Innovación intergeneracional: más ideas, mejores soluciones

Actualmente, cerca de una de cada cuatro personas en la región pertenece a este grupo etario y la proporción de personas mayores de 50 años continuará creciendo de manera acelerada en las próximas décadas

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Señor vendedor de fruta.
Determinación y entusiasmo son las claves para perseguir una idea.

Durante años, la innovación ha sido asociada casi exclusivamente a la juventud, la velocidad y el desarrollo de productos pensados para públicos jóvenes. Sin embargo, esa mirada resulta cada vez más limitada frente a una realidad demográfica contundente: América Latina y el Caribe es una de las regiones que más rápido envejece en el mundo, y aun así seguimos diseñando muy pocas soluciones para las personas de 50 años a más.

Actualmente, cerca de una de cada cuatro personas en la región pertenece a este grupo etario y la proporción de personas mayores de 50 años continuará creciendo de manera acelerada en las próximas décadas. Este cambio ya está transformando el consumo, el empleo, los cuidados y la organización social, dando lugar a lo que conocemos como Economía Plateada, que es el conjunto de actividades económicas, productos y servicios vinculados a una longevidad activa, productiva y con impacto creciente en las economías nacionales.

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A pesar de ello, muchas personas de 50 años a más, incluidos emprendedores y profesionales con décadas de experiencia, enfrentan brechas estructurales como acceso limitado a formación actualizada, dificultades para incorporar habilidades digitales, barreras para la formalización, menor acceso a financiamiento y escasa visibilidad de sus iniciativas. En paralelo, en las universidades se forman miles de estudiantes con ideas innovadoras que rara vez consideran a la Economía Plateada como un campo relevante de acción.

Cerrar esa brecha exige replantear cómo entendemos la innovación desde la academia. En ese contexto surgen iniciativas como la Hackatón Plateada 2026, impulsada por la Universidad del Pacífico, que busca conectar talento universitario con los desafíos reales de una sociedad que envejece. Más allá del formato, este tipo de espacios permite explorar soluciones en ámbitos como educación, salud, bienestar financiero, empleabilidad, cuidado y servicios digitales, incorporando una mirada intergeneracional que aún es poco frecuente en los procesos de innovación.

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La evidencia internacional muestra que el acompañamiento estratégico, la formación en gestión y el desarrollo de habilidades digitales aumentan significativamente las probabilidades de éxito de los emprendimientos senior. Pero, más allá de los programas específicos, el desafío de fondo es cultural: dejar de ver la edad como una limitación y empezar a reconocer la experiencia acumulada como un activo económico y social.

Cuando el talento joven se sienta a escuchar y a co-crear con personas de 50 años a más, surgen mejores productos o servicios y aparece también una forma distinta de innovar, más inclusiva, más realista y más alineada con los desafíos demográficos que ya están aquí. La innovación no es solo cuestión de edad, sino de propósito. Una sociedad que aprende a innovar con todas sus generaciones es una sociedad mejor preparada para durar.

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