La guerra en Medio Oriente será derrotada

Durante un encuentro interreligioso, el sumo pontífice pidió a los líderes espirituales fortalecer su compromiso con la pacificación y rechazar los discursos que alimentan conflictos, subrayando la importancia de una solidaridad global entre credos

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El Papa Francisco estrecha la mano del Gran Imán de al-Azhar, jeque Ahmed al-Tayeb, después de firmar un documento sobre la lucha contra el extremismo en 2019. Foto: REUTERS
El Papa Francisco estrecha la mano del Gran Imán de al-Azhar, jeque Ahmed al-Tayeb, después de firmar un documento sobre la lucha contra el extremismo en 2019. Foto: REUTERS

“La guerra siempre es una derrota” y “no a la blasfemia de la guerra”, afirmó el Papa Francisco en Bahrein, donde instó a “las religiones a unirse como conciencia de paz, oponiéndose a la carrera armamentista y condenando a quienes “abusan de Dios para justificar la violencia”.

La magistral ópera Nabucco (1842) es el símbolo de la resistencia y liberación de los pueblos sometidos, donde la liberación representa la paz. La historia refleja cómo unos pueblos y estados oprimen a otros. Como aquel monarca del imperio babilónico hace 2.600 años, que sometió, asesinó y deportó a judíos, destruyó Jerusalén hasta que la locura lo inmovilizó. La obra fue estrenada en la Scala de Milá. El coro de Nabucco evocó el canto de las gentes aplastadas por los tiranos y las fuerzas invasoras, que repiten los círculos de la historia del odio, el absolutismo y la barbarie.

Desde la mirada de los creyentes, Nabucco se trata del himno de la fe. Hoy debería ser el himno y estandarte de los pueblos en el proceso de liberación. De la ocupación de los pueblos de Oriente Medio, atacados, irracionalmente. Paradojas de la historia tantas veces repetida. Desde la fe en Dios, desde la perspectiva de la moral, y desde el derecho internacional, los crímenes cometidos contra esos pueblos constituyen siempre graves violaciones.

Vista de la parte sur de Cisjordania ocupada por Israel y del muro de hormigón que separa a Israel de Cisjordania, vista desde cerca del kibutz Lahav, en el sur de Israel, 23 de enero de 2025. Foto: REUTERS
Vista de la parte sur de Cisjordania ocupada por Israel y del muro de hormigón que separa a Israel de Cisjordania, vista desde cerca del kibutz Lahav, en el sur de Israel, 23 de enero de 2025. Foto: REUTERS

Es verdad. El 7 de octubre ocurrió una horrenda e imperdonable tragedia que merece sanción. Pero digamos por enésima vez. Quienes controlan la entrada y la salida de un pequeño territorio amurallado, con construcciones más propias de una cárcel o gueto; quienes disfrutan de los recursos tecnológicos y científicos más modernos del mundo y la tolerancia de sus moradores para controlar vehículos, personas, armas y todo tipo de elementos, como lo hace el ejército israelí -este cronista puede dar testimonio porque lo atravesó y fue severamente revisado-¿Puede racionalmente alegar no tener ninguna responsabilidad? Puede desconocer la negligencia o complicidad en el ingreso de fuertes armamentos y sofisticados lanza misiles y misiles muy próximos a la frontera? La oposición israelí reclama los resultados de las investigaciones.

<b>Una desproporción entre atentado, agresión y genocidio</b>

Los actos procesales previos al uso de la fuerza por un Estado contra otro han ido cayendo en desuso, como son los avisos o intimaciones y las normas de la autorización previa del Consejo de Seguridad y del poder legislativo al poder ejecutivo que en la mayoría de las constituciones de los países democráticos se exige como condición de legalidad. De la legalidad de los grandes modelos de las repúblicas liberales a la ilegalidad que exhiben las naciones de los mercados hoy no hay una gran diferencia.

En muchos casos, tampoco hay una distancia significativa entre el terrorismo de los grupos criminales y el de los Estados regulares. Para que se entienda: en una comunidad civilizada, la razonabilidad es la regla, tanto en una pelea entre sujetos individuales como en el juzgamiento de las acciones bélicas entre estados. El discernimiento sobre la intensidad y la medida de las acciones tomadas para detener o contener a un agresor -tanto en el ámbito internacional público como en las relaciones entre los hombres- es la medida del comportamiento humano y el de las bestias.

La justificación y legitimidad exige proporcionalidad en la respuesta a la ofensa o daño infligido. Claro que hay quienes carecen de frenos inhibitorios y “pierden la cabeza” actuando con exceso. Es lo que diferencia al hombre normal del criminal. No hace falta adherir a L’uomo delinquente de Lombroso para reconocer lo que sucede en las calles de nuestras ciudades. Somos espectadores frecuentes de las agresiones entre los barrabravas de los clubes de fútbol, o entre jóvenes intoxicados y los patovicas a la salida de los boliches nocturnos. Se ciegan, al igual que ciertos soldados, y llegan a golpear desmedidamente al más débil mediante patadas y golpes hasta causarle la muerte.

Esta misma ceguera, trasladada al campo de las relaciones internacionales, se manifiesta en la matanza en la Franja de Gaza —el uso de armas de fuego en un jardín de infantes—. Es la multiplicación del exceso brutal ejercido por un ejército poderoso sobre un pueblo de civiles desarmados y encerrados.

<b>Gaza: la peor matanza y destrucción de gente indefensa</b>

La agresión de Hamás y Hezbolá cobró la vida de 1200 almas inocentes. Repetimos: criminal, horrenda, dolorosa e imperdonable. Un asesinato colectivo de más de un millar de civiles. El 7 de octubre merecía una sanción tan grave como una represalia sin precedentes.

Sin embargo, la represalia se ha cobrado más de 70.000 vidas en apenas 365 kilómetros cuadrados, en su mayoría también civiles e inocentes. El saldo es la destrucción del 90% de las viviendas, 38 hospitales, 96 centros de salud, 835 mezquitas y 40 cementerios. A esto se suma el desplazamiento forzado de 2.000.000 de gazatíes, incluidos 838.000 niños. Después del alto al fuego, se registraron 463 muertes por inanición, de las cuales 157 eran menores. Es una matanza 60 veces mayor a la ofensa recibida, con las consecuencias de miles de amputados y enfermos. Es el uso del hambre por parte de Israel como arma de guerra. Un infierno interminable.

La ONU declaró que la hambruna en la Franja de Gaza y el genocidio fueron provocados deliberadamente por el gobierno de Israel aún después de la invasión mediante el cierre de fronteras, impidiendo el ingreso de alimentos y agua potable. Estas acciones se han pretendido justificar por razones de seguridad ligadas al conflicto paralelo con la vecina nación persa.

La Asamblea de la ONU generó diversos pronunciamientos en la cuestión de Israel contra el Estado Palestino, y en relación con la protección de civiles y cumplimiento de ayuda humanitaria.

En la votación del 1 de diciembre de 2025, se ha pronunciado con 149 votos a favor de todos los Estados miembros y tan solo 12 votos en contra, 19 abstenciones. De América Latina, votaron en contra Argentina y Paraguay.

No es preciso abundar en los detalles de cual fue la agresión inicial que dio paso al estado de guerra entre Israel y Estados Unidos e Irán. En el campo del Derecho Público Internacional, existen normas que derivan de resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, así como de tratados bilaterales y multilaterales firmados y ratificados por los Estados.

En materia de represalias, se establecen requisitos que deben respetarse: la existencia de un ilícito previo cometido por el estado contra el cual se ejerce la represalia; que la represalia sea proporcional al ilícito; que sea contemporánea a la agresión, o que busque prevenir una agresión o ataque inminente; que no viole derechos humanos; que tenga por objeto el restablecimiento o reparación de daños; y que el estado lesionado haya instado previamente al responsable a cumplir sus obligaciones, ofreciendo negociar.

El diálogo es la única herramienta de un mundo civilizado.

<b>Antecedentes de la guerra contra Irán</b>

Según consigna el portal Wikipedia, el 27 de junio de 1981, cuando Jamenei era candidato a la presidencia de Irán, sufrió un intento de asesinato. El 15 de junio de 2015, durante la guerra de los doce días, Israel presentó un plan para asesinar a Jamenei que fue vetado por el entonces presidente estadounidense Donald Trump. El periodista Steve Holland informó el 15 de junio de 2025 en la publicación Reuters Daily Briefing que Trump habría vetado un plan de Israel para asesinar al líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Khamenei, según dos funcionarios estadounidenses citados por la agencia de noticias.

Todo hace pensar que Benjamin Netanyahu, asediado por la responsabilidad que se le atribuye en relación con los sucesos del fatídico 7 de octubre -cuya investigación no se habría hecho pública y cuya difusión reclama la oposición- y enfrentando cargos, junto a su ministro de defensa Yoav Gallant, ante la Corte Penal Internacional en La Haya por presuntos crímenes de guerra y lesa humanidad en noviembre de 2024 en la Franja de Gaza, ejerció una gran presión sobre Trump para asociar las fuerzas de Estados Unidos con las de Israel en el plan mencionado, que en su momento había sido vetado por el presidente estadounidense. Finalmente, ese plan se perfeccionó y concluyó con la comisión del delito internacional de magnicidio contra Khamenei el 28 de febrero de este año. El Tratado de Roma tipifica estos delitos: genocidio (artículo 6), crímenes de lesa humanidad (artículo 7) y crímenes de guerra (artículo 8). A la Corte Penal Internacional le corresponde entender en conductas individuales y su comisión desde el punto de vista penal cuando consisten en “ordenar, instigar o cometer esos actos ilícitos de carácter internacional”.

Distinta es la jurisdicción sobre la responsabilidad de los Estados, que corresponde a la Corte Internacional de Justicia, órgano de la Organización de las Naciones Unidas. Las acciones incoadas contra el Estado de Israel también se encuentran en curso.

Del plan criminal a la “furia épica”

Tras el acuerdo entre Trump y Netanyahu el 28 de febrero último, las fuerzas armadas de Estados Unidos e Israel, en una operación denominada furia épica, lanzaron ataques de precisión, invadieron el espacio aéreo de Irán y dispararon misiles contra la residencia del jefe de Estado, Alí Jamenei, en Teherán. El resultado fue el magnicidio de Khamenei, el asesinato de su hija Boshra Jamenei, su nieta de catorce meses Zahra Mohammadi Golpayebagi, su nuera Zahra Haddad-Adel, su yerno Mesbah Bagheri Kani, y otras víctimas.

De la República liberal a “la ley de la selva”

Como ya hemos afirmado en una nota anterior, los ataques se llevaron a cabo sin el acuerdo previo del Congreso de Estados Unidos, práctica que ha quedado prácticamente en desuso y que corresponde al derecho interno estadounidense. También ambos mandatarios omitieron solicitar la autorización del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Sin embargo, los principios del Derecho Internacional requieren que la sanción de la guerra o una represalia como condición de validez exija la existencia de un ilícito internacional o una amenaza inminente por parte de quien será objeto de la sanción, sea agresión o guerra. En el caso que describimos, esos requisitos no existían: no hubo agresión ni amenaza inminente por parte de Irán, tal como lo establece el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. El plan de Netanyahu pasó, en palabras del secretario general de la ONU, el portugués António Guterres, de la “república liberal” a “la ley de la selva”.

No resisten el menor análisis las expresiones de “amenaza existencial” invocadas por Netanyahu, ni la calificación de “ataques preventivos” utilizada por Israel Katz. En esos días, Irán se encontraba negociando con Washington la supervisión internacional de la OIEA sobre el enriquecimiento de uranio, conforme a las normas del Tratado de No Proliferación Nuclear, del cual el Estado persa es firmante. Todos los expertos en estrategia y geopolítica no dudan en afirmar que se trata de una guerra que adolece de dirección, es en sí misma un error, una guerra insensata.

<b>Las iglesias también están bajo fuego</b>

Gran pila de escombros de edificio destruido, con polvo blanco en el aire. Al fondo, dos campanarios de iglesia claros con cúpulas y cruces bajo cielo azul
La destrucción tras un ataque israelí cerca de la iglesia Saydet al Najat (Nuestra Señora de la Salvación), situada en Hadath, en el Líbano

Informaciones recientes indican que los ataques a parroquias católicas en la Franja de Gaza y en Líbano no han sido accidentales. Desde un lado y del otro, es decir, de los misiles israelíes y los iraníes, se han visto impactados templos, como iglesias maronitas, sirio-católicas, apostólico-armenias y otras, tal como lo informa Infobae en una nota de George Chaya.

Si bien se profundizará en esta cuestión, la cúpula de fe es más fuerte que la cúpula de acero. Como dice la encíclica Fratelli Tutti: "La fraternidad universal es posible".

De último momento, le llega a Infobae el siguiente mensaje de Roma:

“Conversación telefónica entre el arzobispo Gallagher y el ministro Raggi del gobierno del Líbano. En una publicación en X, el político libanés informa que ha pedido a la Santa Sede que «intervenga y medie para preservar la presencia cristiana» las aldeas de la zona meridional, en la frontera con Israel, actualmente bajo ataque, y que ha recibido la aseguración de que se están llevando a cabo contactos diplomáticos para detener la escalada y evitar el desplazamiento de los ciudadanos.El Líbano recurre a la Santa Sede para pedir ayuda y protección con el fin de preservar la presencia de los cristianos en el sur del país, en la frontera con Israel, afectados por el estallido nuevas violencias en Oriente Medio, por los bombardeos incesantes y las órdenes de evacuación que han provocado una grave crisis humanitaria. Youssef Raggi, ministro de Asuntos Exteriores del País de los Cedros, ha dado a conocer a través de su cuenta en la red social X que ha mantenido hoy una conversación telefónica con el arzobispo Paul Richard Gallagher, secretario vaticano para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales. El diálogo entre ambos ha sido confirmado también por el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni“.