Agregar Infobae enGoogle

El Niño: oportunidad para las pymes

Las empresas no deberían esperar a que lleguen las lluvias más intensas para preguntarse cómo seguir operando. La preparación debe comenzar ahora

Fenómeno El Niño pasó de fuerte a extraordinario, advierte Senamhi. (Gráfico: Senamhi)
Fenómeno El Niño pasó de fuerte a extraordinario, advierte Senamhi. (Gráfico: Senamhi)
Guardar

El Niño suele analizarse únicamente como una amenaza: destruye infraestructura, interrumpe cadenas logísticas y golpea con especial dureza a los pequeños negocios. Sin embargo, también modifica necesidades, acelera decisiones de compra y abre espacio para nuevas soluciones. Para las pymes, reconocer ese cambio no significa lucrar con la emergencia, sino anticiparse, proteger empleos y convertir la resiliencia en una propuesta de valor.

El reto es inmediato. El ENFEN mantiene la alerta de El Niño Costero y prevé que el evento continúe hasta abril de 2027, probablemente con magnitud fuerte. Las empresas no deberían esperar a que lleguen las lluvias más intensas para preguntarse cómo seguir operando. La preparación debe comenzar ahora.

PUBLICIDAD

La experiencia de 2017 ofrece una señal concreta. Durante el Niño Costero, las ventas en línea de productos destinados a enfrentar lluvias y emergencias crecieron 82 % en un mes. Aumentó la demanda de calaminas, tanques de agua, linternas, carpas y repelentes. El mercado cambió porque las prioridades de las personas cambiaron.

Una primera oportunidad está en la prevención. Ferreterías, talleres, carpinterías y empresas de mantenimiento pueden dejar de vender artículos aislados y ofrecer paquetes que incluyan limpieza de canaletas, impermeabilización, protección de instalaciones eléctricas, elevación de inventarios y reforzamiento de almacenes. La ventaja competitiva estará en diagnosticar el riesgo y entregar una solución integral que incluya tanto productos como servicios.

PUBLICIDAD

El agua y el saneamiento constituyen otro campo relevante. Tanques, filtros, bombas, sistemas de purificación y servicios de limpieza y desinfección serán fundamentales ante posibles cortes o contaminación. Estas actividades pueden articular a fabricantes, transportistas, bodegas y comercios locales. Pero deberán desarrollarse con calidad, trazabilidad y precios transparentes: en una emergencia, la confianza vale tanto como el producto.

También crecerá la importancia de una logística flexible. Una vía interrumpida puede dejar sin mercado a un productor o sin abastecimiento a una comunidad. Las pymes de transporte, almacenamiento y distribución pueden crear rutas alternativas, entregas consolidadas y puntos temporales de recojo. Los pequeños comercios deben fortalecer las ventas por WhatsApp, los pagos digitales, los catálogos en línea y el control de inventarios.

En el agro, adaptarse significa conservar valor. Servicios de drenaje, almacenamiento elevado, cadena de frío, empaques resistentes y procesamiento de alimentos pueden reducir pérdidas. Un productor que vende únicamente fruta fresca está más expuesto que quien también ofrece pulpas, conservas o deshidratados. Diversificar no elimina el riesgo climático, pero permite distribuirlo.

El Estado debe acompañar este esfuerzo. No basta con ofrecer créditos después del desastre. Se requieren financiamiento preventivo, asistencia técnica, compras públicas transparentes y espacios de vinculación entre pymes y grandes compradores. Las universidades, cámaras empresariales y gobiernos locales pueden contribuir con capacitación, diagnósticos y redes de cooperación. La oportunidad no está en la emergencia, sino en ofrecer soluciones que reduzcan sus consecuencias y hagan más resilientes a nuestras comunidades.

Imagen YHO5ACCHAZEQVJUGLY6V2BMTVY

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD