¿Te gusta ver la misma película una y otra vez? El significado de este hábito, según la psicología

Más allá de un simple gusto, la psicología le atribuye significados profundos a este hábito, relacionados con la gestión emocional, la búsqueda de confort y el control ante la incertidumbre

Guardar
Ver la misma película una
Ver la misma película una y otra vez es un comportamiento que suele responder a una necesidad de aliviar la ansiedad (Imagen ilustrativa Infobae).

En el Perú, el cine sigue siendo uno de los pasatiempos favoritos, tanto en salas como en casa. Respecto a esto último, el consumo de películas por streaming ha crecido notablemente: según datos de Comscore, en Perú el 90 % de los espectadores de televisión conectada prefieren ver películas. Esto evidencia que ver películas, ya sea en una sala, en la comodidad del hogar o mediante plataformas digitales, es un hábito muy extendido en el país.

Sin embargo, dentro de ese amplio universo de espectadores, existe un grupo particular: quienes repiten una y otra vez la misma película. Más allá de un simple gusto o rutina, la psicología le atribuye significados profundos a este hábito, relacionados con la gestión emocional, la búsqueda de confort y el control ante la incertidumbre.

El significado de ver la misma película una y otra vez, según la psicología

Ver la misma película una y otra vez es un comportamiento que suele responder a una necesidad de aliviar la ansiedad, pues repetir algo ya conocido brinda una fuerte sensación de control y calma emocional. Ver algo predecible ayuda a regular emociones frente a situaciones estresantes o inciertas.

Otra perspectiva sugiere un vínculo afectivo profundo: estas películas, conocidas como comfort movies o “películas de confort” se convierten en un refugio emocional, íntimamente ligado a la nostalgia o al confort que genera volver a verlas en momentos donde nuestro estado de ánimo no es el mejor. Estas películas favoritas ofrecen identidad, pertenencia y sensación de control, aunque también existe un riesgo de que verlas tantas veces genere dependencia emocional.

Este hábito de ver la
Este hábito de ver la misma película repetidas veces produce un efecto tranquilizador, similar al de escuchar una canción favorita (Imagen ilustrativa Infobae)

Por otro lado, repetir películas actúa como una estrategia de autocontrol emocional: al conocer el final y la dinámica, se reduce la fatiga mental que implica enfrentarse a lo desconocido. Esta repetición proporciona una serotonina emocional similar a la recompensa cerebral que ocurre con lo predecible y seguro.

Por lo tanto, ver repetidamente una película no es solo una cuestión de gusto, sino una vía para encontrar seguridad emocional, consuelo y estabilidad en un mundo incierto.

Otras actividades que las personas repiten una y otra vez

No solo el cine genera este efecto. Muchas actividades cotidianas se repiten para proporcionar ese mismo alivio emocional:

  • Leer un libro o volver a ver una serie favorita: como en el caso de películas, repetir estas historias brinda confort y sensación de pertenencia.
  • Escuchar la misma canción: estudios en psicología musical muestran que la familiaridad con una pieza genera placer y satisfacción emocional.
  • Repetición de cuentos en la infancia: desde pequeños protagonizamos ritmos repetitivos para consolidar seguridad y aprendizaje. En los niños, la repetición de cuentos les ayuda a sentirse tranquilos, ordenados y comprendidos.
 (Imagen Ilustrativa Infobae)
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada una de estas conductas cumple funciones similares: proporcionar estructura, predictibilidad y refugio emocional.

Ver películas repetidas veces puede provocar dependencia emocional

Las comfort movies o “películas de confort”, que son las que vemos repetidas veces, cumplen una función positiva al brindar calma, seguridad y familiaridad en momentos de estrés. Sin embargo, cuando su visionado se convierte en la única estrategia para lidiar con emociones difíciles, pueden transformarse en un signo de dependencia emocional. Esto ocurre cuando la persona siente que no puede relajarse, concentrarse o incluso dormir sin ver su película de confort, perdiendo flexibilidad en sus hábitos y limitando otras actividades sociales o recreativas.

La repetición constante de estas películas puede convertirse en un refugio excesivo que evita enfrentar situaciones reales, como conflictos personales, ansiedad o problemas laborales. En lugar de ser un recurso ocasional para recuperar el equilibrio, se transforman en un escape que alimenta la evasión.

La dependencia también se evidencia cuando surge malestar, irritación o angustia al no poder acceder a la película, lo cual revela un vínculo desproporcionado con el estímulo. Si bien las comfort movies son una herramienta válida de autocuidado, la clave está en el equilibrio: utilizarlas como apoyo emocional sin dejar de lado la apertura a nuevas experiencias, relaciones o aprendizajes. En esos casos, pueden pasar de ser un alivio saludable a un patrón de dependencia que limita el bienestar.