Blanca Varela escribió una novela y todavía no ha sido publicada: este y otros tesoros conserva el archivo personal de la poeta

Ana María Gazzolo conversó con Infobae Perú a propósito de la publicación de “En la punta de los dedos”, una aproximación al proceso creativo de la autora de “Puerto Supe”

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Una novela y un relato permanecen inéditos entre los escritos de la fallecida escritora.

Blanca Varela navegó por distintas aguas para llegar al puerto en el que hoy descansa su obra. Los lectores tienen a su alcance versos que “no revisten las palabras, apuntan al blanco (...) y muestran el conocimiento poético alcanzado” por la autora. Los únicos rastros de su periplo sobreviven en su archivo personal, el mismo que Ana María Gazzolo ha estudiado a detalle, al menos aquellos textos que la familia de la poeta ha permitido que el mundo conozca.

“En la punta de los dedos” no es solo el título de la publicación de Gazzolo, sino también un verso de los poemas inéditos que la literata ha rescatado del olvido. Su minucioso trabajo nos acerca la transformación de los versos de Varela. Cuenta que “lo que va modificándose y ampliándose es la dimensión de lo observado y la actitud de quien mira, cada vez más crítica, irónica e, incluso, francamente desencantada”. En conversación con Infobae Perú, la docente PUCP destacó aspectos fundamentales del estilo vareliano y lo que queda por descubrir en su caótico archivo.

Ana María Gazzolo es autora
Ana María Gazzolo es autora de "En la punta de los dedos" (PUCP, 2021) (Foto: Infobae/Paula Elizalde)

― El libro pone especial atención al silencio en la obra de Varela. En estos días en que nos bombardean constantemente con imágenes y videos que no dejan espacio para el silencio, ¿Qué tan importante resulta la obra de Blanca?

El silencio es muy importante en la poesía y eso era algo que Blanca Varela comprendía muy bien. Cuando revisa el proceso que fue pasando su escritura, nota que va silenciando partes e inclusive elimina otras ya publicadas. Más adelante borra elementos que le parecen accesorios para dejar los textos prácticamente en su esencia. Ahí uno se da cuenta de lo importante que era para ella callar y callar a tiempo. Ahora hay un exceso de palabras que no dicen nada en todos los niveles, como si hubiera un amor al micrófono. La crisis que vivimos es que no hay sustancia debajo de lo que se dice y leer a una poeta como Blanca hace que uno se reconcilie con el lenguaje porque tiene un sentido y para ello no hay necesidad de atosigar.

Ana María Gazzolo investiga la transformación literaria de la autora de “Puerto Supe”

― Su libro rescata versos que en sus primeras versiones podrían provenir de cualquier otro poeta, pero su lectura final resulta totalmente distinta. ¿Cómo llega Varela a comprender la importancia del silencio?

Lo que he revisado del archivo muestra que a través del tiempo Varela siente la necesidad de pulir y esto se convierta en casi una filosofía del lenguaje: hay que sacar lo accesorio, sugerir antes que decir de manera explícita. En un momento dado de su trabajo ya no se reconoce en ciertas imágenes de las primeras expresiones de su escritura que la vinculan más a la influencia surrealista, aunque nunca lo fue de verdad. Es muy curioso ver cómo se desahoga en sus cuadernos, escribe de manera muy rápida lo que es el embrión de un poema. Uno ve que ha escrito de sopetón por la necesidad de poner en el papel antes de que se le escape. Luego viene el proceso de corrección.

― ¿Qué valor le da a los poemas inéditos?

Tengo una duda que me acosa desde hace algunos años. ¿Sería lícito publicar esos inéditos? Los hay de varios tipos, unos son muy corregidos que creo que no hay que tocarlos porque es difícil llegar a la conclusión de cuál habrá sido la versión final, pero hay inéditos pulidos como los de “Falso teclado” que deben ser seis. Inicialmente tenía el deseo de preparar una colección de inéditos con la aprobación de la familia, pero aún sigo preguntándome si es lícito hacerlo.

― ¿Por qué menciona la confusión de Varela con el vanguardismo?¿Se debe a la cercanía con importantes figuras de esta escuela?

La cercanía a Westphalen. Estuvo estrechamente ligada a él desde la época en el que empieza a asistir a la peña Pancho Fierro. Lo primero que escribe y que no va a formar parte de su primer libro son poemas más oscuros donde el sentido está muy encerrado y plagado de imágenes. Hay una cercanía que tiene que ver con la lectura de la época como T.S. Eliot. Hay una especie de absorción natural de un poeta que comienza de los de los rezagos de las vanguardias.

Ana María Gazzolo conversó con
Ana María Gazzolo conversó con Infobae Perú sobre el archivo de Blanca Varela. (Foto: Infobae/Paula Elizalde)

― A Vallejo se le recuerda constantemente como una figura oscura, se deja de lado otros versos y se le encasilla en un molde que ha servido para elevarlo a un punto que ha favorecido la venta de sus libros. ¿Algo parecido ha sucedido con Varela?

No la compararía con el caso vallejiano. Varela tiene un modo de escribir, pero no creo que intente ser oscuro, solo está siguiendo la necesidad de decir de una manera personal y concreta. A pesar de reconocer la maestría de Vallejo no lo suele mencionar como un poeta importante para su escritura. La manera como un crítica pueda mirar la obra de un autor a veces sí encasilla, pero ese es el defecto del crítico.

― Hablando de críticos, también quisiera mencionar a los académicos. ¿Qué tanto bien han hecho las publicaciones académicas para acercar la obra de Varela a nuevos lectores? A veces la sobreinterpretación de sus versos pueden espantar antes que invitar a leer una nueva obra.

He leído textos académicos que son bastante iluminadores. Rocío Silva Santisteban y Mariela Dreyfus publicaron “Nadie sabe mis cosas. Reflexiones en torno a la poesía de Blanca Varela”, una reunión de textos muy importantes que no me parece que asusten a nadie. No dudo que habrán otros, a nivel de tesis universitarias, que puedan haber optado por otro camino para tratar de demostrar, sobre la obra de un escritor, la eficacia de un aparato crítico. Un buen estudioso no tiene que ser oscuro él mismo y tampoco oscurecer la obra del autor.

Ana María Gazzolo conversó con
Ana María Gazzolo conversó con Infobae Perú sobre el archivo de Blanca Varela. (Foto: Infobae/Paula Elizalde)

― ¿En todo caso, qué aproximaciones suelen repetirse en los textos que valora?

Cuando uno entra a leer un texto o un conjunto de poemas de Blanca no debe haber leído primero al crítico. Lo que siempre recomiendo es enfrentarse a la obra sin miedo. Todos podemos entender porque hay diferentes niveles de comprensión de una obra poética. Debe leerse a Varela sin leer un estudio crítico, se ha de llegar a esos textos si realmente uno se siente atraído por su obra. Lo primero es el contacto con las palabras, con lo dicho y no dicho, con esa mujer que está sintiendo fuertemente y a veces diciendo cosas en contra de ella misma.

La autora de “En la punta de los dedos” da detalles de cómo acercarse a la obra de la poeta

― Yo creía, en cambio, que este libro sería útil para …

Pero este no es un libro crítico

― Sin embargo, es una presentación de las intenciones de la autora.

La finalidad de este libro es que se pueda entender que la mirada que uno le pone al archivo personal y la manera cómo lo analiza nos ayuda a entender cómo entendía ella la escritura. Es una manera complementaria de otro tipo de estudio crítico. Nos ayuda a conocer qué es lo que ella misma siente cuando relee lo que ha escrito. Eso es importante para entender su personalidad literaria, no la real.

Ana María Gazzolo conversó con
Ana María Gazzolo conversó con Infobae Perú sobre el archivo de Blanca Varela. (Foto: Infobae/Paula Elizalde)

― ¿Cómo ha sido atravesar la selva de papel que es el archivo de Blanca Varela?

Fue casi obsesivo. Dejé de trabajar en otra cosa durante un año completo. Fue bastante difícil y enrevesado comprender la escritura. En otros casos el problema era dónde ubicar un determinado texto, con qué momento de su obra relacionarlo puesto que ella no fechaba.

― ¿Qué queda por hacer con el archivo?

Conocer lo que no se ha entregado sería interesante. Ella escribió una novela y el hijo no la ha entregado. Él sabrá por qué. Es una novela de los años cincuenta cuando vivía en Europa. No sé si hay algo más en materia de poesía. Hay también un cuaderno en el que ha apuntado parte de un relato que no sé si es extenso o breve. Queda terminar de ordenar el archivo, revisar lo que no se ha visto, pero no se puede hacer nada contra la voluntad de la familia.

Ana María Gazzolo revive uno de sus recuerdos con la autora de “Ese puerto existe”.

― Hemos hablado de su acercamiento al archivo, pero no puedo dejar de preguntarle por su acercamiento personal.

Fue muy acogedora conmigo. El recuerdo más íntimo y lejano que tengo de ella es cuando me llamó porque me iba a dar su libro. En ella había cierta timidez y un recato al hablar que en otros casos podía romperse. Cuando escribí un artículo para Cuadernos Hispanoamericanos me dijo: ¿Yo soy tan triste como tú me ves? Yo no te veo triste, le dije. Te veo como una persona que no hace concesiones para decir lo que piensa y siente. Era una persona extremadamente sensible y una persona así puede dudar mucho de sí mismo, así como dudaba de lo que escribía.