Río Rímac agoniza: aguas negras con coliformes fecales y metales pesados contaminan el agua que llega a Lima

Especialistas señalan que el caudal contiene arsénico, exceso de hierro y otros 28 elementos identificados como peligrosos para la salud y el entorno

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Río Rímac agoniza: aguas negras con coliformes fecales y metales pesados contaminan el agua que llega a Lima

El río Rímac, una de las principales fuentes de agua y símbolo histórico de Lima, enfrenta una alarmante crisis ambiental por la acumulación de contaminantes industriales, domésticos y químicos. El caudal, que recorre 160 kilómetros desde Ticlio hasta su ingreso a la capital peruana, evidencia un deterioro visible: sus aguas presentan colores atípicos —marrón, rojo y negro— y, en algunos tramos, la superficie burbujea por la presencia de grasa y residuos tóxicos.

Especialistas en calidad ambiental han reportado que el río Rímac contiene arsénico, exceso de hierro y otros 28 elementos identificados como peligrosos para la salud y el entorno. Estudios recientes consignan la presencia de más de 240 millones de coliformes fecales termotolerantes, una cifra que ilustra el nivel extremo de contaminación biológica. La Autoridad Nacional del Agua (ANA) denunció en 2010 la existencia de metales pesados en la parte baja del río, situación que persiste y se agrava por nuevas fuentes contaminantes.

El curso de agua está expuesto a vertederos desde su nacimiento. Hace pocos días, un camión cisterna volcó petróleo sobre el cauce. Además, miles de litros de aguas residuales y desechos industriales llegan diariamente a través de colectores y descargas informales, al igual que toneladas de basura arrojadas directamente por la población. La situación se complica a partir del Cerro Candela, donde el grado de contaminación aumenta y transforma la tonalidad del Rímac en negro profundo, especialmente en el tramo de San Juan de Lurigancho en adelante.

Un ciudadano mira atónito la
Un ciudadano mira atónito la inusual coloración de las aguas del río Rímac, el pasado martes 5 de febrero.

El gerente de gestión de residuos de Sedapal, Jesús Pelaez, explicó que la empresa estatal ha desplegado operativos para rastrear el origen de las aguas rojizas y oscuras que preocupan a vecinos y autoridades. “Tenemos un programa de fiscalización diario y en caso se encuentre una industria que está superando los niveles permitidos, los fiscalizamos, clausuramos y los multamos”, declaró el funcionario. Según registros de 2020, se identificaron 449 fuentes contaminantes de origen humano, de las cuales 324 son ilegales.

Sedapal estima que parte de la contaminación proviene de las zonas industriales instaladas en San Juan de Lurigancho y que, pese a esfuerzos de control, el vertido de aguas negras continúa. El agua estancada a lo largo de la cuenca presenta una coloración aún más grave, y especialistas advierten que probablemente no exista vida acuática en esos tramos críticos del río.

Limpieza del río hablador

El Gobierno declaró de interés nacional la restauración ecológica de la cuenca del río Rímac, asignando a la Autoridad Nacional del Agua (ANA) la responsabilidad de liderar este proyecto. Según el Decreto Supremo N° 014-2025-MIDAGRI, se trata del primer plan de su tipo en el país y prevé la coordinación de más de 26 municipalidades, tres gobiernos regionales y sectores como Energía y Minas, Vivienda, Producción, Ambiente y Midagri. El río Rímac abastece de agua a más de 11 millones de personas en Lima y Callao y es vital para la agricultura, ganadería, industria y generación eléctrica de la región.

Un inspector de la Autoridad
Un inspector de la Autoridad Nacional del Agua (ANA) llegó a la zona donde se captó la espuma en la superficie. (Andina)

El plan maestro contempla la recuperación de ambas márgenes del río, con acciones contra la contaminación por residuos sólidos y desmontes. Incluye obras de infraestructura hídrica, tratamiento de aguas residuales, represas y alcantarillado, así como la creación de centros recreativos en zonas clave. El objetivo central es asegurar el acceso sostenible al recurso para más de 77 mil productores pecuarios y 6,200 agricultores en la cuenca.

La iniciativa aborda también la contaminación minera y el crecimiento urbano desordenado. La meta es lograr en menos de diez años un río Rímac limpio, accesible y funcional, integrando la recuperación ecológica con el desarrollo urbano y social de Lima.