 años
Américo: “A los 7 años descubrí que el escenario era mi lugar seguro”. (Candela Teicheira)

Rulo: — ¿Es verdad que tu primera presentación fue cuando tu hermano decidió no participar de un concurso de canto y tomaste su lugar?

Américo: — Exacto. En el festival del barrio, mi hermano era el que iba a cantar. Yo tenía 7 años y él 9. Cuando llega la hora de los ensayos, unos días previos a la presentación, mi hermano, como buen leo que es, dijo: “No, no voy a cantar” y no había caso. Mi viejo no podía quedar mal, entonces empieza a decirme: “¿Y tú chino…?

Rulo: — ¿Estás para cantar? ¿Qué te parece?

Américo: — Sí, fue así (risas). Nos gustaba cantar con mi papá, pero era una cosa muy familiar. Nunca me había presentado en un escenario. Ahí mi papá me incita a cantar y me dice: “Oye. Te puedo comprar algo” y yo le dije: “Yo canto una de Luis Miguel, pero con la ropa de Luis Miguel”. Y eso fue lo primero que cobré (risas).

Rulo: — ¿Y tu viejo fue y te compró la ropa?

Américo: — Sí. Me acuerdo que era un trajecito azul con una chalina blanca brillante que usaba Luis Miguel. Yo me creía una mega estrella. Aparte verás el parecido mío con Luismi (risas).

Rulo: — ¡Sos igual! (risas).

Américo: — Era como Luis Miguel, pero al horno (risas). En fin, salí a cantar vestido de Luis Miguel. Mientras él se agarraba el pelo de principito hacia un lado, yo tenía mechas para arriba y trataba de bajármelas (risas). Canté el tema: “Te voy a olvidar, palabra de honor, paloma perdida. Ya no puedo más”.

Rulo: — ¡Qué linda canción!

Américo: — La gente empezó a aplaudir y yo con 7 años dije: “Este es mi lugar seguro. Este es el lugar en donde quiero estar toda mi vida porque aquí me quieren, me aplauden”. Soy más que mi hermano que no quiso cantar (risas).

Rulo: — Te diste cuenta ahí que eso era lo que vos querías: el aplauso, el reconocimiento, cantar…

Américo: — Así es.

“Es muy difícil imponer un
“Es muy difícil imponer un nuevo éxito cuando ya tenés un hit instalado”, admitió el artista. (Candela Teicheira)

Rulo: — Escribiste un libro y has hablado públicamente de las cosas más oscuras o difíciles de tu historia. Tuviste problemas con el alcohol hace varios años, pero ahora estás sobrio.

Américo: — Sí. He tomado la decisión hace cinco años en plena pandemia. Sentía que no era para mí. Nunca es compatible con ninguna de las actividades este tipo de exceso. Pero yo además sentía profundamente que no era para mí. No era algo que disfrutaba. En mis momentos libres, que no eran muchos, empecé a darme cuenta que lo único que quería era apagarme y eso me preocupó mucho. “¿Por qué quiero hacer esto? ¿Qué está pasando?”, me pregunté y me hice cargo. Tuve full terapia en pandemia, empecé a estudiar y entendí qué era lo que mi niño interior necesitaba: el cuidado, el cariño y que apareciera un Domingo mucho más adulto que le diera ese cariño y lo maternara como no se lo había permitido durante mucho tiempo. La verdad es que ha sido la decisión más difícil, pero uno puede crecer y mejorar día tras día. Es un refuerzo constante, pero me gusta esa sensación de sentirme bien, capaz, importante y de ser alguien presente. ¿Y de dónde recojo esa sensación? Justamente de mi familia, pero principalmente de mis hijos, de mi trabajo y de mi equipo.

Rulo: — ¿Hay un mensaje importante que hayas aprendido de todo esto que puedas dejarle a otras personas que hoy están pasando esa situación?

Américo: — Que lo más difícil es aceptar que todo depende de uno. Tenemos la costumbre de que todo lo que pasa, de alguna u otra manera, queremos ponerlo afuera. “Fue culpa de él, es que justo llovió, es que por la obra y por el entorno”, nos decimos. Pero la verdad es que todo depende de uno y cuando uno lo refuerza y lo trabaja es verdad que eso te ayuda muchísimo. Al final entiendes que esa es la única parte donde puedes incidir y desde donde puedes generar un cambio: desde ti mismo.

Rulo: — ¿Con tu viejo cómo te llevas ahora? Porque es un personaje importante en tu historia artística y ni hablar en tu vida personal. Fue el que te llevó a cantar y años más tarde se conoció que se quiso suicidar mientras vos estabas en la casa. Una historia muy fuerte.

Américo: — Sí y no solo una vez. Un par de veces. Son experiencias terribles, muy perturbadoras para un niño. Hace poco entendí que mi relación con la gente, con mi entorno, no es que si no logro que me quieran o yo quererlos de la forma que debo quererlos, se mueren. Esa era la relación que tenía en mi cabeza después de ese par de experiencias.

Rulo: — Te hacías responsable de esto…

Américo: — Claro, imagínate que era un niño. La primera vez tenía cinco años y la segunda tenía 8 o 9 años. No obtuve respuestas. No hubo un trabajo interior después de eso. Es más, me lo guardé por muchos años y lo conté en mi libro. Luego sí lo trabajé…

Rulo: — Y ahora, después de tantos años, ¿cómo quedó ese vínculo?

Américo: — Nos llevamos bien. Estos últimos años han sido un muy lindo reencuentro. Siempre estuvimos juntos, pero entendí que mi vida es mi vida y que la de él es la de él. Y así co cada persona. Eso me ayudó muchísimo. Aprendí que el perdonar no tiene que ver con un acto para un otro, sino que tiene que ver con uno mismo. Entonces he podido integrar la compasión, que es una característica súper importante y necesaria. Ahora tenemos una relación súper linda con mi mamá, con mi papá y mis hermanos. Tengo más fotos familiares ahora en los últimos años, que las que tengo desde niño y eso me ha regalado mucha paz y alegría.

“Perdonar no es un acto
“Perdonar no es un acto para el otro, sino para uno mismo”, reconoció Américo en diálogo con Rulo. (Candela Teicheira)

Por sí o por no

El conductor invitó al cantante a responder el cuestionario utilizando los carteles de Sí o No, según corresponda.

Rulo: — Por sí o por no con Américo. ¿Hiciste mucha plata en tu carrera?

Américo: — Sí, para mí sí.

Rulo: — Con el tema Te vas. ¿Cuánto ganaste? ¿Es algo que puedas contabilizar?

Américo: — No, no lo sé. Porque además se supone que debiera seguir cobrando algo por siempre. Es como una parte de la cuenta corriente de mis hijos. Por ahí va...

Rulo: — ¿Es con la canción que más ganaste?

Américo: — Sí, es una de las más poderosas. No puede faltar en el repertorio. Sin duda que de las más populares. Aquí en Argentina, de hecho, se metió en la cancha que es algo muy fuerte. Es una canción poderosa en todo sentido.

Rulo: — ¿Te cansa cantarla o la seguís disfrutando?

Américo: — Mientras siga facturando, no. Hasta en reggaetón te la canto (risas).

Rulo: — Igual hay artistas que siguen con una misma canción forever...

Américo: — Exacto. Es que no puedes escapar de ellas. De hecho, es más difícil imponer un nuevo éxito cuando ya se te instaló una canción de manera muy fuerte.

Rulo: — Por sí o por no. ¿Crees que podés meter otro hit en tu carrera como Te vas?

Américo: — ¡Uy! Así es muy difícil. Yo lo quiero meter, pero no lo sé. Es una mezcla entre ambos carteles. Yo creo que no. Así con ese impacto, no.

Rulo: — ¡Quizás metés uno más fuerte!

Américo: — Es muy difícil, muy complejo. Imagínate que, para volver a un reseteo, una estrategia o una fórmula que ya está muy probada, no es que solo se me haya ocurrido a mí, es remixar tus canciones. El tema Te vas la presentamos con Vicentico hace unos años para hacerle peso a la versión previa.

Rulo: — La próxima tendría que ser con Justin Bieber (risas)…

Américo: — O ponemos a Luis Miguel a cantar cumbia (risas).

Rulo: — Por sí o por no. ¿Cambiarías algo de tu vida?

Américo: — No aunque hay cosas de las que me arrepiento.

Rulo: — ¿Por ejemplo?

Américo: — Tiempos perdidos o el no haber decidido responsabilizarme al cien por ciento de mí mismo, es algo que me duele y me pesa. Pero si no fuera por esas experiencias y por mi vida tal cual es, no estaría donde estoy ahora. Mis malas experiencias no alcanzan para lo rico y lo lindo que se siente el vivir como estoy viviendo hoy. Todo eso es parte de mi construcción.

Rulo: — Te trajo hasta acá...

Américo: — Sí. Y aquello que a veces me lo quisiera sacar, miro hacia atrás y agradezco poder verlo porque también entiendo que soy ese y que soy muy capaz de equivocarme. Soy muy capaz de provocar dolor con los errores. Hoy en día tengo la posibilidad de decidir si quiero ser ese, pero no. Quiero seguir siendo el que soy ahora. Por eso trabajo y me refuerzo todos los días y me encanta estar en esta posición.

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