
Este 2025 viene cargado de muchas incertidumbres y, por lo tanto, se hace difícil planificar con confianza cuál será el verdadero escenario que enfrentaremos.
Hay algunos frentes que aparentemente están bajo control (nadie espera otro pico de inflación), pero tenemos eventos muy disruptivos que podrían ocurrir tanto en el frente interno como el externo (cambio de presidente, acciones bélicas y guerras comerciales de EE. UU.), que hacen muy complejo tener certeza para tomar decisiones importantes de inversión o contratación.
El comportamiento de nuestra economía mayormente depende de lo que pasa en el mundo. Cuando los eventos internos están bajo control y no hay mayores riesgos locales entonces terminamos con un crecimiento mayor al del mundo, pero cuando localmente nos complicamos esa tasa es menor. Estas son malas noticias para las familias y las empresas porque implicará un mercado laboral complejo, ingresos laborales más volátiles y, por lo tanto, menores oportunidades para todos.

Cuando uno revisa los principales reportes sobre los riesgos más importantes para el 2025 la lista incluye: (i) ciberataques; (ii) eventos climáticos extremos; (iii) interrupciones en las cadenas de suministros; (iv) tensiones geopolíticas; y otra vez aparece (v) pandemia.
En resumen, este 2025 no será para la mayoría uno de esos años que recordaremos con cariño. Si esto es así tomemos esto como un dato y no nos confundamos con la nube de problemas que nos andará rondando.
Un futuro más complejo nos obliga a todos los que tomamos decisiones a pensar mirando dos o tres escenarios y preparar cómo enfrentaríamos alguna desviación importante a lo planeado.

Un concepto que a mí me gusta insistir es la necesidad de entender la (ir)reversibilidad de nuestras decisiones. Hay decisiones que cuestan mucho deshacer y otras que no. Hay decisiones de inversión que no nos van a costar echar marcha atrás, pero en otras será muy poco lo que podamos salvar.
En situaciones de alta incertidumbre es mejor optar por decisiones que sean fácilmente reversibles. Así que, antes de tomar decisiones importantes este año, evalúe qué tan caro le podría salir tener que deshacerlas. Por ejemplo, resulta más fácil revertir alquilar espacios de trabajo en un coworking que comprar un nuevo inmueble para una nueva unidad de negocio.
Creo que con eso en mente no debemos paralizarnos. Siempre se dice que las mejores oportunidades aparecen en situaciones complejas, así que ánimo y a seguir adelante.

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